Cuidado con el síndrome del “ya está hecho”

Cuidado con el síndrome del “ya está hecho”

Josep Lluís Merlos
Pedro Acosta durante un GP
Pedro Acosta durante un GP  | Pedro Acosta

Espoleado por el éxito de Paula Badosa en Indian Wells, me lancé a ver la transmisión del Muguruza-Martincova de la Kremlin Cup. Es lo que tiene la pasión resultadista que tenemos en este país, que necesitamos un triunfo patrio para volvernos incondicionales de un deporte; en este caso el tenis femenino.

Tas la forma en la que Garbiñe supero a la checa en el primer set, creía que la segunda manga sería un paseo para ella. Todo lo contrario, y la hispano-venezolana sufrió mucho pese a neutralizar varias pelotas de set. Es esta una de las grandezas del tenis: que nunca nada está escrito, pese a que luego, en el tercero, se impuso para colarse en cuartos de final.

La rabia con la que Garbiñe golpeó su raqueta contra el suelo por dos ocasiones nos confirma que en ningún deporte hay que dar nada por hecho. En las motos, tampoco.

Este fin de semana Fabio Quartararo y Pedro Acosta tienen en Misano la primera oportunidad de proclamarse campeones del mundo en MotoGP y Moto3, respectivamente.

En la categoría pequeña, hace apenas dos meses todos dábamos por hecho que Acosta remataría con broche de oro su estreno en el mundial. El mes pasado, las cosas se torcieron para el de Mazarrón con la progresión de Sergio García Dols, que no puede correr aún al no haberse recuperado de las lesiones que se produjo en su caída en Austin. Matemáticamente, aún le quedan opciones -pocas, eso sí-, aunque muchas menos que las del revitalizado Foggia, o las del propio “Tiburón”. Pero, aun sin la oposición del pupilo de “Aspar”, Acosta -como Muguruza en Moscú- no debería dar “nada por hecho”, y deberá mentalizarse por el extra-boost que puede suponer para el italiano correr en casa, y para evitar que la presión de la cercanía del título le atenace… como hemos visto en alguna de sus últimas carreras.

En MotoGP, el francés lo tiene algo más asequible, aunque Alex Crivillé ha declarado que "no le va a ser fácil a Quartararo ganar a Bagnaia", sobretodo teniendo en cuenta el rendimiento bestial que acreditó Pecco -pole y victoria sin paliativos- hace poco más de un mes en la anterior visita del mundial al Circuito Marco Simoncelli. Si Fabio acaba por delante del de Ducati, será el nuevo campeón del mundo. Incluso si Bagnaia no hace podio o Fabio cede tan solo dos puntos, el de Yamaha cumplirá matemáticamente su objetivo.

Las opciones de Acosta son algo más complicadas, y le obligan a puntuar para descartar al valenciano, y a ganar para remachar el título en Italia… donde Foggia ganó recientemente.

El segundo set de Muguruza en Rusia me ha condicionado mucho a la hora de escribir esta columna (ya no les digo lo que pueda suceder después de este redactado con los entrenamientos que lleguen después). Sin embargo: bendito condicionante.

Por eso nos fascina tanto el mundo del deporte y del motor en particular, donde al factor humano se le pueden añadir circunstancias de orden técnico, por su fuera poco, para acabar de joder la marrana en el ejercicio de la especulación.

Sin embargo, esta imprevisibilidad, esta incertidumbre, nos deja un legado todavía mucho más valioso: la humildad. Una lección para el ego, no solo de los deportistas -los protagonistas de esta historia- sino también de quienes a veces nos creemos saber más que el destino.

Cupra

 

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