“Como dice El Cholo Simeone, el esfuerzo no se negocia”

“Como dice El Cholo Simeone, el esfuerzo no se negocia”

Compartir
Tiene miedo a 2021. O más bien le preocupa un año en el que Raúl Chapado, el presidente de la RFEA, se iría con gente como Fernando Carro al fin del mundo: “A Fernando es más fácil matarlo que ganarlo”.

No se lo dije pero cuando le escribí para la entrevista me contestó que sí al día siguiente a las 5.47 de la mañana. Me llamó la atención la hora. El periodismo está para contar esas cosas. Raúl Chapado es hoy un hombre de 50 años que, a los 16, participó en su primera competición sin entrenar. Luego, prosperó y se quitó un prejuicio de encima cuando descubrió que la perfección no existe. Hoy, suma casi 4 años al mando de la Federación Española de Atletismo. No sé si será un buen jefe o si puede serlo mejor. Pero esta conversación tal vez sea una oportunidad para mira a ver, para acercarse a él. Un hombre que cada vez se mide más en redes sociales donde ya solo escribe de atletismo. Muestra un perfil muy prudente y de su boca nunca saldrá la palabra favorito. Es más, trata de convencer a su gente de que de esa palabra se puede y se debe prescindir en la Federación. Es Raúl Chapado, el presidente que cada día se acuerda de esa antigua frase de Simeone. “Como dice El Cholo, el esfuerzo no se negocia”. Y entonces pone de ejemplo a Carro. “A Fernando es más fácil matarlo que ganarlo”.

¿En qué le ha afectado el COVID?

En el alma. Me ha afectado en el alma. He estado jodido. Aún lo estoy cuando lo pienso. Se nos han ido 20 o 25 personas del atletismo de las que no nos hemos podido ni despedir. Aún hay clubes que me llaman que no pueden ponerse en marcha y eso afecta.

Pero todo se supera.

Bueno, es que al principio me resultó tan duro…. Sentí que había heredado una casa, que la había hecho una enorme reforma y que, de repente, había pasado un terremoto por encima…

Como en la película ‘Lo imposible’.

Sí, parecido.

No podía ni entrar en el despacho.

Pero ese no era el problema. Nosotros venimos de la pista. Es más, yo empecé en Ávila donde ni siquiera había pista de atletismo y entrenábamos en un parque gracias a Santiago Moreno y todo eso nos forzó el carácter. Nos demostró que, sin apenas medios, se puede llegar lejos como demuestra ahora Mariano García cada vez que corre.

Sin yo decirle nada, acaba de personalizar en un atleta, de ponerle de ejemplo.

Más bien me he referido a sus condiciones de entreno en un terreno de tierra triangular en su pueblo y, sin embargo…, mire hasta donde llega. Era lo que trataba de decir.

¿Y por qué usted como presidente de la Federación no le dice que venga a Madrid?

No se lo puedo decir. Cada uno tiene derecho a elegir su entorno como hizo Fermín Cacho, como hizo Abel Antón y como han hecho tantos atletas. Ante eso no podemos decir nada. No debemos. Pero sí es importante que los atletas sepan que tienen otras posibilidades y que utilizarlas depende de ellos.

¿Y no le molesta que haya atletas que entrenan en los pueblos, alejados de los CAR, y consiguen mejores resultados?

Yo haría una reflexión: ¿acaso es necesaria una pista de atletismo de 400 metros en todos los sitios, en todos los pueblos? ¿no se pueden hacer instalaciones más pequeñas que son más viables económicamente?

Pero no me ha contestado a la pregunta.

No, no me molesta, porque sé cual es la realidad. Sé que no se puede ir en contra de ella. Pero insisto en que lo importante es que los atletas sepan que aquí estamos nosotros, que aquí están nuestras instalaciones que podrían ofrecerles la posibilidad de progresar. Pero a partir de ahí insisto: ya tiene que ser cada uno el que decida.

¿Cuántos entrenadores profesionales faltan en España?

No lo sé, pero lo primero que habría que hacerse es esta pregunta: ¿qué es un entrenador profesional?

¿Y qué es?

¿Acaso es profesional un entrenador que entrena tres o cuatro horas por las tardes? A partir de ahí le puedo decir que Federación tiene una lista de 100 colaboradores en toda España y que, sí, claro que nos gustaría tener más, pero es que no podemos. No podemos olvidar que este es un deporte amateur y que esto es como cuando uno monta un restaurante. Si no entra gente suficiente le dará para lo que le dará, no más.

Raúl Chapado, en una imagen de archivo

No sé por qué pero estaba yo pensando en José Luis Mareca.

Mareca en un caso especial que, además, ha tenido un detalle en lo personal que le pone en un estado superior como persona. Pero si hablamos de él, si personalizamos en él, está claro que es un hombre que ha apostado sobre todo por la vocación y que eso le ha hecho feliz y ha hecho felices a mucha gente.

Eso también importa.

Siempre digo que cualquier entrenador, más allá de los recursos que perciba, si los percibe, genera algo más importante que el dinero, que es la posibilidad de que sus atletas cumplan sus sueños.

Estoy acostumbrado escuchar a atletas decir que no ganan lo suficiente.

Y llevan razón, pero no se pueden subvencionar a todos y hay una pregunta que es la que dicta sentencia en una economía de mercado como la nuestra: ¿qué generas? ¿cuánto generas?

Yo, por ejemplo, en esto del periodismo no lo sé.

Y usted es de los que insiste e insiste…

Pero está difícil.

Está todo muy difícil y yo no quiero ni pensar en lo que va a ser 2021. Me preocupa mucho, muchísimo. Pero admito que desde la Federación nosotros tenemos que dar las máximas oportunidades de formación. A partir de ahí el atleta que consiga mejores resultados o el entrenador, que esté mejor formado o que tenga esa inquietud, es verdad que debería cobrar más.

¿Por qué habla de la formación de los entrenadores y no de la intuición? ¿ya no es suficiente con la intuición?

Siempre será clave. Es como el cocinero. Eso siempre marcará diferencias. Pero hemos descubierto que la tecnología evita errores y, es más, la tecnología nos ha demostrado que el desarrollo cronológico de la edad no tiene nada que ver con el biológico. Por lo tanto, hay que formarse, la formación no se acaba nunca.

Ahí estamos de acuerdo.

No se puede ir en contra de la realidad. Antes veíamos el Tour de Francia y veiamos al director con un pinganillo y ahora en ese mismo coche en el que va el director hay cinco pantallas porque un ciclista en un Tour genera cuatro millones de datos. Pero otra cosa es que la parte creativa del entrenador siempre será importante y claro que tendrá valor: esa parte mental, motivadora.

¿En esta época de la tecnología Mariano Haro hubiese bajado de 27’00” en 10.000?

No lo sé porque no soy un experto en fondo. Pero Mariano Haro hubiese sido grande en cualquier época. El talento se adapta a todo.

Para mí, al atletismo español le falta un gran estandarte.

¿No se lo parece Orlando Ortega?

No sabría decir.

A Orlando nadie espera verlo más allá del tercer puesto. ¿Cuántos atletas hay así en el mundo? Pero es que esto es muy difícil: competimos frente a 214 países entre los cuales los países pobres están más arriba en el medallero porque de niños nadie tiene qie enseñarles a correr. No es como jugar al fútbol.

Siempre nos quedará Fernando Carro.

Sus marcas son de máxima calidad y es verdad que tiene esa capacidad para llegar al público que ya nunca se olvidará de él. Quizás porque a Fernando es más fácil matarlo que ganarlo. La gente da mas valor a lo que son, y a que sean como son, que a lo que ganan como pasaba en el ciclismo, por ejemplo, con Chaba Jiménez. ¿Qué Vuelta grande ganó? Pero dejó marvado a todo el mundo.

¿Qué medalla le haría más ilusión?

Cualquiera. Cualquier objetivo realista que pueda cumplirse, sea un puesto de finalista, sea el que sea, me hace la misma ilusión porque sé que todo pasa por mucho trabajo y me molesta que cuando no se dan esos resultados se critique al atleta como, por ejemplo, pasó con los marchadores en el Mundial de Doha.

Los marchadores son desconocidos para el gran público.

No lo sé. Esto depende. También le diría que no todos los futbolistas de primera división son conocidos. Por eso insisto en que es muy relativo. Yo me acuerdo cuando Keylor Navas estaba en el Madrid y ganó las mismas cosas que Sergio Ramos y, sin embargo, no atraía tanto al público. ¿Quería eso decir que era menos importante? Pues no lo sé.

A mí me valdría en los próximos JJOO con que Bruno Hortelano fuese finalista.

Esa sensación la tuve cuando le vi entrar en el Europeo de Berlín primero en la última recta del 4×400… La satisfacción fue inmensa. La vida le había dado una segunda oportunidad y se la merecía tanto. Se la merece. Pero también creo q a Husillos el atletismo le debe una porque no fue perder una medalla en Birmingham sino lo que pasó: yo le veía a él y veía a su familia… No quería ni pensarlo.

Es mejor olvidar.

Pero es difícil.

También es difícil que el atletismo te de una siguiente oportunidad.

Lo sé, lo sé. Mire el caso de Natalia Rodríguez en el Mundial de Berlín 2009. Siempre lo recuerdo porque yo estaba ahí y la vi pasar a mi lado en en el momento y no quise ni pensar la noche que la esperaba. Pero es que el atletismo es así: el atletismo no es como meter los ahorros en el banco. Siempre será una inversión de riesgo.

¿Y entonces usted le dice al atleta ‘usted arriesgue’?

Yo no les digo nada, porque para eso ya hay un equipo técnico.

Pero usted es el presidente de la Federación.

He sido atleta y sé lo que pasa. Sé cuando el atleta se mete en la cama y le espera una noche interminable en la que no puede dormir. Sé que al final los atletas pueden ser los que peor lo pasan. A lo sumo, lo único que puedo decir en voz alta es recordar lo que siempre dice Cholo Simeone: el esfuerzo no se negocia.

Siempre fue así.

Sí, por descontado, pero ahora tenemos una generación muy valiente con un descaro que creo que no teníamos en mi época. De hecho, hay cinco o seis atletas ahora que nos ponen de acuerdo a todos. Nos encanta su descaro.

¿Fue usted un descarado?

Yo tomaba la decisión de arriesgar. Creo que lo tenía claro como me pasó en los Juegos de Sidney donde hice tres nulos. Pero con el margen que tenía, que era muy estrecho con la rodilla, acabé satisfecho porque tomé la decisión de arriesgar. Y arriesgue. No me valia ir a hacer 16.60. Yo ya me había quedado a las puertas en un Mundial donde había sido 13. No quería que me pasase otra vez. Por eso me convencí de que tenía que arriesgar y no lo dudé. Y no salió, vale, pero ¿qué me iba a reprochar a mí mismo?


Suscríbete a nuestro newsletter

Recibe en tu correo lo mejor y más destacado de LBDC

Compartir

Te puede interesar...

Deja un comentario

Con la publicación de un comentario acepto expresamente recibir la newsletter y soy conocedor de que puedo darme de baja en cualquier momento de acuerdo a nuestra política de privacidad