1981

El drama de Quini

Juan Manuel Díaz | 28 octubre 2019

- El 23-F, el golpe de tejero, tuvo una inesperada secuela para el barça: el ‘batallón catalano-español’ secuestró a Enrique Castro 'Quini'

-Dos delincuentes secuestraron al goleador del Barça y pidieron un fuerte rescate

Una semana después del 23-F, el 1 de marzo, Enrique Castro Quini, era secuestrado por el ‘Batallón Catalano-Español’ al regresar a su domicilio tras disputar en el Camp Nou el Barça-Hércules (6-0). SPORT se movilizó durante aquellas semanas montando guardia permanente en la redacción y a la puerta del domicilio del ariete blaugrana donde su esposa Mari Nieves y sus hijos vivían con temor el futuro de Quini, arropados por amigos como Alexanko y con el respaldo de la directiva azulgrana.  

La historia tuvo un final feliz el 25 de marzo, coincidiendo con el Inglaterra-España (1-2), primer triunfo español en Wembley. A las 22:05 horas llegó la noticia: «¡Quini liberado!». Quini explicó después: «Cuando entró el policía para liberarme, pensé que me mataban». La policía encontró al ‘Brujo’ en el piso de Zaragoza en donde lo habían tenido encerrado sin ver la luz del día y a base de bocadillos, mientras reclamaban 100 millones de pesetas (600.000 euros) por su liberación. Los secuestradores, dos delincuentes comunes, quisieron aprovechar el clima político. La trama llegó hasta Suiza siguiendo el rastro del pago del rescate. 

El vestuario blaugrana vivió el episodio con indignación y psicosis. Obligados por la RFEF a jugar el siguiente domingo contra el Atlético en el Vicente Calderón (1-0), Helenio Herrera tuvo que ejercer una vez más de psicólogo. El joven ‘Keegan’ Ramírez jugó en su lugar con el dorsal ‘14’ en lugar del ‘9’ de ‘Quinocho’. También perdieron con el Salamanca y el Real Madrid y entre ambos empató con el Salamanca. El Barça no volvió a vencer hasta el 5 de abril, al Valladolid, ya con Quini de nuevo en el equipo. El asturiano regresó a tiempo para sumar un nuevo Pichichi (20 goles) y ser decisivo en la conquista de la Copa del Rey ante ‘su’ Sporting (2 goles). Pero la Liga se había escapado una temporada más: se la llevó la Real Sociedad.

En verano, se cerró la ‘era H.H.’ y se abrió la ‘Udo Lattek’, el técnico alemán que había triunfado en el Bayern y los dos Borussias. Núñez fichó a Urruti, (Espanyol) Víctor (Zaragoza), Enrique Morán (Betis) y Gerardo, todos internacionales. Parecía que la 1981-82 iba a ser, por fin, la temporada del Barça: líder en la Liga y clasificado a cuartos de final en la Recopa en diciembre. Pero el año 1981 acabó con otro mazazo: la grave lesión de Schuster en San Mamés tras una brutal entrada de Andoni Goikoetxea.

¿QUÉ FUE DE ÉL?

Enrique Castro tuvo tres equipos en su vida: el CD Ensidesa en donde se forjó, el Real Sporting de Gijón en el que se consolidó en la élite, y el FC Barcelona en el que triunfó a nivel mundial. Entre 1980 y 1984, como blaugrana logró dos Pichichi -que sumó a los cinco ganados con el Sporting- dos Copas del Rey, una Recopa de Europa, una Copa de la Liga y una Supercopa de España. Colgó las botas cerca de los 35 años y dejó el Barça, pero un mes después de su homenaje reconsideró su postura y volvió al Sporting.

Disputó sus últimos minutos como profesional el 14 de junio de 1987 en El Molinón, en la Liga y contra el Barça. ‘Quinocho’ colgó las botas pero no dejó el fútbol: fue segundo entrenador, delegado del equipo y embajador de la entidad gijonesa. Querido y respetado por el mundo del fútbol, su simpatía siguió recorriendo los estadios, mientras recibía merecidos homenajes por su trayectoria. Falleció el 27 de febrero de 2018 a causa de un infarto. El desde entonces estadio El Molinón-Enrique Castro Quini fue escenario de su multitudinario funeral y además acoge un espacio museístico dedicado a su figura.

ÁNGEL NIETO, SU CUARTO MUNDIAL DE 125 CC

El 2 de agosto, Ángel Nieto conquistó su décimo título mundial, el cuarto en la categoría de 125 cc (sumaba otros seis en 50 cc). Nacido en Zamora (25-01-1947), criado en Vallecas y forjado como piloto en Barcelona, volaba camino de sus ‘12+1’ (su superstición era proverbial) entorchados. Como Bahamontes en el ciclismo o Santana en el tenis, fue un pionero del motociclismo. Falleció el 3 de agosto de 2017 a causa de un edema cerebral masivo consecuencia de las graves heridas del accidente de tráfico sufrido once días antes.

En el Mundial de 1981, el zamorano se impuso con su Minarelli en seis de las ocho pruebas sumando 140 puntos, 45 más que el subcampeón, su compañero de equipo Loris Reggiani. En la memoria de los aficionados quedan flashes de aquellas carreras en las que Nieto jugaba con los rivales, dejándoles pasar y calculando la mejor curva para ‘dar el hachazo’. 

Rey de las pequeñas cilindradas desde 1969 a lomos de Derbi, Kreidler, Bultaco, Minarelli, Morbidelli o Garelli, corrió su último GP el 28 de septiembre de 1986 en Hockenheim. Se retiró en las carreras de 125 cc y 80 cc (iba segundo). "Es una lástima, quería despedirme desde el podio... Ya no disfruto y no creo que pueda volver a hacerlo". Seis títulos de 50 cc, siete de 125 cc, 90 victorias, 139 podios, 16 pole y 63 vueltas rápidas... Esto son cifras. Su principal herencia es que abrió el camino a campeones como Tormo, Aspar, Pons, Crivillé, Lorenzo o Márquez.