Luis Enrique no supo medir sus propias palabras

OPINIÓN

DECLARACIONES DESAFORTUNADAS. El tema de la violencia en el fútbol es muy serio y no se pueden hacer declaraciones que aviven la polémica. Luis Enrique no estuvo afortunado cuando en la rueda de prensa del domingo entró al trapo con unos argumentos contradictorios, que sacados de contexto no benefician a la política antiviolencia del club. El técnico asturiano de entrada dijo lo que todos pensamos: “Todas las medidas antiviolencia que se adopten nos parecen buenas”. Pero acto seguido añadió una coletilla que es la que han repetido las tertulias y programas de televisión: “Si echamos a la gente que insulta de los campos, nos quedamos solos, incluyendo a los futbolistas”. Esta opinión del entrenador barcelonista, condescendiente, está totalmente fuera de lugar. Máxime cuando el sábado, en el estadio Bernabéu, una parte importante de sus espectadores habían coreado insultos contra el Barça, Messi y Catalunya sin venir a cuento: “Messi subnormal” y “Puta Barça, puta Catalunya”. Fue tan lamentable el episodio, que, aunque el árbitro Undiano Mallenco no puso nada en el acta, la Liga de Fútbol Profesional denunció los hechos al Comité de Competición y el Madrid anunció de inmediato que había expulsado a 17 socios. Cuando le preguntaron al respecto a Luis Enrique tuvo una respuesta irónica que podía haber evitado: “¿Solo fueron 17?”. Con la violencia no se hacen bromas. Cuando insultan a un jugador de tu equipo, se llame Messi o se llame como se llame, lo que toca es defenderle con seriedad y contundencia. 

SERIEDAD Y MANO DURA. El tono de Luis Enrique en algunas ruedas de prensa a veces desconcierta. Hace comentarios que no benefician a su imagen. Sin ir más lejos, el domingo se metió en terreno resbaladizo cuando comentó que se tendrían que definir qué tipo de insultos se deben prohibir. ¡Todos! Una cosa son los cánticos y otra muy distinta los insultos. Con el tema del racismo en los estadios se aplicó mano dura con buenos resultados. Pensar que erradicar los insultos de los estadios es una utopía es un error, ya que si la Comisión Antiviolencia pone en marcha las medidas previstas, se va a conseguir en muy poco tiempo. No estaría de más que el psicólogo del Barça diera un cursillo acelerado a Luis Enrique para que se pensara dos veces lo que dice. No se puede tolerar que insultar al Barça se convierta en una moda en Madrid y mucho menos que Messi sea víctima de una campaña infame.

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