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Ahly-Esperance, primer partido en final "de alto riesgo" champions africana

Walid Azaro, goleador del equipo egipcio, estará disponible tras una pequeña lesión

El mundialista Anice Badri es la gran amenaza del conjunto tunecino

Las aficiones del Ahly y el Esperance son la más violentas del continente africano
Las aficiones del Ahly y el Esperance son la más violentas del continente africano | AFP

Túnez, 2 nov (EFE).- El club Esperance, campeón de Túnez, y el Ahly, campeón de Egipto, disputan hoy el partido de ida de la final de la Champions africana, un partido declarado de alto riesgo por la agresividad de sus aficiones, consideradas las más violentas del continente.

EFE

Una eliminatoria que comienza este viernes en la ciudad egipcia de Alejandría y en la que el equipo local, que atesora ocho títulos, tratará de repetir los resultados que le dieron ventaja en la fase de grupos. Entonces, Ahly empató a cero en casa y se llevó la victoria por un solitario gol a cero de Túnez, donde está previsto que se dirima y decida la final el 9 de noviembre.

Los campeones egipcios afrontan el partido con el feliz regreso de su goleador, el marroquí Walid Azaro, que se ha recuperado de la pequeña lesión que sufrió durante las semifinales contra el Setif de Argelia. Además, estarán prestos para entrar en el once del conjunto más laureado de África Islam Mohare y Ahmed Fathi pero será baja definitiva Hesham Mohamed, un hombre que le suele dar consistencia en el medio del campo. Una nueva derrota en la final sería un varapalo enorme para los "diablos rojos" de África que ya se quedaron a las puertas del título el pasado año ante el Wydad Casablanca tras empatar en casa a uno y perder en Marruecos por un gol.

Los tunecinos, que aspiran al que sería su tercer título, llegan a la final plenos de moral tras haber remontado en casa al Primero de Agosto de Angola, en un partido muy tenso y bronco en el que tuvo un peso significativo la grada. Los angoleños se quejaron a la FIFA por el arbitraje y también por el terrible espectáculo en la grada, que asemejaba más un campo de batalla con decenas de bengalas, invasiones del terreno, humo y cantos racistas. En los incidentes posteriores entre ultras del Esperance y la Policía resultaron heridos 38 agentes, algunos de gravedad, y se practicaron numerosas detenciones. 

Los tunecinos afrontan el partido con una de sus estrellas, el mundialista tunecino Anice Badri, pleno de moral tras el gol en los últimos minutos que les concedió un agónico pase a la final y con muchas dudas en la portería, que se ha destapado como su mayor debilidad en los últimos partidos. EFE

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