La importante relación entre el peso y mejorar nuestras marcas

La importante relación entre el peso y mejorar nuestras marcas

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Los kilos de más son un verdadero dolor de cabeza para los corredores. Son muchos los que ven en esta época del año una magnífica oportunidad para quemar todos los excesos ingeridos durante las vacaciones navideñas, pero es un ardua tarea establecer una buena rutina para hacerlo. ¿Cuál es el peso ideal para correr? Soy capaz de adelgazar, pero ¿cómo mantenerme un índice de masa corporal correcto? Vamos a intentar desglosar aproximadamente (valga aquel tópico que cada cuerpo es un mundo) cuál es la relación estatura-peso que combina de la mejor forma con nuestro ansia de correr.

Es una obviedad, pero es evidente que el ‘running’ ayuda a bajar de peso. Hay muchas otras cosas que influyen, como nuestra rutina alimenticia, pero es un magnífico comienzo para ponernos en nuestro número ideal de kilos. Pero ha llegado un momento que, en un mundo en el que la cifra de obesos no deja de aumentar, las tentaciones son tales que incluso los corredores habituales están obligados a controlarse para no perder ese punto de equilibrio tan difícil de encontrar. Uno de los retos más complicados es saber hasta cuándo hay que adelgazar para establecer esa simbiosis perfecta entre la necesidad de correr y la receptividad de nuestro cuerpo ante el esfuerzo demandado.

¿Cómo calcular si estamos en un peso correcto para correr? El nombrado Índice de Masa Corporal (IMC) es una herramienta útil para hacerlo. Se calcula dividiendo el paso en kilos por la estatura en metros al cuadrado. Por ejemplo, si peso 72 kilos y mido 1,82m tendré un IMC de 19,7 (1,82 al cuadrado=3,64; 72/3,64=19,7). Se considera un índice normal estar entre 18,5 y 25. Superar 25 significa estar coqueteando con el sobrepeso, mientras que sobrepasar 30 es sinónimo de obesidad.

Pero el IMC no lo dice todo. De hecho, hay muchos corredores que desconfían de esta fórmula para saber si están en su peso ideal para correr.

¿CUÁNTO PESO DEBEMOS PERDER PARA CORRER UN 10K?

Tiraremos de tópico para empezar. ‘Todo es relativo’. Pero está claro que si nuestra intención es afrontar una carrera de 10 kilómetros y si lo que queremos no es limitarnos a acabarla tenemos que poner de nuestra parte para estar en la forma óptima. Según un estudio de hace unos años de ‘Runner’s World’ (siempre dentro del IMC normal, que como hemos comentado con anterioridad es de 18,5 a 25), si perdemos 450 gramos de peso mejoraremos 25 segundos nuestra marca; si adelgazamos 2,25kg (cinco libras) ganaremos un minuto; si reducimos 4,5kg (10 libras) podremos mejorar hasta en dos minutos nuestra marca. Ahí es nada.

¿Y SI SE TRATA DE UNA MEDIA MARATÓN?

Evidentemente, si doblamos la distancia, los tiempos aún mejorarán más en el caso de que decidamos afrontar una media maratón y reducir la grasa que nos sobra. Respetando esa franja del IMC, no nos vendrá nada mal bajar de peso para dar un salto de calidad en nuestras marcas (evidentemente, será solo un añadido a todo lo que tendremos que poner de nuestra parte para que así suceda). En el caso de los 21km, si bajamos 450g (una libra) podremos ganar hasta 52″, si lo hacemos 2,25kg (cinco libras) podríamos reducir, ojo, más de dos minutos; si nos da por perder 4,5kg (10 libras) nuestra marca podrá bajar 4’20”. No está nada mal.

Pero volviendo a lo comentado con anterioridad, perder peso no siempre tiene porque ser sinónimo de correr más rápido. La perdida de los conocidos como ‘kilos superfluos’ puede perjudicar al organismo e ir en contra del objetivo buscado. La clave, al final, es entrenar e ir viendo si nuestro cuerpo responde bien a cualquier nuevo estímulo. Si bajamos de peso y ganamos en ritmo, buena señal.

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