Ser valiente, los verdaderos héroes del running

Ser valiente, los verdaderos héroes del running

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Instagram: @gigrunewald

La gloria y el reconocimiento social recae sobre atletas punteros, ganadores de medallas y destructores del crono. Y de forma muy merecida, porque solo ellos conocen el via crucis necesario para llegar a estar entre los mejores. Sin embargo hay otros protagonistas en esta historia, gente cuya lucha no podemos ni llegar a atisbar, heroicos vencedores y dignos derrotados que pagan con su vida. Aquellos corredores que cuando se calzan las zapatillas y salen a la calle no piensan en el reloj o en una meta, sino en seguir vivos, son atletas que luchan entre otras cosas contra el cáncer.

Algunos ganan y muchos pierden la batalla con admirable actitud en su derrota, que más que de alguien al final de sus días sería digna de un niño en la noche de reyes… quizá por el regalo de estar vivo un día más.

Nacidas para ganar.

La revista Interviú sacó una portada con una gran superviviente que además de vencer al cáncer, pasó por encima del supuesto estigma de haber perdido un pecho al posar ante la cámara con las marcas de su lucha a cielo descubierto. Ella es Natacha López, una corredora valenciana que descubrió el running al conocer a David, su pareja, y que se convirtió en una maratoniana asidua a los podiums.

Cuando le diagnosticaron el cáncer de mama su vida dio un brusco giro y sus prioridades cambiaron. Este tipo de experiencia te cambia la perspectiva y te organiza las prioridades; sus hijos por ejemplo escalaron peldaños en ese orden, así como la necesidad de invertir más tiempo en sí misma. Sin embargo el running ocupó un lugar destacado tanto durante la enfermedad, como tras las doce sesiones de quimioterapia y la mastectomía que conformarían su viaje a la recuperación. Le ayudó a sostenerse y de algún modo a mantenerse firme. No esconderse ni avergonzarse, aprovechar el momento porque la vida se escapa; palabras de una atleta que pasó por un drama con final feliz.

Sin embargo no todos corren la misma suerte. El tipo de enfermedad, un diagnóstico más o menos oportuno o las características de nuestro organismo juegan con nuestras probabilidades. Como jugaron con las de Daniel Guzmán, alias Pegaso; este joven triatleta de la madrileña localidad de Rivas Vaciamadrid fue en 2005 campeón de España sub-23 de duatlón e internacional con la selección española. Dos años después y tras una larga lucha contra un cáncer linfático, a sus 24 años se nos iría injustamente esta gran promesa en contra de su jovialidad y optimismo.

No son pocos los casos de deportistas que se ven las caras con esta enfermedad, como el ciclista David Cañada, el tenista Félix Mantilla, la maratoniana Deena Kastor o el mismísimo Lance Amstrong. Sin embargo hoy me gustaría cerrar esta especie de homenaje o simple reconocimiento a la lucha por la vida con una atleta francamente admirable, y cuya actitud debería ser patrimonio de la humanidad: Gabriele Grunewald.

La lucha de Gabriele Grunewald

Instagram @gigrunewald

Gabe es una mediofondista estadounidense que a sus 30 años de edad acaba de comenzar el cuarto asalto contra el cáncer. Una atleta de primer nivel que lleva 8 años luchando en esta batalla, con lo que implica esa merma de rendimiento en el mundo profesional. Aún así una sublime obstinación llevó a esta mujer a obtener sus mejores resultados en mitad de toda la vorágine.

“Amo correr. Me permite evadirme de otras cosas con las que tengo que lidiar. No puedo escapar totalmente, pero lo intento… y solo intentarlo ya es una victoria, la de no rendirme en las cosas que tienen sentido para mí.”

En 2009 le fue diagnosticado un carcinoma adenoide quístico, un extraño tipo de cáncer que le supuso la extirpación de una glándula salivar. A los dos años volvieron los fantasmas y se manifestaron en su glándula tiroides, de la cual la cirugía también se hizo cargo. Durante la recuperación siguió compitiendo e incluso consiguió su mejor registro en 1500, 4’01”48. En 2014 Gabriele había conseguido recuperarse al cien por cien y logró el título de Campeona de Estados Unidos de 3000ml en pista cubierta, colándose asimismo en la final de la misma distancia en el Mundial de Polonia el mismo año.

Sin embargo en 2016 los doctores volvieron con la devastadora certeza de un nuevo tumor en el hígado. Sus fotografías más recientes muestran la sinuosa cicatriz que dejó la cirugía necesaria para eliminar el tumor de unos 15cm.

“Cuando estoy en una carrera, me siento optimista sobre el futuro”

La historia de lucha, perseverancia y victoria vital de esta atleta la ha convertido en la heroína de mucha gente, y el número de sus seguidores aumenta en las redes sociales a cada paso que da, con mensajes honestos, claros y empapados tanto de positivismo como de realidad. Seguidores que le han vuelto a mostrar su apoyo en el cuarto asalto, cuando varios tumores más pequeños han vuelto a aparecer en su hígado.

Sin embargo Gabe sigue entrenando y con perspectivas de competir a pesar de que ha comenzado un tratamiento de quimioterapia. ¿Y por qué? ¿Por qué sigue no solo corriendo sino compitiendo al máximo de sus posibilidades? La respuesta la expone ella mejor que nadie:

“Voy a seguir intentándolo. Mi mejor marca quizá no será la que solía ser, pero aún así merece la pena buscarla en cada nuevo día que me sea dado.”

Ella es inspiración en estado puro, para atletas, enfermos de cáncer y para todo aquel con deseo de aprender que la actitud a veces lo es todo. Te deseo un millón de kilómetros, tocaya.


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