La FIA aprobará en septiembre el calendario de Fórmula E, la F1 eléctrica

La Federación Internacional de Automovilismo aprobará el próximo mes de septiembre el calendario de la primera temporada de la Fórmula E, considerada la Fórmula 1 eléctrica, que se disputará entre septiembre de 2014 y junio de 2015 en diez grandes ciudades de Europa, América y Asia.

EFE

Será el Consejo Mundial del Motor el que decida las fechas de celebración de los grandes premios en Londres, Roma, Los Angeles, Miami, Beijing, Río de Janeiro, Buenos Aires, Putrajaya, Bangkok y Berlín.

La ciudad de Berlín ha sido la última en incorporarse a la lista de los grandes premios eléctricos y acogerá la carrera en un circuito diseñado en el antiguo aeropuerto de Tempelhof.

Este calendario de diez grandes premios contará en cada cita con diez equipos con dos pilotos cada uno, que disputarán una carrera de aproximadamente una hora con coches de Fórmula capaces de alcanzar velocidades de más de 220 km/h.

Hasta hoy ya han sido confirmados tres equipos de los diez previstos: Drayson Racing, dirigido por el ex ministro de ciencia del Reino Unido Lord Paul Drayson; China Racing dirigido por Steven Lu y el estadounidense Andretti Autosport, dirigido por Michael Andretti.

Los siete equipos restantes, según la organización, serán dados a conocer a lo largo de 2013, y serán participantes provenientes de los campeonatos mundiales, así como líderes en el campo de los vehículos eléctricos y los deportes de motor.

La organización espera que los pilotos seleccionados para el Campeonato tengan un alto perfil y procedan de la IndyCar, la GP2 y la Fórmula Uno.

Para la primera temporada, cada equipo dispondrá de cuatro monoplazas Spark-Renault SRT_01E, dos por conductor, que serán transportados hacia y desde cada lugar de la carrera por la organización de la Fórmula E.

Los coches, además, estarán alojados en un taller central con el propósito de reducir los costes de explotación, junto con otras medidas como la restricción del número de personal del equipo, la fijación de las relaciones de transmisión del vehículo, y el cambio de neumáticos durante la carrera con el fin de reducir costosos equipos de parada en boxes.

La organización se propone en sucesivas ediciones que el Fórmula E sea un campeonato abierto que permita a los equipos diseñar y desarrollar sus propios coches, conforme a las especificaciones técnicas establecidas por la FIA, para dar a conocer sus innovaciones de energía eléctrica en el competitivo entorno de las carreras.

Cada Gran Premio se celebrara con una sesión de entrenamiento, otra de calificación y la carrera, todo ello en un sólo día, con el el propósito, nuevamente, de reducir costes y minimizar la interrupción de la actividad de la ciudad anfitriona.

Cada jornada se abrirá con una sesión de entrenamientos de una hora y cada piloto dispondrá de un máximo de dos vehículos a su disposición, dándoles la opción de cambiar de coche. La potencia máxima en este entrenamiento es de 200 kW (270 CV).

La sesión de calificación determinará la posición en la parrilla de salida y los pilotos sólo dispondrán de un coche y sólo podrán realizar un máximo de cuatro vueltas.

Los coches entrarán en pista por etapas para facilitar vueltas limpias a los pilotos en calificación y, al igual que en entrenamientos, dispondrá de la máxima potencia, es decir 200 kW (279 CV).

En la carrera, con una duración de una hora, los pilotos deberán, obligatoriamente, hacer dos paradas en boxes para cambiar de coche y no se podrán hacer cambios de neumáticos, salvo pinchazo.

Los coches estarán limitados de potencia en la carrera a 133 kW (180 CV), aunque puntualmente podrán utilizar la máxima de 200 kW, utilizando el "Push-to-Pass" (Boost) en momento controlados por la FIA.

La puntuación al final del campeonato para cada piloto contabilizará los mejores resultados menos dos en el caso de los pilotos, porque para los equipos se tendrán en cuenta todos los obtenidos durante la temporada

El Spark-Renault SRT_01E es el primer coche homologado por la FIA y será el utilizado la primera temporada. Ha sido desarrollado y construido por la nueva empresa francesa Spark Racing Technology, dirigida por Frédéric Vasseur, junto con un consorcio de empresas líderes en competición automovilística.

La compañía italiana Dallara, con más de 40 años de experiencia en el automovilismo, han construido chasis monocasco de fibra de carbono y aluminio, extremadamente ligero, y ha diseñado aerodinámicamente el coche para facilitar los adelantamientos. El coche se ajusta a las pruebas de choque de la FIA, las mismas utilizadas para regular la Fórmula 1.

El sistema de propulsión eléctrico y la electrónica serán suministrados por McLaren Electrónica Systems, mientras Williams Advanced Engineering, que forma parte del grupo de empresas de Williams, que incluye el Williams F1 Team, suministrará las baterías.

La caja de cambios secuencial, con relaciones fijas, será suministrada por el especialista Hewlland.

La integración de todos los sistemas ha correspondido a Renault, a través de Renault Sport Technologies, mientras los neumáticos, especialmente diseñados para esta competición, será proporcionados por Michelin.

El coche tiene una longitud máxima de 5 metros, un ancho máximo de 1.80 y una altura de 1,25, con un peso final mínimo de 800 kilos, de los que 200 corresponden a las baterías.

Las prestaciones señalan un aceleración de 0 a 100 km/h en 3 segundos y una velocidad máxima, limitada por la FIA, de 225 km/h, aunque estas cifras son provisionales.

La organización de Formula E sabe que el ruido de un coche de carreras es muy importante para sus seguidores, por lo que el sonido del nuevo Spark-Renault SRT_01E será una de las características más singulares del campeonato.

Contrariamente a la creencia popular, asegura, los coches de Fórmula E están lejos de ser silenciosos, produciendo un sonido futurista moderno, combinado con la fusión de los neumáticos en la pista, el paquete aerodinámico del coche y de la propia transmisión eléctrica.

A alta velocidad el sonido producido por una SRT_01E será de aproximadamente 80 decibelios, más que un automóvil medio de gasolina (70 dB).

Por razones de seguridad, será utilizado un sonido artificial cuando los coches entren en el "pit lane" para asegurar que puedan ser escuchados por los mecánicos y el resto del personal en boxes.

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