¡VARGONZOSO!

Martínez Munuera interpretó que el piscinazo de Sergio Ramos, ante un leve agarrón, era suficiente para cargarse el clásico

A Koeman hay que reconocerle el mérito y la valentía de atreverse a jugar su primer clásico como entrenador con tres adolescentes

Martínez Munuera, en el momento de señalar el penalti a favor del Real Madrid en el Camp Nou
Martínez Munuera, en el momento de señalar el penalti a favor del Real Madrid en el Camp Nou, ante la indignación de Koeman | JAVI FERRÁNDIZ

La igualdad del primer clásico sin público la rompió el criterio de un árbitro que casi siempre ha perjudicado al Barça. Los de Koeman perdieron la oportunidad de hundir anímicamente al Madrid y han sumado un solo punto de nueve posibles.

Me gustaría pensar que no hay nadie por ahí moviendo los hilos para darle al Real Madrid un empujoncito, pero me resulta imposible de entender cómo es posible que de los últimos siete Clásicos de la primera vuelta de  la Liga, seis se hayan celebrado primero en el Camp Nou. ¿Es casualidad o alguien está manipulando el calendario?

Piscinazo 

De verdad, que se lo hagan mirar porque la cosa ya pasa de castaño oscuro. Que un clásico tan igualado lo desequilibre un ‘penaltito’, un descarado piscinazo de Sergio Ramos al notar que es agarrado de la camiseta por Lenglet, clama al cielo.

La jugada la repasó en el monitor del VAR el colegiado Martínez Munuera precisamente porque desde la sala de imágenes le dirían que esa acción era muy interpretable. ¿El agarrón impidió rematar al capitán madridista? No. ¿Hubo empujón previo a Lenglet? Sí. ¿La caída de Ramos es producto del agarrón? No, exagera la caída para confundir al árbitro. Y ahí, Martínez Munuera interpretó esa acción como viene siendo habitual desde hace ya mucho tiempo: penalty a favor del Real Madrid. Una sibilina, pero implacable forma de cargarse un Clásico y colocar al equipo blanco sobre el carril de la victoria.

Barça blando 

Una vez explicado lo que es evidente, también lo fue que al Barça de Koeman le faltó más empaque, más mordiente... y más gol. No fue ni mejor ni peor que el Real Madrid, porque ambos equipos tuvieron sus ocasiones. Incluso, en cuanto a posesión de balón, los blancos dominaron más tiempo el esférico en la primera mitad.

A Koeman hay que reconocerle el mérito y la valentía de atreverse a jugar su primer clásico como entrenador con tres adolescentesAnsu Fati y Pedrito de 17 años y Dest, de 19. Una decisión que le salió rana con el joven talento canario, muy blando y apático. Habrá que tener paciencia con él y ayudarle a que siga creciendo.

Sin embargo, sorprendió que viendo la nula participación de Pedri, más pendiente de tapar a Mendy o Kroos en la banda que de asociarse en la medular, Koeman  no buscara otra alternativa hasta el minuto ochenta. Sus cambios muy al final sonaron más a una decisión a la desesperada que a una acción meditada en la pizarra.

Hay que rectificar 

La situación del Barça en la Liga, desde luego, es para echarse a temblar. Duele a la vista comprobar que está en mitad de la tabla con siete puntos con cinco partidos jugados. Solo ha sumado uno de los últimos nueve y claro, hay que cambiar esta tendencia tan negativa. Es probable que estemos ante la travesía del desierto que uno se imagina cuando se cambia al entrenador y a algunos jugadores importantes (Luis Suárez, Rakitic, Arthur...), pero en el fondo el once del Barça en la tarde de ayer ante el Real Madrid no era tan diferente al del año pasado. Solo eran nuevos DestPedri, al final Trincao y el recuperado Coutinho. Hay tiempo para rectificar y para ajustar, porque la voluntad, el caracter y la actitud están ahí, se ven. El Barça de Koeman trabaja, presiona y se atreve más que antaño.

La pregunta es si con eso será suficiente y si le dará al equipo para aspirar a ganar algún título esta temporada. Koeman está siendo fiel a su filosofía y tira de meritocracia. Chirría que el segundo futbolista mejor pagado de la Liga, Griezmann, no esté para jugar un clásico, pero cada uno recoge lo que siembra.

Una pena para el Barça que no pudiera darle la puntilla a un Madrid que llegaba como un Morlaco herido. La mejor verónica, la de Munuera. ¡Ole!

cerrar
Sport

SPORT.es

Descarga gratis la app en tu móvil