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"Arthur ha creado escuela en el Gremio"

Entrevista con Francesco Barletta, Coordinador general de la base del Gremio

Volante asociativo y de toque, rompió con la tradición de la base del Gremio de apostar por el músculo y los centímetros en la creación

Arthur destacó en Gremio
Arthur destacó en Gremio | Archivo Gremio

El ahora coordinador general de los equipos de base del Gremio, Francesco Barletta, fue quien en 2010, siendo ojeador del club gaucho, indicó el fichaje de Arthur, por entonces jugador del Goiás. Con 14 años, el volante del Barça aterrizó en Porto Alegre, de donde salió siete años después habiendo triunfado en las categorías de base y, con el primer equipo, habiendo ganado la Copa Libertadores 2017. 

¿Cómo entró Arthur en el radar del Gremio?

Había un torneo, la Copa Brasil Sub-15 en Londrina (estado de Paraná), donde participaban todos los grandes clubes brasileños. Y Arthur, que es de 1996, participó con el Goiás en una competición para nacidos en 1995. Incluso siendo un año más joven se destacó y empezamos a monitorizarlo. Dejó su club y pudimos ficharlo.

¿Y qué vio en él?

Su capacidad técnica, que es hoy una de sus principales características, ya sobresalía en 2010. Tenía protección del balón, un pase muy por encima de la media y la tranquilidad de jugar contra meninos un año más grandes. Era muy maduro. Me acuerdo que el Goiás jugaba con tres centrocampistas y él actuaba por la izquierda. Tenía buena salida de balón.

¿Arthur no rompía con la tradición de la base del Gremio?

Sí. Teníamos un histórico de jugadores con estatura alta y de fuerza en los equipos sub-15 y sub-17. A partir de 2014, empezamos a cambiar el perfil y optamos por futbolistas con maduración más baja y más técnicos, que consigan resolver el juego con más facilidad.

¿El estilo de Arthur era más europeo?

En la base del Gremio siempre hemos dicho que Arthur tenía el estilo del Barcelona y de España en el Mundial de 2010. Tiene la protección del balón, el pase, el dribling de fuga, la conducción, el cambio de dirección muy fácil. Con 17 o 18 años, ya pensábamos que se encajaría a la perfección en el Barça.

¿Y cómo fue su adaptación al Gremio y a Porto Alegre?

Futbolísticamente fue muy fácil porque es un ‘menino’ muy inteligente. Sufrió más por el frío que hace aquí, por el cambio de alimentación y por la distancia, hay 2.000 kms hasta Goiania. Tuvo ‘saudade’ de su familia.

¿En qué aspectos evolucionó más en la base del Gremio?

En el tiempo de marcaje. Nunca será un futbolista extremadamente defensor como lo ha sido Kanté (Francia) en este Mundial, pero sabíamos que podría ocupar espacios. Consiguió aprender una lectura anticipada, para intentar bloquear con inteligencia y no dejar que el rival evolucione. La parte técnica y de fundamentos ya era muy buena con 14 años.

¿Y físicamente?

Potenciamos sus características de juego. Invertimos mucho en la fuerza, que es lo que iba a sostener después su juego de conducción y sprints cortos.

En 2013, se le abren las puertas de la Seleçao y participa en el Sudamericano Sub-17, en Argentina… 

La CBF empezó a observar jugadores de base. Antes iban por indicación y eran principalmente de Río de Janeiro y de Sao Paulo. Lo convocaron pero los técnicos de la Confederaçao nos dijeron que no era muy intenso. En realidad, Arthur iba adelantado a su edad. Su juego era más maduro, más técnico, más posicional, más cerebral y en el Sub-17 se corre más, por eso pasaba la falsa impresión que no tenía intensidad.

¿No fue al Mundial Sub-17 por esto?

Exactamente. No tuvo continuidad en la selecciones de base. En realidad, Arthur tenía una condición técnica superior, ya tenía otro ritmo, estaba en una etapa superior. 

¿En el Gremio siempre estuvieron convencidos de su potencial?

Sí. En septiembre de 2012, lo eligen el mejor jugador  de la Copa Carpina Sub-16, en Pernambuco. Era un torneo nacional. Allí vimos que podía despuntar. En diciembre, hay el Campeonato Sub-17 y jugando en una categoría superior lo vuelve hacer muy bien. Con 18 años,  tenía condiciones para subir al primer equipo. 

Sin embargo, su salto al primer equipo no fue fácil…

Subió el 2015 y no jugó muy bien en un partido. Aquel año empezamos con el equipo de transición, que sería una categoría sub-23, donde estuvo un año y medio. Fue difícil porque su estilo de volante es diferente, necesitaba otra idea de construcción de juego y esta llegó para él en 2017 con Renato Portaluppi

¿La historia de Arthur es un caso aislado en la base del Gremio?

Ha creado escuela. En Brasil hablamos de ‘volantes’ y ‘meias’, a partir de él, creamos la posición del ‘mediocampista’, que es aquel futbolista que consigue desempeñar con calidad, cualquier función en el corredor central. Arthur es del 96, ahora tenemos a Jean Pyerre, que es del 98, Matheuzinho, que es del 97, Vitor Bobsin, 2000… Está viniendo un grupo de jugadores con sus mismas características. 

¿De dónde cree que procede su entendimiento del juego?

Es su característica. Es un menino muy inteligente, con una gran capacidad de aprendizaje, muy por encima de la media. Procesa las informaciones muy rápidas. Fue muy fácil trabajar con él. 

¿Cree que esto le ayudará en su proceso de adaptación al Barça?

Sin duda. Yo creo que será muy rápida. Ya lo debe estar haciendo en los entrenamientos. Su principal reto es incorporar una mayor velocidad en su juego, porque aquí en Brasil el ritmo es más cadencioso.

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