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Todo lo que debe cambiar el Barça en solo tres días

Las sensaciones ante el Valladolid confluyen en una misma conclusión: jugando así, el Barça sufrirá en Lyon

El equipo ha perdido efectividad en los últimos encuentros, factor clave en los partidos a todo o nada

 El uruguayo entró en el 59 e hizo un partido para olvidar | LALIGA

Llega la hora de la verdad. Regresa la Champions para el Barça y lo hace en una situación algo preocupante para el conjunto de Valverde. Las sensaciones en los últimos partidos no han sido las esperadas, por lo que de cara al duelo del martes en Lyon el equipo necesita ofrecer una versión convincente para no poner en riesgo una ronda que en los últimos años viene complicándose más de lo previsto.

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El Barça afronta la Champions tras tres empates en los últimos cuatro partidos. El triunfo de este sábado ante el Valladolid por la mínima confirmó que el equipo no vive su mejor momento de cara a portería: solo un gol, y a balón parado, en las últimas tres horas de juego. Luis Suárez ejemplifica a la perfección la falta de acierto: acumula cuatro encuentros seguidos sin marcar.

La efectividad es un factor clave en los partidos a todo o nada, y tanto en Lyon como en los próximos duelos de máxima exigencia el Barça necesita volver a ser un equipo castigador. Más que nada, porque los de Valverde vienen concediendo demasiadas facilidades a sus adversarios: solo las paradas-milagro de Ter Stegen impidieron que el Athletic se adelantara en el marcador, mientras que el Real Madrid tuvo tres ocasiones claras en la primera media hora del duelo copero. Antes de ese envite, el Valencia ya se había ido del Camp Nou anotando dos goles.

La ausencia de Arthur es otro de los dolores de muela del Barça. El brasileño ya es imprescindible y se nota demasiado cuando no está. El centro del campo mueve el balón con lentitud y eso se traduce en más dificultad para encontrar espacios. Si el Barça quiere pelear por la Champions necesita sí o sí recuperar un ritmo más elevado en la sala de máquinas, dejando atrás esa versión plana en la que se ha instalado.

Otro de los puntos a mejorar es el de la presión. El equipo sufre demasiado sin el cuero, algo que se pudo ver ante el Real Madrid, por lo que recuperarlo cuanto antes debe ser una de las prioridades. La intensidad en la presión ha decaído y eso se traduce en más desgaste.

Por último, falta generar desequilibrios. La lesión de Dembélé ha pasado factura en este aspecto, ya que el galo y Messi son los únicos peligros reales a la hora de desbordar. Si Ousmane no está o no está con chispa, como es el caso ahora tras estar varias semanas parado, todo queda a merced de la inspiración de Messi. Y por muy bueno que sea Leo, fiarlo todo a su magia parece un plan muy pobre para todo un FC Barcelona.

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