Schippers, la conversión perfecta

Schippers celebrando su segundo oro en Zúrich
Schippers celebrando su segundo oro en Zúrich | AFP.

David Boti

Tras su doblete, Dafne Schippers, ya es, posiblemente, la atleta más vitoreada en estos Europeos de Zúrich. A sus 22 años, ha visto como su carrera profesional ha dado uno de los mayores vuelcos que se recuerda en el mundo del atletismo durante la última década. Dedicada desde muy joven al heptatlón –campeona del mundo júnior en 2010, campeona de Europa júnior en 2011, plata en el Europeo de 2012 o bronce en los campeonatos del mundo de Moscú el pasado año-, la siempre sonriente Schippers decidió cambiar hace poco más de un mes su modalidad tras los campeonatos de Holanda. Pulverizó la mejor marca y optó por acudir a Zúrich para reinar en la velocidad.

Fue más un reto personal que una obligación por sus notables marcas en las pruebas de velocidad, pero la joven atleta emprendió un nuevo camino: compaginar las dos pruebas en el calendario -heptatlón y pruebas de velocidad como los 100 o los 200-. Su prominente físico le asegura una zancada amplia y feroz y, junto a su entrenador, Bart Bennema, consideró que la mejor salida para este verano mostrarse al mundo como gran velocista que es.

El pasado miércoles se colgó el oro en los 100 metros con una excelente actuación (11.12) desactivando cualquier atisbo de opción su principal rival, la francesa Myriam Soumare. Ayer dominó en las semifinales del 200 con una superioridad asombrosa y esta misma tarde se paseó en la final con un registro estratosférico (22.03), la mejor marca mundial del año, dándose otro baño de multitudes ante los focos mediáticos. Tiene un potencial técnico enorme y su despampanante tren inferior le permite adaptarse a la perfección a este tipo de competiciones explosivas. No le tiembla el pulso al pensar ya en su tercer metal dorado en la cita europea este fin de semana en el 4x100 holandés. Horas después de lograr su pase a la final en el 200, Schippers admitía ante los medios que no pasó su mejor noche la madrugada anterior a la prueba. “Fue una noche realmente corta. No descansé bien, estaba cansada, pero eso no es nada nuevo para un heptatleta”.

Tras el triunfo de este viernes, Schippers tendrá la posibilidad el próximo domingo de igualar el triplete que ya consiguió su compatriota Fanny Blankers-Koen en el Europeo de Bruselas en el año 1950. Todo un reto para Schippers tras una metamorfosis perfecta. Del heptatlón a la alta velocidad en cuestión de meses. Eso sí, sin dejar de sonreir.

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