Enric Masip junto a Joan Laporta

Un asesor presidencial llamado Enric Masip

OPINIÓN

Toni Frieros

@tfrieros

España es el país de la Unión Europea con el mayor número de asesores y cargos de confianza en las instituciones públicas. Por cierto, también de políticos. La presencia de estos profesionales no es nueva. Tampoco en el FC Barcelona. Sandro Rosell tuvo a Juanjo Castillo. Y Josep Maria Bartomeu a Jaume Masferrer, primero desde fuera del club y después, dentro, dándole el mismo poder que al CEO, Oscar Grau. Castillo acabó dando vueltas por diferentes departamentos en el club y Masferrer terminó siendo el mayor error de Bartomeu como presidente. Ahora Joan Laporta ha creído conveniente tener a su lado a Enric Masip, el único miembro del Gabinete de Presidencia que se sienta en el palco. 

Siempre he creído que un asesor debe ser una persona ecuánime, culta, preparada, discreta y con amplia experiencia en aquellos campos donde el presidente necesita ayuda y consejo profesional. Y sobre todo con personalidad suficiente para poder decirle, si es necesario, que se equivoca. Esa virtud es esencial. Los asesores que aplauden a sus jefes y le dicen amén a todo no son asesores, son otra cosa. 

Conozco a Enric Masip desde hace más de treinta años y les puedo asegurar que es imposible encontrar a un barcelonista que quiera tanto al Barça. Igual, sí; más, no. Masip no es cualquiera. Estamos hablando de uno de los mejores jugadores españoles de balonmano de todos los tiempos, con un historial deportivo impresionante. A mí, particularmente, no me interesa si cobra mucho o cobra poco como asesor. Aquí lo esencial es saber qué papel desempeña. Él mismo dijo en su polémica intervención televisiva en Esport3 que no aconseja a Laporta en temas futbolísticos porque para eso ya están Yuste y Alemany. No creo que tampoco lo haga en materia económica, terreno reservado a Reverter y Romeu. Ni en marketing, donde está Juli Guiu. A saber, propuso los cambios en la sección de balonmano, no exentos de ruido mediático y críticas dentro del propio club al prescindir de alguien tan querido y apreciado como era David Barrufet. Y ha promovido el fichaje del olímpico Joel González para llevar la Oficina de Atención al jugador del primer equipo.

Es indiscutible que en estos meses de presidencia de Laporta, Masip ha aparecido en los medios de comunicación y redes sociales más veces que todos los miembros de la junta directiva juntos. Y sus palabras no han sido a título personal, representan la línea editorial y estratégica del FC Barcelona. Y es aquí donde hay que preguntarse: ¿Es esta la política comunicativa que quiere implantar el club? ¿Debe ser el asesor presidencial quien desempeñe este papel? ¿Le interesa al club, para su estabilidad institucional y con el propósito de conseguir cierta paz social, las declaraciones que ha venido haciendo? Pensemos.

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