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Genes de atletismo en el fútbol de élite

Bolt celebra un gol en su extravagante periplo como futbolista / AFP

Bien podría haber titulado “Genes atléticos…” pero debido a que lo “atlético” en términos futbolísticos tiende a ser comprendido como le relacionado con el equipo colchonero de Madrid, pues hemos usado la palabra atletismo.

El fútbol moderno, sigue siendo un espectáculo, más allá del deporte, pero es cierto que cada vez hay más componente de preparación física profesional en sus equipos, con técnicos especializados en la preparación física venidos de otros deportes, como por ejemplo el mencionado Atlético de Madrid, que cuenta desde hace más de una década con Óscar Pitillas, todo un ex campeón de España de 400 metros vallas.

Lo cierto es que el atletismo y el fútbol pueden estar más ligados de lo que se cree y puede también, a mi entender, que sean deportes mucho menos incompatibles de lo que la gran mayoría cree. El mayor exponente actual es la joven promesa del atletismo español, con apenas 18 años, Salma Paralluelo, atleta internacional absoluta ya, en pruebas de velocidad y vallas largas (400) y jugadora internacional sub19 de la selección española de fútbol, y que ahora se recupera de una lesión grave, siendo jugadora del Villarreal, que está en la Liga Iberdrola y es atleta del Playas de Castellón, las campeonas de España por clubes en atletismo.

Salma Paralluelo, en una imagen de archivo / EFE

Pero vamos a algunos casos que hemos tenido antaño en el fútbol profesional masculino. Pasión por el atletismo, seguro que tienen y han tenido muchos más futbolistas de los que nos imaginamos y aquí les vamos a citar varios ejemplos conocidos de futbolistas con “genes de atletismo”.

El primero que me viene a la mente es el internacional absoluto Miquel Soler, el futbolista que jugó sobre todo de lateral y que defendió la camiseta de los tres grandes clubes españoles: Real Madrid, Fútbol Club Barcelona y Atlético de Madrid. Soler, del que cualquier espectador veía que corría mucho en cada encuentro, casi sin parar. Pues Soler, los años que estuvo en Madrid, y puedo dar fe de ello, acudía periódicamente a entrenarse a las pistas del INEF, donde suele entrenar casi todos los atletas de alto nivel que están en la Residencia Blume. Miquel acudía cuando la noche empezaba a aparecer, y bajo el anonimato, con sus zapatillas de clavos en una bolsita y ahí se ejercitaba más allá del entreno con su equipo de fútbol, haciendo sus series de velocidad y medio fondo, como un atleta más.

Otro gran futbolista, que algo de genética para el atletismo debía tener, era Raúl González Blanco, el gran capitán del Real Madrid. Raúl, cuajó una enorme carrera supliendo sus carencias técnicas con gran derroche de esfuerzo físico en cada encuentro, al margen de su saber estar en el sitio oportuno.

Raúl González, durante la Mitja de Barcelona
Foto de Iban Arias

De Raúl se supo en su momento que mandó construir en su casa una habitación con cámara de hipoxia, para simular el entreno en altitud, que tanto utilizan los atletas de largo aliento. Además, años después de haber finalizado su carrera deportiva, el delantero madridista se ha dejado ver en varias carreras populares, con buen rendimiento como es ir a menos de 4:00/km en una media maratón o bajar de las 3h00 en el exigente, por el perfil, Maratón de Madrid, y todo eso con 40 años cumplidos.

Hilando con Raúl, uno de sus compañeros en aquel Real Madrid, el británico Steven MacManaman, fue en su época escolar campeón inglés de campo a través y un gran medio fondista, y de hecho en el terreno de juego, aunque no era de los que hacía más kilómetros, demostraba buenas galopadas cuando era necesario.

El actual seleccionador español, Luis Enrique, es otro hombre que se dejaba el alma en el campo, y que corría mucho, mucho en cada partido. Una vez retirado como deportista, vimos asiduamente sus participaciones en triatlones de distintas distancias, incluso en un Ironman (3,8 km nadando + 180 km en bici + 42,2 km corriendo), haciendo además un gran tiempo de poco más de 10h, y rompiendo igualmente la barrera de las 3 horas en Maratón. Fue público ver su asistencia a los entrenamientos del Barça en bici acumulando kilómetros más de una vez.

Otro futbolista con buena genética para la carrera, aún actual, aunque ya en el final de su carrera, seguro que es Pedro León, el murciano que ha pasado por las filas del Valladolid, Getafe, Real Madrid y Eibar, y que esta temporada está en el Fuenlabrada de Segunda División. El buen pelotero no es de los que corra mucho, la verdad, porque tiene clase para dar y tomar, aunque sus escapadas por la banda para buscar un buen centro están al orden del día, pero en su familia había “calidad” y mucha también para la bici, porque su hermano es el ciclista Luis León Sánchez, todo un ganador de cuatro etapas en el Tour de Francia, de la clásica París-Niza y cuatro veces campeón de España contrarreloj y una en ruta. Otro hermano, de nombre León, y también ciclista, falleció en 2005 en accidente de tráfico.

Y para acabar con la actualidad más reciente, vamos con una de las jóvenes promesas de la Liga, el getafense Hugo Duro, que a sus 21 años se ha ido cedido desde el Getafe al Valencia, donde acaba de marcar dos goles, en otras tantas jornadas. Hugo es delantero goleador desde pequeño, pero es un jugador de mucha entrega y lucha, de gran recorrido en el campo pese a su ubicación, de ahí quizá el cariño que le profesa el técnico José Bordalás, que le hizo debutar en Copa del Rey con 17 años y ahora se lo ha llevado a Mestalla.

Hugo es de familia de atletas, si bien ni su padre ni su madre llegaron al alto nivel en edad sénior. Ana, la madre, era la típica niña que ganaba o subía siempre al podio en las carreras populares y en la pista, que había en Madrid en los años 80, pero lo dejó muy pronto, siendo una adolescente. El padre, Enrique, fue más mediofondista, un corredor rápido capaz de hacer 49 segundos pelados en los 400 metros y 1:51 en los 800 y que fue medallista en campeonatos de España cadete y juvenil en los 500 y 600 metros, teniendo por delante a chicos como Tomás de Teresa o Luis Javier González, dos de nuestros mejores ochocentistas de todos los tiempos. Enrique dejó el atletismo con apenas 20 años al estar trabajando y estudiando. Es evidente que, de esos genes maternos y paternos, mucho le ha llegado al bueno de Hugo.

Y la lista sería más larga… pero de momento, lo vamos a dejar aquí.


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