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Ernest Folch

Ernest Folch

Colaborador de SPORT

La feliz odisea de Laporta hacia el sistema

Joan Laporta: "Hemos superado la barrera de 1.000 millones de ingresos, un récord histórico."

Joan Laporta: "Hemos superado la barrera de 1.000 millones de ingresos, un récord histórico." / FC BARCELONA

La presencia de Laporta esta semana en la Asamblea de la European Football Clubs, pese a su escasa difusión, es uno de los pasos institucionales más relevantes del club en los últimos años. Se trata de un retorno del Barça por la puerta grande al núcleo decisorio del fútbol europeo, como demuestran las reuniones que mantuvo Laporta al más alto nivel con Nasser Al Khelaïfi, presidente del PSG, y con Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA.

Es el final de un largo viaje hacia el centro del poder futbolístico, que empezó con la feliz salida de la absurda Superliga y que puede culminar con una vicepresidencia europea para Laporta y quizás con la deseada final del Mundial 2030 en el Camp Nou. Los réditos de la operación no son solo cargos y designaciones. Gracias a este movimiento de Laporta, el club está hoy más blindado frente a los ataques del Real Madrid con el ‘caso Negreira’ y, no nos engañemos, está más protegido en los arbitrajes de Champions, especialmente duros en los últimos años. ¿Alguien se cree, por ejemplo, que hubieran expulsado a Araujo en Montjuïc en aquellos cuartos de final contra el PSG, en abril de 2024, si el club no hubiera estado perdiendo el tiempo en la farsa de la Superliga?

La prueba de que no estamos ante ninguna casualidad es que Laporta ha hecho exactamente lo mismo con Tebas, que ha pasado de persona non grata a asistir a la investidura del presidente, y con la Federación Española, a la que agasajó con unos sorprendentes elogios a La Roja durante el Mundial que desconcertaron a su parroquia independentista. Laporta ha vuelto a demostrar que es más hábil, listo y rápido que nadie, incluso que sus desnortados fans, que todavía aplaudían la Superliga y atacaban a Tebas cuando el presidente ya había girado la nave.

Es hasta enternecedor ver a algunos celebrar ahora la nueva vida institucional de Laporta cuando no hace tanto jaleaban su guerra contra la UEFA y LaLiga o silenciaban sus aventuras junto a Florentino. Y es que una cosa es Laporta y otra muy distinta el laportismo, un curioso conglomerado de admiradores legítimos, interesados varios y palmeros ridículos. Les guste o no, lo digan o no, Laporta ha vuelto al sistema, como un Ulises después de una azarosa travesía, y lo ha hecho a lo grande, demostrando que rectificar es de sabios y también una rara virtud que tienen muy pocos gobernantes.

(A modo de nota a pie de página: ahora solo falta que el viaje del presidente hacia el centro llegue también a los medios. La comunicación del club sigue alimentando, contra toda lógica, a programas de clara filiación madridista, algo que la masa social culé no acaba de entender. Una grotesca anomalía de la que ya hablaremos otro día, si se tercia.)