Inicio Entrevistas Qué difícil es ganarse la vida con lo que te gusta

Qué difícil es ganarse la vida con lo que te gusta

Eduardo Crespo, un ex profesor de pádel, ha creado un juego de mesa que reproduce una carrera de 1.500 que es como la vida real. El azar no te garantiza nada y todo depende de como gestiones tú el cansancio. 

– ¿Qué puedo hacer que me guste?

En la cama del hospital, después de haberse destrozado la rodilla tras una caída en la Vespa, Eduardo Crespo se hizo esa pregunta.

– Tuve un accidente en el que me caí yo solo.

Los médicos acababan de condenar su futuro como profesor de pádel y él también se acordaba de esa hernia discal, que ya nunca le había permitido volver a ser el mismo.

– Si es que cada día me noto más mermado.

Y en la búsqueda de un mundo mejor, salió lo mejor de sí mismo entre otras razones porque Eduardo Crespo siempre dio auténtica importancia a esa idea que nadie debería menospreciar:

– Hacer lo que te gusta.

Y como olvidarse entonces de lo que le decía Alfredo a Toto en ‘Cinema Paradiso’:

-Busca algo que te gusta y, hagas lo que hagas, amalo como amabas la cabina del Cinema Paradiso cuando eras niño.

– Es que si no lo intentas siempre te quedarás con la duda -me contesta hoy Eduardo Crespo, que en la cama de aquel hospital se acordó del adolescente que fue y de aquel momento en el que tuvo que decidir qué quería ser de mayor, y qué hago yo, qué estudio.

– No sabía lo que quería.

– Y por descarte elegí la carrera de farmacia.

Y su motivación se detuvo en la última estación, en el último curso cuando ya solo le faltaban cuatro o cinco asignaturas para terminar:

– ¿Para qué seguir insistiendo si a mí esto no me gusta? -se dijo.

30 años después, Eduardo es un hombre de 53 que ha sido muchas cosas en la vida y que en la cama de aquel hospital recordó que quizás nunca fue tan feliz como cuando montó aquella tienda de juegos de mesa en Madrid con veintitantos años.

– ¿Por qué no volver a intentarlo?

Hoy, estoy a su lado y, a mi lado, tengo un hombre que es su propio jefe: el único empleado de su propiedad editorial Lucky Loser y el creador de este juego: 1.500 metros.

Me pareció una idea original y por eso le escribí.

– Mira qué he pensado -le dije.

– Oh, sí, claro – contestó-. Quería hacer un juego de carreras sin azar y me planteé este reto con una distancia como el 1.500. Representa tanto para nosotros. ¿Quién no tiene en mente lo que hizo Fermín Cacho en los JJOO de Barcelona 92?

– Y sí – añadió-, lo he diseñado yo utilizando Corel y Photoshop y me ha llevado dos años en los que siempre partí de una base: ‘vamos a hacerlo lo más sencillo posible, Eduardo, porque para complicarlo siempre hay tiempo’.

– Las cosas sencillas parecen mejores -agrega.

A partir de ahí su cabeza se puso a batallar frente a un mundo infinito.

Es lo que tiene crear: te enfrentas al infinito.

– No sé si es mi vocación pero es algo que me gusta -resume ahora-. Los juegos de mesa siempre me han gustado desde niño. Creo que ahora soy la prolongación de esa afición, de la necesidad de hacer algo distinto, de creer en ello al cien por cien, de tener una fe ciega en lo que haces.

Al fin y al cabo, la vida es eso: fe.

La vida es lo que le enseñó su padre, que era el dueño del colegio Zamora en aquel Madrid de los ochenta, y su madre, que era una de las profesoras del colegio.

Desde la cama de aquel hospital, Eduardo Crespo volvió a recordarlo.

– Empecé a crear esta idea en mi cabeza: un juego de atletismo, un juego de 1.500, por qué no voy a intentarlo, quiero intentarlo.

– ¿Y después?

– Tenía que dar un paso más y la única forma era preguntar. Y me dediqué a preguntar a atletas, a ir a clubes de atletismo que contestaban a mis limitaciones.

– Yo no he sido atleta; yo no he corrido ninguna carrera en mi vida -insiste-. Pero quiero mucho al atletismo desde la infancia y, en especial, al 1.500 desde que escuchaba hablar del duelo Coe-Ovett en los ochenta y de comprobar que hasta la última recta no sabías lo que podía pasar.

– ¿Y?

– Esa es precisamente la incertidumbre que pretendía trasladar al juego. Y el resultado es que he logrado un juego que no se resume a tirar dados ni a sacar cartas. Un juego en el que todos, cualquiera de los ocho jugadores que pueden participar, tienen las mismas posibilidades y en el que debes gestionar la resistencia de tu atleta a lo largo de la carrera.

Por eso Eduardo Crespo repite tantas veces:

– Aquí no gana el azar sino la cabeza.

También insiste:

– Cuanto más avance el atleta más se cansa.

Y ése es el reflejo más puro de lo que ocurra en una carrera real de 1.500 en la que cada uno elige su estrategia y que, a través de este juego, Eduardo Crespo resume como si estuviésemos en Montjuic, en la final de los JJOO de Barcelona 92:

– A la resistencia le llamamos fuerza mental.

Después, atendió a la inspiración, que no tiene horas.

– Aparece en los momentos más inesperados, hasta por las noches cuando estás dormido. No te deja ni un rato de tregua. Después de dos años creo que he tenido tiempo para conocerla, para entender que sin ella no se puede crear.

Pero tan importante como eso es tener una idea, esa idea a la que llenar de capas, de contenido, de rentabilidad.

Al final, la vida también es eso: una hoja de Excel, una cuenta de resultados.

– Bueno, ahí vamos -explica él.

– Tengo un colchón que en estos tiempos tan difíciles me permiten ir tirando. Pero sobre todo es creer en el producto, creer en lo que haces y que la gente a la que le preguntas, te diga ‘oye, Eduardo, qué bien está el juego o, mira, Eduardo, creo que esto se puede mejorar’, porque eso es lo que te permite estar vivo.

Y llegar a casa. Y pensar. Y volver a pensar.

Y volver a jugar.

Y hoy ha sido él, Eduardo Crespo, quién nos ha contado su historia. Mañana puedo ser yo o puedes ser .

En todas las vidas siempre hay algo que nos hace diferentes y que merece ser contado.


El juego: 1500m

La distancia reina del medio fondo y una de las más famosas del atletismo, son los 1.500 metros lisos.

En 1500 m eres uno de los 8 corredores participantes en una carrera de atletismo de 1.500 metros. Tiene un sistema de juego sin azar y utiliza mecánicas euro de puja y gestión para representar el movimiento.

Cada corredor siempre avanza lo que quiere, gastando los 100 puntos de fuerza mental que posee y que deberá gestionar a lo largo de la carrera.

Usando la estrategia correcta de carrera y sabiendo cuando arriesgar, puedes convertirte en el próximo campeón de los 1.500 metros lisos (ver más).


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