La responsable de incendios en WWF: "La ola de calor se sabía y Castilla y León debía haberse anticipado"

La responsable de incendios en WWF: "La ola de calor se sabía y Castilla y León debía haberse anticipado"

Hernández (WWF): No hay dispositivo frente a fuegos con condiciones extremas
Labores de extinción, el pasado domingo, de un incendio forestal entre Peramola y Oliana (Lleida). EFE/ Marc Marrero | Epi_rc_es
EFE

Lourdes Hernández señala que "no hay dispositivo de extinción que pueda hacer frente" a un incendio con "temperaturas por encima de 40 grados, vientos de más de 40 kilómetros por hora, sequedad extrema y tormentas secas"

"No hay dispositivo de extinción que pueda hacer frente" a un incendio con "temperaturas por encima de 40 grados, vientos de más de 40 kilómetros por hora, sequedad extrema y tormentas secas", ha advertido a Efe la responsable de incendios en WWF España, Lourdes Hernández.

Esta combinación de factores está detrás de grandes incendios como el que arrasó la sierra de la Culebra hace unos días donde además se dieron otras circunstancias como el hecho de que la Junta de Castilla y León "tenía su operativo de extinción al 40% de su capacidad ya que aún no había comenzado la época de alto riesgo" por lo que "por más coordinación que haya habido, faltaba la mitad de los medios".

A juicio de Hernández, "la ola de calor ya se sabía, por lo que la Junta debería haberse anticipado para poner todos sus recursos a disposición del territorio".

En ese sentido, "necesitamos unos dispositivos de extinción operativos durante todo el año", para dedicarse a la extinción en la época de mayor riesgo y que realicen "tareas de apoyo a la prevención" el resto del año.

"La inversión en prevención es una inversión en futuro y no un gasto", ha defendido esta especialista, quien también ha pedido trabajar más "en el paisaje y en el territorio" para evitar estos incendios.

La lucha contra el fuego, tanto en prevención como en extinción, depende de los gobiernos autonómicos, que disponen de competencias y de sus propios dispositivos pero, cuando lo necesitan, pueden pedir ayuda al Gobierno central, ya que dispone de "un dispositivo muy contundente", según cuenta a Efe la subdirectora general de política forestal y lucha contra la desertificación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), Elsa Enríquez Alcalde.

Este año, se trata de 57 medios aéreos de gran capacidad que pueden desplazarse por toda España, casi 600 bomberos forestales de las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF) y una serie de vehículos terrestres como las unidades móviles de análisis y planificación, a lo que se puede sumar el despliegue de las unidades de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Sin embargo, Enríquez reconoce que los medios disponibles cambian según la etapa del año, con dos épocas de refuerzo: una de ellas durante los meses de febrero, marzo y abril, dado que "en la zona noroeste de la península hay mucha ocurrencia de incendios" y otra entre el 15 de junio y el 15 de octubre ya que en ese momento "el riesgo de incendio por situación meteorológica sube mucho".

A mayor superficie incendiada, mayor número de medios serán necesarios, pero esto "no quiere decir que el incendio que más superficie haya quemado sea el que más medios haya necesitado", porque existen otros factores tales como el grado en que "la vegetación se esté quemando o las condiciones meteorológicas que se estén dando".

Enríquez recuerda que "el 95 % de los incendios son causados por la mano del hombre", bien por negligencia, bien intencionadamente, y "la única causa natural en España es la caída de un rayo".

En el caso del incendio de la reserva de la Sierra de la Culebra en Zamora, la Junta de Castilla y León solicitó ayuda al MITECO y éste realizó un despliegue de hasta "cuatro aviones anfibios de gran capacidad, cuatro brigadas de refuerzo de incendios forestales con cinco helicópteros, un helicóptero bombardero de gran capacidad y una aeronave de coordinación".

A pesar de ello, la lucha contra el fuego duró tiempo y finalizó con cerca de 30.000 hectáreas arrasadas como uno de los mayores desde que existen registros oficiales en España.