Un Barça de Champions desconcertante

Un Barça de Champions desconcertante

El conjunto azulgrana recupera la segunda plaza tras una victoria sufridísima ante la Real

Desde la goleada en el Bernabéu el Barça ha pasado de la euforia a la confusión

Acostumbrado a luchar por títulos, al Barça le cuesta un mundo competir por objetivos más prosaicos. El equipo se fue descomponiendo tras la euforia del Bernabéu y ahora compite contra sí mismo para reconocerse en el espejo. Sin Pedri, le resulta casi imposible. 

La dolorosa derrota ante el Cádiz dejó una frase lapidaria en el tercer tiempo: “Estoy enfadado porque nos ha faltado deseo”, dijo Xavi. Durante la semana mostró a sus jugadores vídeos que demostraban una falta de compromiso preocupante. No fue el caso del partido ante la Real. El Barça hizo un ejercicio de resistencia. Trató de igualar la intensidad de los donostiarras, volvió a ser golpeado por las lesiones (Araujo se retiró con problemas en la rodilla) y acabó sobreviviendo por los pelos.  

El encuentro subrayó la vigencia de Piqué, defensa imprescindible para que este Barça, incluso estando cojo. Cuando coincide con Araujo, le cambia la vida al equipo. Es este un Barça contradictorio. Nadie esperaba una versión tan vertical de un equipo dirigido por Xavi. Tampoco que sumaría 17 goles de cabeza y menos aún que el barcelonismo convertiría a Luuk de Jong en un jugador fetiche. 

La temporada pasada, aún con Koeman en el banquillo, se desmoronó tras una racha formidable en el peor momento. Esta, también está trazando un camino lleno de curvas. Nadie vio venir el bajón del equipo tras la goleada en el Bernabéu. Desde aquel “hemos vuelto” de Piqué el Barça ha vivido un baño de realismo y una realidad incómoda: el equipo no está preparado para jugar partidos de ese nivel de forma continuada.

Ayer el equipo perdió la posesión y su identidad en la segunda parte. La buena noticia es que el club ahora si proyecta el futuro con el técnico que tiene en el banquillo. En ese futuro el club cuenta con jóvenes valores. Alguno tan estimulante como Gavi, un futbolista que tiene el hambre de la juventud y también su ímpetu. Su fe fue clave para el gol del ‘Auba’ tras recuperar un balón en el área en el que nadie más creía. 

El Barça hace días que dejó de crecer. Ayer tras varios partidos desmoronándose, logró sobrevivir con la mejor versión de Ter Stegen.

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