La fe de Enric Mas

El ciclista mallorquín espera ir creciendo durante la Vuelta para alcanzar el nivel con el que acabó el Tour donde fue quinto de lageneral

Mas, Valverde y Soler durante una etapa de la Vuelta
Mas, Valverde y Soler durante una etapa de la Vuelta | EFE

Enric Mas llegó al equipo Movistar en enero, pero se ha integrado al conjunto español como si fuera un veterano. Sonrisas y bromas con sus compañeros, Alejandro Valverde y Marc Soler, son la muestra de que los tres están conjurados para poder ganar la Vuelta, "que es el objetivo", según palabras del campeón del mundo del 2018. No es una tarea fácil pero el trío se encuentra situado entre los diez primeros de la general, donde también está el corredor catalán David de la Cruz, del conjunto de Emiratos.

El ciclista mallorquín lidera también la clasificación de los jóvenes y el Movistar, la de equipos. Está situado a poco más de un minuto de quien en estos momentos --por algo es el líder-- parece el más fuerte de la tabla de la Vuelta, y que no es otro que Richard Carapaz, el que se atrevió a atacar al resto de favoritos en la subida del domingo a Formigal, antipática para Enric Mas, no tanto por los porcentajes, sino por culpa de un frío con el que no simpatiza para nada.

Con la mirada puesta en el podio

Segundo de la Vuelta del 2018 y quinto del Tour de este año, Mas ya afirmó hace una semana, el lunes antes de comenzar el viaje de Irún a Madrid, que no se conformaba con otra cosa que no fuera el podio de la carrera y, evidentemente, si era la victoria pues mucho mejor. Tiene, además, a Soler perfectamente situado a menos de dos minutos de Carapaz y con opciones de jugar también por el triunfo, en lo que debería ser una táctica muy preparada para que cualquiera de los dos llegue de rojo a Madrid con la colaboración y la experiencia de un Valverde quien, pese al frío, parece divertirse en esta ronda española que este lunes ha vivido su primera jornada de descanso.

"Espero conseguir en esta segunda semana tan importante y luego en la tercera las buenas sensaciones que tuve en los últimos días del Tour, con la precaución de que el esfuerzo que hice en Francia no me pase factura al final, aunque espero que no. Estoy motivado. Me gustaría a partir de ahora sentirme como en el Tour", afirma Mas con optimismo.

Más de fondo que explosivo

Le beneficia la mejora del tiempo y subidas más largas que las superadas hasta ahora, ya que él es un escalador más de fondo que explosivo; de ahí, por ejemplo, que se haya dejado unos segundos que siempre vienen bien en los finales en alto de la primera semana de carrera.

"Como dijo Valverde el día antes de comenzar la Vuelta, con mal tiempo, cada etapa se puede convertir en una especie de clásica, pero la general, a diferencia de lo que ha pasado en el Giro donde fallaron por una causa u otra todos los grandes favoritos, aquí ya hay una selección hecha de diez ciclistas, que difícilmente se irán abajo de forma clara, podrán fallar o dejarse algo de tiempo, pero entre estos diez está la victoria final", añade el corredor mallorquín.

La clave de Marc Soler

Tácticamente sabe que le beneficia tener tan cerca de la general a Soler y, además, le motiva contar con el apoyo y la experiencia de Valverde. "Mas y Soler están muy bien físicamente. Mas ya ha sido segundo de la Vuelta y quinto del Tour y por eso me pregunto: ¿no pueden alcanzar los dos el podio de Madrid? En Movistar ya lo hicimos en el 2015 cuando subimos dos de nosotros al cajón de los Campos Elíseos", recuerda Valverde. En el 2015, en la segunda victoria de Chris Froome en el Tour, Nairo Quintana (segundo) y Valverde (tercero) lo acompañaron en el podio de París.

"Tener la baza de Soler es un punto a favor", afirma Mas. "Si podemos estar Enric y yo metidos en la general es mucho mejor para el equipo. Al final ya se verá quiénes son los más fuertes de esta Vuelta", comenta Soler. Y así pasó una jornada de descanso pasada por lluvia y con el frío habitual vivido la primera semana de competición.

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