Migueli, de Cádiz a 'Tarzán'

Nacido en Ceuta, el pundonoroso central solo militó como profesional en el Cádiz y en el Barça, los rivales de este sábado en LaLiga Santander

Vistió la camiseta amarilla durante tres temporadas y desde 1973 vivió quince más como jugador del FC Barcelona, donde jugó con Cruyff y Maradona

Los datos deportivos de Tarzán Migueli
Los datos deportivos de Tarzán Migueli | sport

Un Cádiz-Barça como el de este sábado en LaLiga Santander invita a evocar a un futbolista que hizo historia en Barcelona pero que se estrenó como profesional de amarillo cadista. Es Miguel Bernardo Bianquetti, siempre Migueli. Un central de raza que, a lo largo de casi dos décadas de carrera, solo defendió los escudos de estos dos clubes.

En su DNI reza que es caballa de nacimiento, gentilicio propio de los nacidos en Ceuta. Allí se empezó a hacer futbolista hasta que en mayo de 1970 el entonces presidente del Cádiz Francisco Márquez Veiga llegó a un acuerdo con el club en el que jugaba, el O’Donell, para ficharle. 

Miguel vivió tres temporadas de amarillo. Todas, en Segunda División. Las dos primeras, alineándose junto al portero Paco Ruiz Brenes, el ‘Superpaco’ del Sevilla, y con otro prometedor central, Andrés González, quien acabó marchándose al Real Madrid, aunque no triunfó como futbolista blanco. 

UN FICHAJE RENTABLE

En 1973, el Barça fichó a Migueli por 12 millones de las antiguas pesetas, ahora 72.000 euros. Domènec Balmanya, quien le entrenó el curso 72-73, fue  el gran ‘culpable’ de su llegada a Barcelona. Incluso se comenta que el Real Madrid se quejó en su momento al considerar que tenía una opción para incorporarle, pero el club cadista alegó que podía haber igualado la oferta blaugrana... y no lo hizo.

Oficialmente, forma parte del Barça 73-74 campeón de Liga con Cruyff, aunque solo jugó un partido. Fue el 18 de noviembre de 1973 en La Romareda contra el Zaragoza, en una fecha en que Johan estaba concentrado con su selección y no estaba tampoco Gallego, lesionado semanas atrás con la selección española. De hecho, al ceutí se le fichó pensando en relevar al central andaluz en un futuro inmediato.

Aquel debut fue inolvidable para él no solo por su estreno oficial de blaugrana, sino porque le supuso... acabar en el calabozo de un cuartel militar. La explicación es más sencilla de lo que parece hoy en día. Migueli estaba haciendo entonces la ‘mili’ y cometió el delito de cambiar de Región Militar sin permiso castrense. Incluso una leyenda urbana dice que una pareja de la Guardia Civil pretendía detenerle... ¡en pleno partido!

EL 'AMIGO' DE TAHAMATA

Esa fue la primera de las muchas vivencias en quince campañas de blaugrana. Era un central contundente y comprometido con su club, como lo demuestra que jugó lesionado la final de la Recopa de 1982 en el Camp Nou -Tahamata aún se acuerda de él- contra el Standard de Lieja, en una temporada en la que el técnico alemán Udo Lattek le llevó por el camino de la amargura, casi marginándole. También se recuerda un partido de la Supercopa de Europa contra el Aston Villa en Birmingham, con su camiseta ensangrentada.

Migueli ganó dos Recopas con el Barça. Además de la del año del Mundial de España, también levantó la primera de todas, la del 16 de mayo de 1979, en Basilea contra el Fortuna Dusseldorf, en uno de sus mejores recuerdos deportivos. Siempre ha confesado que con el jugador que mejor se entendió en el campo en la demarcación de central fue con José Ramón Alexanko. El también mítico 'Talín' era un ejemplo de la antigua posición de líbero y vivieron muchas tardes de gloria, aunque también decepciones, como la Copa de Europa perdida en 1986 en Sevilla ante el Steaua.

32 VECES INTERNACIONAL

El futbolista caballa imponía sobre el campo y si tenía que abroncar a Butragueño por simular un penalti, como en un Barça-Real Madrid de la temporada 84-85, le abroncaba de forma vehemente. Luciendo un bigote que empezó a dejarse en los primeros años en el Barça -en las fotos con el Cádiz siempre se lo afeitaba-, era complicado superarle en su zona. Además, tiene un honor que pocos futbolistas han vivido: jugar con dos astros mundiales de la talla de Johan Cruyff y Diego Armando Maradona.

'Tarzán' ganó once títulos en su etapa blaugrana y fue habitual en la selección española en los últimos años de la década de los 70 y principios de los 80, sumando 32 internacionalidades absolutas. Jugó el Mundial de Argentina en 1978 y también la Eurocopa de Italia, en 1980, a las órdenes de Ladislao Kubala, uno de sus principales valedores.

HOMENAJE DE ETIQUETA

Migueli colgó las botas antes de empezar la campaña 88-89. Cruyff quería contar con él en su primer año de técnico del Barça, pero ‘Tarzán’ empezaba a acusar unas lesiones que le respetaron durante su carrera y dijo que no. Fue homenajeado un año más tarde, en septiembre de 1989, en un partido contra la selección de Bulgaria, compartiendo once con Cruyff y Rexach y enfrentándose a alguien que poco después sería blaugrana, Hristo Stoichkov.

Ahí acabó prácticamente su relación con el fútbol, ya que no decidió seguir como entrenador. Durante mucho tiempo se dedicó a ser marchante de arte. Eso sí, ejerció de asesor a la presidencia del FC Barcelona durante el mandato de Sandro Rosell.

Y por cierto, en contra de lo que pudiera pensarse, el mote de 'Tarzán' no se lo pusieron en su etapa en el Cádiz. Le bautizó así el argentino Juan Carlos ‘Milonguita’ Heredia, cuando ya estaba en el Barça, por su corpulencia física. Después, ese alias lo heredó Carles Puyol en el FC Barcelona, pero el primer 'Tarzán' futbolístico siempre será Migueli.

NOTA: Las imágenes del presente reportaje son del archivo del Cádiz CF, EFE, Antoni Campañà y Zoltan Czibor

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