El documental Icarus, Oscar 2018 al mejor documental

El documental Icarus, Oscar 2018 al mejor documental

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¿Cómo puede ganar tantos tours Lance Amstrong sin dar positivo en ningún control antidopaje?

Esta pregunta hizo que el ciclista amateur -con un buen nivel- Bryan Fogel decidiera demostrar las grandes carencias del sistema antidopaje utilizándose a él mismo como conejillo de indias. Se propuso doparse (documentándolo todo), pero doparse tal como él entrenaba, bien duro y bien planificado.

Para comparar sus resultados de antes y después de su plan personalizado y profesionalizado de dopaje, utilizó como test una de las carreras de ciclismo más duras del mundo, la Haute Route.

Esta era la idea del documental de Netflix Icarus, simple, valiente y arriesgada.

¡Lo que pasó después en Icarus te sorprenderá! (o no)

Fogel empieza el plan de dopaje con un médico ruso -porque es sabido que en Estados Unidos no hay médicos que sepan dopar a la gente- Grigori Ródchenkov (ex-director de la agencia antidopaje de la Agencia Mundial Anti-dopaje en Rusia) y el documental se va adentrando casi sin querer en algo mucho más grande que un simple plan de dopaje de un deportista amateur.

Se establece una relación curiosa y rara entre Fogel y el extravagante personaje con pinta de profesor Bacterio, Grigori Ródchenkov, que con una facilidad asombrosa -y muy inquietante- le facilita todo un plan de dopaje y trucos a Fogel como si le estuviera recetando la lista de la compra del super. A Ródchenkov (su propia madre le inyectaba esteroides de joven y al no triunfar se pone a estudiar química) solo le falta convertirse en youtuber colgando vídeos de “como mantener tu orina a salvo para un vuelo transoceánico”.

Todo cambia en Icarus cuando llega el informe de la Agencia Mundial Antidopaje implicando directamente a Grigori Ródchenkov en uno de los escándalos mayores de la historia del deporte y del doping, la presunta trama de dopaje de estado por parte del gobierno de Rusia. Ahí és nada. Un Fogel asustado, contacta con un aún más asustado Gregory que le avisa que las cosas se están poniendo muy feas “necesito escapar” le sentencia.

El documental se convierte en una película de cine negro, con sus paranoias, sus misteriosas muertes y sus huidas del país. Ródchenkov acaba siendo la pieza clave que ayuda a destapar todo el pastel, con sus propios papeles de Bárcenas que dejan en muy mala posición a Rusia evidenciando una trama de dopaje de estado de dimensiones interplanetarias.

A todo ello, Fogel parece andar durante todo el documental en la cuerda floja, con una presencia del engaño como trama principal y con una implicación demasiado benevolente con el médico Ruso, que hasta le ayuda a encontrar abogados y le hace de manager con la Agencia Mundial de Antidopaje (AMA). No se atreve en ningún momento a entrar mucho al trapo del daño que ha podido hacer al deporte el médico ruso. Eso sí, enfatiza que gracias a él sale todo a la luz.

¿Lo siente?” le preguntan los funcionarios de la AMA. No hay respuesta.

Un Oscar y 5 millones de dólares para Icarus

Rusia suspendida. Ródchenkov testimonio protegido del FBI. Y Netflix desembolsa 5 millones de dólares para comprar la historia.

Trailer oficial de Icarus

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3 Comentarios

  1. “Fogel empieza el plan de dopaje con un médico ruso -porque es sabido que en Estados Unidos no hay médicos que sepan dopar a la gente-“.

    La capacidad de escribir sandeces en un blog de internet es asombrosa. En todo Estados Unidos no hay ningún médico que sepa dopar a la gente. Vamos. Menudo salto al vacío. Lo que es sabido es que el mundo del dopaje deportivo mueve más dinero que el resto de las drogas. En lo que se han especializado los médicos norteamericanos que practican el dopaje es en no ser descubiertos y, por ejemplo, practicar micro dopajes con cantidades imperceptibles de testosterona que se acumulan en el cuerpo y mejoran el rendimiento, pero que no dan positivo por parecer endógena.

    • Obviamente, el inciso “porque es sabido que en Estados Unidos no hay médicos que sepan dopar a la gente” es un comentario sarcástico del que escribe…

  2. Bueno el documental, pero obviamente en monentos parece propaganda antiputin, debiera haber abarcado todo el mundo del dopaje, no centrarse en rusia solamente. Todo el mundo se puede dopar y al ser un negocio bueno se profesionsliza la practica.

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