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Con la miel en los labios

AFP

Berlín lo tenía todo en este 2017 para hacernos soñar, no le hacía falta mucho y es que el maratón de la capital alemana se ha ganado, por marcas records, el respeto de todos cuantos nos ilusionamos con su celebración año tras año, pero este año era distinto, este año 3 de los 4 mejores corredores de la distancia de todos los tiempos estaban en la línea de salida.

Kipsang, Bekele y Kipchoge, el simple hecho de nombrarlos hace que se pongan los pelos de punta.

Kipchoge venía de correr 2:00:25 en Monza y quería el récord mundial e intentar romper la barrera de las 2:02 en la distancia. Kipsang no ocultaba sus intenciones y en los días previos aseguraba que podía correr en 2:02:10. Bekele no dijo nada pero al Etíope se le conoce por su ambición, ganar y con la mejor marca posible era su objetivo y viendo la idea de sus rivales eso suponía correr por debajo del récord mundial de Dennis Kimetto.

24 horas antes de darse la salida al maratón de Berlín la organización ponía mas leña a un fuego que ya estaba mas que propagado. 3 liebres a ritmo de 60:45 hasta la media maratón: Ronoh (fiel escudero de Kipsang), Kitwara (del grupo de Kipchoge) y Kipketer debían correr a un paso de 2:53 por kilómetro hasta pasar la media y seguir hasta el kilómetro 30.

Kipketer, una de las liebres aseguraba en declaraciones tras la reunión técnica que: “Se iba a correr a un ritmo infernal desde la salida, que no habría opciones para ataques tempranos, los atletas irán detrás a un ritmo al que nunca se ha corrido en una maratón comercial”

Kipchoge era el gran favorito y el atleta que había pedido ese ritmo, seguro y convencido que tras lo de Monza, correr 2 minutos mas lento para él era posible.


Berlín lo tenía todo atado, atletas, liebres, ritmos… menos el tiempo atmosférico.

La capital alemana amaneció bajo un cielo encapotado y con lluvia persistente que empapó el fino asfalto berlinés, bajo esas duras condiciones, había que ver cómo se comportarían los atletas.

A las 9:15 se dio el disparo de salida y las liebres comenzaron su duro trabajo, marcar parciales de 2:53, tarea que cumplieron hasta el kilómetro 3.

2:51”, 2:52”, 2:54”… el ritmo iba sobre lo pactado pero las condiciones frenaron la idea inicial, mejor asegurar un ritmo que garantice el récord mundial que no aventurarse a un paso durísimo que arruinase cualquier opción de record.

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2:55”, 2:56”, 2:54”.. el paso era el idóneo para rebajar la marca del Keniano Dennis Kimetto, que, seguramente, sentado en su casa, contaba los minutos que le quedaban como el hombre mas rápido del mundo en una maratón homologada.

Al paso por el kilómetro 10 el ritmo se situaba cercano al del récord del mundo, todos en grupo, Kipchoge escondido detrás de las tres liebres, que vestidas con sus camisetas a rayas, comandaban la prueba guiando a sus protegidos. Kipsang corría pegado a Eliud y Bekele tras los pasos del hombre que intentó romper la barrera de las 2 horas en la distancia.

Todo se mantenía fiel al guión prometido, no había un ritmo de locura pero si un paso firme que aseguraba un posible récord mundial.

El paso por la media maratón marcaba unos prometedores 61:29, un ritmo que se situaba en torno a una marca final de 2h02:58.

Escasos minutos después de cruzar la media maratón la primera noticia del día se hacia visible: Kenenisa Bekele se bajaba del tren.

El etíope, el hombre que el año anterior había corrido 2h03:03 en ese mismo escenario se descolgaba del grupo de los lideres, perdía muchos metros y pronto desapareció de la carrera. Bekele, el mejor fondista de todos los tiempos, el hombre al que muchos señalaron como el candidato ideal para hacer una gran marca en el maratón estaba fuera. No se le puede reprochar nada, no se le puede pedir más, Kenenisa ha pasado por un calvario en su vida, lesiones e intervenciones quirúrgicas, problemas de salud y en su vida personal que de no llamarse Kenenisa Bekele , a cualquier otro mortal lo hubiera situado en el sofá de su casa viendo la carrera y no en el asfalto alemán corriendo por debajo de 3´cada kilómetro.

Kipchoge dejó de sentir el aliento de su gran rival y sonrió. Uno menos, y no uno cualquiera, sino el que mas lo podía hacer sufrir ir en un final apretado.

El paso continuaba firme en la horquilla de las 2h03:00, Kitwara, la única de las tres liebres que continuaba al frente de la prueba miraba su reloj al paso por cada cartel azul que indicaba el kilómetro por el que transcurría la contienda. El ritmo se fijaba en torno a los 2:55” cada kilómetro y en el avituallamiento montado metros antes del kilómetro 30 Kipchoge salía del grupo para adelantarse y no tener problemas a la hora de coger su bebida.

Kipsang, el hombre que quiere ser político y que buscó su sitio en el senado keniano demostró sus dotes para la profesión al paso por la alfombra del 30. Como si de una liebre mas se tratase, sin hacer ruido y sin mostrar hasta ese momento ningún síntoma de flaqueza, se paró. Miró su reloj, pidió una sudadera y agua y dijo adiós a la prueba.

Kipchoge se vio en ese momento solo, sin liebres, sin ninguno de sus teóricos rivales y con 12 kilómetros por delante para correr como el bien sabe hacer para lograr que el reloj de meta marcase menos de 2:02:57, pero al girar su cabeza hacia su costado izquierdo se encontró con un rival inesperado, un jovenzuelo etíope del año 90 y que debutaba en la distancia.

Kipchoge no podía creerse lo que estaba viendo (al igual que todos los que seguimos la prueba). Adola había corrido este año los 10.000m en 28:14.19 y su mejor marca en media maratón era de 59:06, del año 2014, también en su debut, después de esa carrera sus siguientes incursiones en la distancia no dejaron para él marcas por debajo de los 60:00”. Sin embargo ahí estaba, agarrado a la sombra del Keniano a ritmo de 2h:03:00 sobre un asfalto mojado y con un compañero de viaje considerado el mejor maratoniano del momento.

A Adola no le tembló el pulso y en el kilómetro 36 sacudió el árbol y dejó a todos los aficionados con la boca abierta, se marchaba unos metros por delante de un Kipchoge que renunciaba a seguir su estela y se abría al otro costado de la calzada buscando su propio ritmo. Adola se giraba y lo buscaba con la mirada pero Kipchoge no lo seguía.

Adola se encaminaba a su debut soñado cuando en el kilómetro 40 emergió la figura del campeón olímpico de la distancia. Kipchoge, embutido en su malla corta, la misma que llevó el día del breaking2 y que pronto se pondrá de moda, daba caza al debutante Etíope y sin mediar palabra, sin cruzar ni una sola mirada aumentaba la frecuencia de su zancada para dejar atrás al osado debutante. Kipchoge marcado 2 kilómetros consecutivos a 2:54” para enfilar la línea de meta y cruzarla en 2:03:32,  35” mas que el día que Kimetto rompió la barrera de las 2:03.

Adola llegaba 14” después, marcando el nuevo récord mundial para un debutante en la distancia, y es que si no tenemos en cuenta los 2:03:06 de Mosop en su debut en Boston en el año 2011 (no homologable) ese honor recaía en Kimetto cuando corrió 2:04:16 en Berlín en el 2012. 2:03:46, una marca que lo sitúa entre los mejores de todos los tiempos.

Berlín nos deja sin récord mundial, con la miel en los labios, pero con una carrera emocionante un año mas.

Los parciales de Kipchoge hoy en Berlín frente a los de Kimetto el día de su WR:

Resultados completos Maratón de Berlín 2017


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