Carnet del Corredor ¿Oficiales o populares?

Carnet del Corredor ¿Oficiales o populares?

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Ya es oficial, la falta de adhesión de la Behobia- San Sebastián al controvertido programa del Carnet del Corredor y su consecuente baja del calendario nacional de la Real Federación Española (RFEA) ha desatado una nueva revuelta entre el mundo popular y federativo que parece no tener fin.

Y es que el planteamiento llevado a cabo por la RFEA con la historieta del Carnet del Corredor se va consolidando como un absoluto fracaso.

Hasta su puesta en escena,  por el único hecho de colocar una carrera popular en el calendario elaborado por la propia federación y abrir así una puerta legal para permitir la participación de atletas extranjeros y de otras federaciones autonómicas y/o becados, contar con el control de llegada por parte de jueces nacionales(claramente subsidiario con los sistemas de cronometraje existentes) y la potestativa homologación del circuito, los organizadores debían abonar los correspondientes cánones federativos,  la constatación del boom del atletismo popular condujo a un cambio precipitado de estrategia.

Imposición del Carnet del Corredor, orígenes

¿Cuándo entró en vigor? La temporada 2010-2011

¿Para  qué sirve a los populares? Sobre el papel su tenencia permite disfrutar de descuentos y promociones especiales de sus partners, obtener un 50% de descuento en la revista “Atletismo Español”, un programa de puntos canjeables por regalos, boletines informativos, participar en sorteos de productos de interés como inscripciones a carreras, ranking armonizado de todas las carreras del calendario de la federación…etc, por un precio de 9 € año.

 ¿Para  qué sirve a los organizadores?  Se les facilita la póliza del seguro obligatorio deportivo para cubrir el evento que hasta ahora contrataban ellos. Además, la adhesión al carnet del Corredor es condición sine qua non para hacer uso de la mayoría de servicios federativos anteriormente descritos: posibilita la participación de atletas extranjeros, de otras autonomías y/o  becados en la carrera, contar con un control de llegada por jueces nacionales, control antidopaje y la potestativa homologación del circuito que, por supuesto, debe continuar abonando aparte (900€ aprox.).

A efectos prácticos parecía consistir en ceder tus datos, dirección, email y teléfono para que la federación pudiera comercializar libremente con ellos. Ante el rechazo que suscitó la medida se apresuraron a sacar un carnet gratuito.  Aun así muchas de la pruebas que formaban parte del calendario nacional empezaron a caer a de la lista, tendencia que se ha mantenido en la presente temporada. En Cataluña la oposición a la medida ha sido total y salvo carreras salvadas in extremis (Marató de Barcelona o Mitja de Granollers) u otras que voluntariamente se acogieron al programa (Sant Silvestre Masnou y La Sansi de Lloret de Mar) el plantón ha sido masivo.

El impuesto revolucionario o licencia de día, otra vuelta de tuerca

Con el monopolio de la oficialidad por bandera, la RFEA aprobó la polémica circular 163/2011 el pasado 12 de julio y un mes después, ante al revuelo causado entre organizadores, se rebajaron algunas de sus pretensiones.

Aún así, en la circular aparece recogida la obligatoriedad del carnet del corredor plus (9€) o licencia federativa RFEA o autonómica en todas las carreras populares que quieran estar en el calendario de la RFEA.  A los que no tengan el carnet o licencia federativa la organización debe cobrar por participante en concepto de licencia de día 3 euros para todas las carreras de ruta o bien 5 euros si se trataba de una maratón (precio inscripción aparte) .

¿Hasta siempre amigo?

A falta de un comunicado oficial, nos enteramos a través de las redes sociales que el maestro de ceremonias federativo, Jose María Odriozola,  cesó al director del programa,  Luis Miguel Martin Berlanas,  ante la oposición frontal de las carreras populares y las pérdidas originadas por su mala implantación.  Parecía un carpetazo al asunto  pero no, se mantiene la apuesta por el carnet y la coexistencia con la figura de licencia de día obligatoria para todas las pruebas del calendario oficial.  El resultado de este vodevil, salvo que se produzca un cambio en el planteamiento, no contribuye a resolver el problema,  más bién se percibe un enquistamiento de la situación actual. Maratón de Barcelona, Sevilla, San Sebastián (por citar a las grandes) se quedan fuera del calendario y, por tanto,  elevados a la categoría de festejos a ojos federativos.  Mientras tanto,  las federaciones territoriales pueden ser el nexo para dotar de oficilidad a la pruebas.   

La forma poco elegante de ponerlo en marcha junto a la falta de beneficios útiles para los corredores que ven en las medidas una manera de sacar tajada a costa de los populares,  está originando una fractura mayor entre el atletismo federado y el popular. Llegando a destiempo la RFEA lo único tangible que ofrece a cambio es un veto a la participación de atletas becados y extranjeros en las carreras que no se acojan al programa. El resto de servicios( homologación marca, circuito, antidoping ),  para los populares, también parece prescindible.

El salmantino Rafa Iglesias, vencedor de las dos últimas ediciones de la Behobia-San Sebastián y, al tratarse de un atleta becado, uno de los perjudicados por la falta de adhesión,  afirmaba en una red social:

 “la RFEA se tiene que dar cuenta de que tienen las de perder, por una sencilla razón: la carrera la hacen grandes los 23000, no Rafa, Chema o Pablo. La élite es prescindible, no los corredores populares”.

Es innegable que la mayoría de organizadores centran sus esfuerzos en satisfacer a los que hoy por hoy son su prioridad, los  populares,  pero este tipo de carreras merecen tener presencia de corredores de élite. El  feedback entre el largo aliento federado y popular resulta más necesario que nunca aunque la RFEA no demuestre luchar por el interés público,  siendo consciente del perjuicio que origina a muchos atletas, aficionados y organizadores, más bien ánimo de lucro y bastante desleal por cierto. La federación debería dar un paso atrás antes que la distancia resulte insalvable.

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