Ramallets, el gato de Maracaná

Josep Coves

No es frecuente, pero a veces un Mundial sirve de rampa de lanzamiento y esto es lo que sucedió con Antonio Ramallets en Brasil 1950. A punto de cumplir 26 años, el meta del FC Barcelona llegó a la Copa del Mundo como tercer portero de España sin haber debutado con la selección y regresó a casa siendo considerado el mejor arquero del torneo, en el que la roja acabó en cuarto lugar, su techo durante más de medio siglo.

En medio, una discreta actuación del entonces titular Velasco frente a Estados Unidos, en el primer partido, y el mal momento de forma del segundo portero, Acuña, llevó  al seleccionador Guillermo Eizaguirre a jugársela con Ramallets. El catalán no falló. Sus actuaciones en los dos últimos partidos de la primera fase, frente a Chile (2-0) e Inglaterra (1-0), con el legendario gol de Zarra, le valieron en sobrenombre de Gato de Maracaná o Guapo Goleiro por parte de los aficionados brasileños, mientras los periodistas españoles desempolvaban la figura de Ricardo Zamora para comparar a Ramallets con el legendario guardameta de principios del siglo XX.

Ramallets, un portero de los de antes, elástico a más no poder, y además alto, guapo y que nunca se despeinaba, era de los pocos que jugaban aún sin guantes, lo que aún le hacía más especial. “Nunca los utilicé. La pelota se cogía mejor sin guantes. Ahora es distinto por culpa del material con que están hechos los balones”, recordaba hace unos pocos años, antes de fallecer en 2013. “Al acabar el partido contra Inglaterra –comentó rememorando el Mundial de Brasil-, Williams, su portero, quería intercambiar los guantes conmigo. ¡Menuda sorpresa se llevó cuando vio que yo no utilizaba!”.

Ramallets se mantuvo en la portería durante la segunda fase de torneo, en la que España no volvería a ganar. Empató a dos goles con Uruguay y después cayó contra Brasil (6-1) y Suecia (3-1), las tres selecciones que le precedieron en la clasificación final.

Tras el Mundial, Ramallets se afianzó en la portería del Barça para convertirse en uno de los pilares de aquel legendario equipo de las Cinc Copes, que entre 1951 y 1953 conquistó dos Ligas y tres Copas de España. Ramallets ganó en ese periodo el primero de los cinco títulos como portero menos batido de la Liga, aunque el trofeo Zamora se instauró de forma oficial cuando él ya había conseguido dos.

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