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Luis Suárez: "Me trataron peor que a un criminal"

Luis Suárez tuvo que pasar una odisea para firmar por el FC Barcelona
Luis Suárez tuvo que pasar una odisea para firmar por el FC Barcelona / | sport

Difícilmente un jugador en activo se atreve a hablar sin cortapisas cuando concede entrevistas o incluso cuando publica su primer libro. Luis Suárez, en cambio, se muestra valiente y extremadamente sincero en la autobiografía publicada por Planeta, ‘Mi vida, Luis Suárez’, en la que expone detalles de cómo se sintió este verano y la liberación que significó su fichaje por el FC Barcelona.

Jordi Gil

Luis Suárez

Suárez tenía avanzadas las negociaciones con el club blaugrana cuando llegó el incidente con Giorgio Chiellini en el Mundial de Brasil. La durísima sanción de cuatro meses sin pisar un recinto deportivo y los nueve partidos oficiales con Uruguay lo dejaron con la moral por los suelos, pero gracias a la fuerza de su familia, especialmente de su esposa Sofía, afrontó el problema y resolvió su llegada al club blaugrana. Con el paso de los días, “lo absurdo de la suspensión de la FIFA se volvió cada vez más evidente” y “tuvimos que planificarlo todo cuidadosamente ante el supuesto que los paparazzi o algún hincha me tomara una foto realizando alguna actividad remotamente relacionada con el fútbol”. LA FIFA le situó en una posición angustiosa y le obligó a “firmar un contrato casi clandestinamente sin que llegara a ser un asunto público”.

El día de la rúbrica no pudo ser más atípico. Suárez revela que “tuvo que planificarse meticulosamente todo para que nadie nos viera y no hubiera fotos”. La organización fue más propia de una película de intriga que la de la firma de un contrato de una estrella del fútbol: “Había un plan de tres coches que salían desde tres salidas diferentes para el caso que la prensa hubiera sido alertada”. Luis vivió esos días en casa de sus suegros en Castelldefels, donde “ya me había acostumbrado a que todo fuera una operación encubierta. Salía de casa de mis suegros escondido dentro del coche para burlar a los paparazzi”.

Finalmente, el jugador pudo cumplir el sueño de jugar en el Barça, que podía haberse frustrado de no haber escuchado un año antes al capitán del Liverpool, Steven Gerrard. El Arsenal estuvo cerca de conseguir su fichaje y Suárez, con el paso del tiempo, reconoce que “habría sido un gran error, que no habría cometido de no ser por Steven Gerrard. Hablamos de eso cuando fui a Melwood a recoger mis cosas al final del verano y me dijo: ‘Hicistes lo correcto, esperastes hasta el mejor momento”. Gerrard tuvo ojo clínico ya que “me dijo juega bien en el Liverpool, dale otro año y el próximo serán el Bayern Múnich, el Real Madrid o el Barcelona que vendrán a por ti y entonces podrás irte donde quieras porque tienes calidad para jugar en cualquiera de estos tres clubs”.

Luis volvió a explicar el sentimiento que le unía al Barça y que en su época en Nacional “salía aparecer en las prácticas con una mochila gris que tenía el escudo del Barcelona”. El jugador relató sus visitas al Camp Nou para presenciar partidos como el 5-0 al Madrid “y los festejos de los cinco dedos de Gerard Piqué” antes de  referirse a sus primeras sensaciones ya como jugador blaugrana.

Su primera aparición fue en el Gamper, donde “me sentía como un invitado o como si hubiera ganado un concurso” y recordó la charla de Luis Enrique cuando reunió a los jugadores y les dijo: “Bueno, ellos finalmente lo sacaron de Guantánamo para estar con nosotros en el entrenamiento. Todos aplaudieron al prisionero liberado y yo traté de no ruborizarme por ser el centro de atención”.

Luis puntualiza en el libro que la sanción de la FIFA le ha creado una mala fama que no se merece. “La gente habla de mí como si fuera un jugador problemático, pero hablen con mis compañeros e intenten encontrar uno solo que piense esto”, relata y añade que “el Barcelona sabía que no tendría problema alguno conmigo en este aspecto”. El uruguayo se muestra muy agradecido al club por haber confiado en él en plena polémica mundialista y “si hubieran puesto una cláusula de mordida, yo la habría firmado, por supuesto, pero no hubo tal falta de confianza en mí”.

Suárez lo pasó mal a raíz del incidente con Chiellini en un Mundial que le marcó desde un primer momento porque “arriesgué mi carrera” por defender a Uruguay en Brasil ya que no se habían cumplido los plazos mínimos de recuperación de su intervención en la rodilla. Posteriormente llegó el partido ante Italia y la sanción desmesurada de la FIFA. El maestro Tabárez le dio la nefasta noticia y a partir de entonces el máximo organismo futbolístico actuó con una dureza que le hizo sentir “como si fuera tratado como un criminal”. La obligación de tener que dejar la concentración uruguaya le dejó muy tocado y “la única razón por la que no lloré fue porque el entrenador estaba delante”.

Suárez no esconde que “cometí un error. Fue mi culpa. Era la tercera vez que me pasaba y necesitaba ayuda”. De todos modos, también entiende que se le ha utilizado para ejemplificar y “quizá yo fui un blanco fácil”. El ‘Pistolero’ fue especialmente crítico con la filosofía del fútbol inglés, donde “podéis partirle la pierna a alguien y no ser sancionado”. Luis expone que “morder espanta a un montón de gente, pero es relativamente inofensivo o por lo menos en los incidentes en los que yo estuve involucrado”. El futbolista se refirió a un caso extremo para dejar claro que “ninguna de las mordidas fue como la de Mike Tyson a Evander Holyfield, pero eso a nadie le importa”. De las tres mordidas, recuerda que tras la primera en Holanda, su mujer Sofia le reprochó al llegar a casa, “¿en qué planeta estabas?”, ya que se produjo justo después de ser padre de Delfina.

Las provocaciones a raíz de sus mordidas se repitieron en la Premier y revela la anécdota de “cuando jugué contra Philippe Senderos del Fulham y Martin Jol era el entrenador. Después de cinco minutos de partido, Senderos se paró por detrás y me pateó el tobillo cuando la pelota ya se había ido. ‘Perdón’, me dijo. Yo pensé: “Sí, Jol te dijo cómo soy y que hicieras eso”. Suárez tuvo que calmarse y ahora está seguro que nunca más reaccionará mal por mucho que los rivales intenten jugar sucio.