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La 'crisis' del Barça en siete nombres

Desde Anfield, el equipo va de mal en peor

La imagen fuera de casa es cada vez más lamentable

La crisis de Valverde como técnico azulgrana | PERFORM

"¿Crisis? ¿Qué crisis? Si esto acaba de comenzar ..."  Seguro que desde el propio Barça muchos utilizarán este argumento para justificar el desastroso inicio de temporada del equipo blaugrana. Por eso, en el titular hemos puesto comillas a la palabra crisis, una especie de presunción de inocencia por si el martes los de Valverde golean al Villarreal y el sábado repiten ante el Getafe.

Pero el caso es que el juego y los registros, los peores en un cuarto de siglo, no invitan al optimismo barcelonista. La señales se podrían resumir en siete nombres como punto de partida para intentar explicar las causas del inesperado ( ¿o no?) desplome de un equipo más cuadrículado que nunca. Allá van...

1. ANFIELD (Donde empezó todo)

El Barça parecía lanzado hacia el triplete antes de visitar el templo del Liverpool. Pero el 7 de mayo, misma fecha en la que muchos años atrás se forjó otra tragedia comparable, la de la final de Sevilla, se hundió en la miseria encajando una goleada infame y objeto de mofa despiadada por la vergonzosa culminación del córner de Origi.

Como en el anterior escarnio de Roma, un año antes, Bartomeu apostó por cauterizar las heridas y no por amputar miembros. El presidente descartó una medida drástica como supuso la ascensión de Guardiola y su consecuencia (salida de los hasta entonces intocables Ronaldinho y Deco) y se decidió por la continuidad de Valverde, de todas las vacas sagradas del vestuario, fiándolo todo a una política de fichajes ilusionantes (De Jong), polémicos (Griezmann) y fallidos (Neymar). De momento, las cosas no van cómo querría...

2. Valverde (No funciona ni su versión más valiente)

La continuidad del técnico no ha sido lo plana que se esperaba. Todo lo contrario. El Valverde de este año ha abandonado la jerarquía de las dos temporadas anteriores intentando  instalar la meritocracia para confeccionar las alineaciones. De ahí las suplencias de los otrora intocables Rakitic o Busquets y la casi 'desaparición' de Arturo Vidal hasta su penalti gratuito en Granada.

Las lesiones de Messi y Suárez también le han permitido quitarse de encima el sambenito de dar la espalda a la cantera y apostar, para sorpresa de propios y extraños, por Ansu y Carles Pérez con éxito sobrado. Esa valentía y meritocracia, que llegó a sublimarse en el once de Dortmund, donde solo faltaba el poco rodado Messi, se rompió en Granada.

En el nuevo Los Cármenes apareció el peor Valverde. El de las rotaciones calculadas en función del calendario. Desmembró el mejor centro del campo posible (Arthur, Busi y De Jong)  y resultó incapaz de motivar a sus jugadores para que no bajaran la guardia como en todos los hasta ahora desastrosos inicios de partido fuera de casa. Está claro que el técnico, menos gesticulante que nunca, comienza a fracasar en el intento de dar la vuelta al proyecto en su tercer año. 

3. JUNIOR (Gravísimo problema en los laterales)

El exbético lleva camino de convertirse en un nuevo Miranda o Cucurella con la salvedad que no es canterano sino que ha costado 20 'kilos'. Su error en el primer tanto es imperdonable, pero también la decisión de Valverde de sustituirle al descanso. Cruyff, con cuyo apellido muchos se llenan la boca últimamente, no lo hubiera hecho nunca. "Sería matarlo", decía sobre esas situaciones.

Pero Valverde hirió de muerte a un chaval al que deberá recurrir mientras esté lesionado Alba. Porque su 'parche' tampoco funciona. Semedo, como se vio en Dortmund y Granada, es un pollo sin cabeza en la banda izquierda. Tampoco en la derecha está demostrando merecer el cartel de 'intransferible'. Que muchos reclamen la vuelta a esa posición de Sergi Roberto es síntoma del gravísimo problema que el Barça tiene en los laterales, donde incluso el intocable Alba falla más de la cuenta en los partidos decisivos (Anfield o final de Copa)...

Esa fragilidad de los laterales, que en el Barça también deberían tener como primera misión defender y no solo la de atacar, 'vende' a Sant Marc Ter Stegen y a los centrales. Lenglet parece otro en este inicio de temporada y Piqué debe multiplicarse para achicar agua porque no reciben las ayudas necesarias. Y encima ni uno ni otro tienen recambios, porque a Umtiti ni se le espera y Todibo está verde.

4. DE JONG (Va a acabar mareado)

En medio de tanto pesimismo, destaca un brote muy verde: De Jong. El holandés está demostrando por qué todo el mundo le ve como un elegido, como un jugador que marcará época... Pero, ojo: a este paso se nos va a marear. Porque en lugar de facilitarle las cosas, se las están complicando. 

Está claro que puede jugar de mediocentro y de interior a un nivel estelar, pero la alternancia de ambas posiciones en sus primeros meses de adaptación al club parece algo temerario y abusivo para un chico que, no olvidemos, solo tiene 22 años. Valverde tiene que elegir si quiere convertirlo ya en el nuevo Busquets o juntarlo al de Badía y a Arthur en un centro del campo que encarna las esencias del adn Barça. La entrada de éste último, clave en Pamplona en una situación similar, era lo lógico en Granada, pero Valverde prefirió dar minutos al Rey Arturo y no al brasileño o, por supuesto, a un Aleñá castigado incomprensible e inmerecidamente con la grada desde su aparición fantasma en Bilbao.

5. Griezmann (Sociedad muy limitida)

El fichaje del francés generó mucho ruido. Por su desplante del año anterior y por su encaje táctico. En eso estamos. Salvo la prometedora actuación ante el Betis, en la que resolvió con dos goles, e incluso en el partido ante el Valencia (intervino en tres tantos), Griezmann sigue sin dar la talla.

Trabaja como el que más, eso sí. El cholismo lo lleva en vena, no hay duda. Pero su adaptación al juego del Barça es harina de otro costal. Seguro que le faltan minutos junto a Messi y Suárez para juzgar si estamos ante un nuevo tridente para el recuerdo (MSG), pero, de momento, y en la que tendría que ser su posición fija en el futuro, en el extremo izquierdo, parece arrinconado.

En la primera mitad de Granada se dibujó como una sombra de sí mismo y en la segunda, con Messi en el campo y escorado a la derecha, intervino más pero sin dar la medida de lo que debe ser un crack en el Barça. Antoine genera dudas y entre el barullo se oye cada vez más el nombre de Neymar.

6. MESSI (Sin noticias del equipo competitivo)

Su inoportuna lesión en el sóleo está marcando el inicio de temporada. Tanto en Dortmund como en Granada intentó tirar del carro, pero dista de su mejor versión. Tampoco los elementos le acompañaron. Ni sus compañeros ni las decisiones tácticas.

Está claro que cuando el mejor de la historia recupere el tono físico, el equipo irá a más, pero es preocupante verlo tan solo. Desconectado de Griezmann y hasta incluso de su amigo Luis Suárez, también en proceso de recuperación física, llama poderosamente la atención que buscara como principal aliado al joven Ansu.

Pocos más han estado a la altura del juvenil. Ni durante los 75 minutos que ha jugado ni en los que no. El año pasado, cuando faltó dos meses por la lesión en el brazo, sus compañeros dieron un paso adelante y desmintieron la 'Messidependencia'. Ahora, no. El conformismo es la preocupante nota común. Y aún más preocupante después de la entrevista de Leo a SPORT. En ella dejó bien claro que quiere a su lado un equipo competitivo y este, hoy por hoy, no lo es. ¿Para ponerse a temblar recordando que se puede ir en junio...?

7. ANSU FATI (Una luz entre tinieblas)

Su irrupción es un soplo de aire fresco. Una luz entre las tinieblas de este Barça de dos caras (fuera y en casa). Pero su talento y desparpajo no debe cegarnos. Ansu en un crío. Solo tiene 16 años y no se le puede pedir más que lo que hace, que ya es mucho, muchísimo. No podemos convertirlo en el Vinicius del Barça. Hay que mimarle y protegerlo para que siga creciendo robusto. Puede ser uno de los cracks del futuro, pero no nos creamos que lo va a ser en el presente.

Dice muy poco del Barça que a su edad sea el mayor peligro del equipo, el que más encara, el que más desborda... En fin, y como decíamos más arriba, es al jugador que más busca Messi.  Eso lo dice todo. Y no le corresponde a Ansu dar la cara más que otros que se esconden en el conformismo y escurren el bulto en los momentos complicados. Ellos deben sacar esto adelante o entonces la palabra crisis la escribiremos ya sin comillas ni reservas.

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