Asefa Estudiantes: Cuando los sueños hay que vivirlos a tope

El Estudiantes, a por todas | sport

Maite Antón

Vitoria es una ciudad que le trae grandes recuerdos coperos al Estudiantes. Allí, en la edición del 2000, se alzaron con el trofeo tras derrotar en la final al Pamesa Valencia. Era el 'Estu' de los hermanos Reyes, de Nacho Azofra, de Gonzalo Martínez, de Carlos Jiménez, etc. Caprichos del destino, más bien dicho del sorteo, el club colegial se enfrentará a los valencianos en el duelo de cuartos de final en su regreso a la Copa.

Los pupilos de Txus Vidorreta se hicieron con el último billete en una última jornada de la primera vuelta vibrante, en la que sacaron los colores al Barça Regal y se beneficiaron de la derrota del Blusens en Badalona. Fue un merecido premio a una primera vuelta positiva de los colegiales. Una alegría para un equipo y una afición que cabe recordar que hace apenas unos meses vivieron 38 días de angustia hasta que se confirmó que no se hacía efectivo el descenso a la LEB.

El Estudiantes se presenta en Vitoria sin complejos, sin presión y con unas enormes ganas de hacer un buen torneo. El ataque es su mejor argumento en la pista. Con una media de más de 80 puntos por partido, el 'Estu' es un equipo que a nivel ofensivo juega por conceptos, que apuesta por los tanteos altos en el marcador, por un juego dinámico: correr, contraataque, tirar rápido. Y para sacar partido a su mejor virtud en la pista cuenta con el jugador con la muñeca más entonada de la competición: Carl English.

El canadiense no es el único que está ofreciendo un gran rendimiento. Un 'viejo rockero' de la Liga como Germán Gabriel atraviesa un momento muy dulce en su madurez deportiva y buena muestra de ello es que lidera el ranking de la Liga (17,2 puntos de valoración). La polivalencia de Kirksay, la dirección y puntos de Granger y la mezcla en la pintura entre la veteranía de Barnes y el prometedor Nogueira son otros recursos destacados del Estudiantes. ¿Un punto débil? Su balance defensivo. Esa apuesta por jugar tan al ataque provoca que a veces no pueda volver rápido a la defensa.

El momento 'on fire' de Carl English

Empezamos a oír su nombre en Las Palmas. Fue en el Centro Insular con la elástica amarilla donde Carl English nos ofreció sus primeros recitales en el perímetro. Es un cañonero, un killer, un anotador nato que encontró en el baloncesto la mejor terapia para superar una vida marcada por la tragedia. El escolta se centró en la canasta y en el balón naranja y siguió al pie de la letra un consejo que convirtió en su lema: "Nunca dejes de tirar". Y no lo ha hecho. Dio el salto al Caja Laboral, aunque no tuvo la regularidad deseada y la temporada siguiente aterrizó en Badalona, donde tuvo la mala fortuna de lesionarse cuando había recuperado su chispa anotadora. Tras un año poco satisfactorio en Sevilla, English continuó su carrera en el Estudiantes.

Y fue sido la mejor decisión posible. En el conjunto colegial hemos podido ver al mejor English, al más enchufado. Disfruta de muchos minutos, está en un gran estado de confianza y eso se traduce en ocupar el número uno en la clasificación de máximos anotadores, con una media de 19,6 puntos por partido. El canadiense ha alcanzado o superado la treintena de puntos en cuatro duelos, con un tope de valoración de 43 y series increíbles desde 6,75 metros como un 8 de 11. Hasta en cuatro ocasiones ha sido designado ya MVP de la jornada. Con una mecánica de tiro excelente y rápida, si tiene el día inspirado en el triple... que tiemble el rival. Su actitud defensiva es su principal debilidad.

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