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Clásico (F)

Lo que no se vio del Clásico: el mensaje de Patri al descanso, la celebración de Sydney a lo Lamine y la euforia de Laporta con Pina

Las imágenes y anécdotas que dejó una noche histórica en el Spotify Camp Nou, desde la charla de la capitana hasta la celebración de las azulgranas y la euforia del presidente con la autora del póker

Sydney Schertenleib celebró el gol en el Camp Nou a lo Lamine Yamal

Sydney Schertenleib celebró el gol en el Camp Nou a lo Lamine Yamal / FCB

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Maria Tikas

Maria Tikas

El Spotify Camp Nou impone. Y no solo a los rivales. Antes del Clásico, las futbolistas del Barça que todavía no habían tenido la oportunidad de jugar allí lo comprobaron de primera mano. Van Asten, Kerolin Nicoli, Tyler McCamey, Rosalía y Mayssa Baha saltaron al césped y no pudieron esconder su cara de asombro. Era su primera vez en el coliseo azulgrana. Pero tampoco las madridistas quisieron perderse la oportunidad. Schröder, Bella Andersson, Andreia Jacinto, Holmgaard e incluso la canterana Noa Bejarano aprovecharon los minutos previos para hacerse fotos y guardar un recuerdo de un escenario que, pese a la rivalidad, también impresiona desde dentro.

El Barça, sin embargo, salió al césped con muy pocas ganas de hacer turismo. Desde el primer minuto mordió, presionó y atacó hasta convertir el Clásico en una exhibición. Al descanso ya ganaba 5-0, con un póker de Claudia Pina incluido. La delantera se llevó el balón del partido y, posteriormente, sus compañeras se encargaron de dejarlo todavía más especial: se lo firmaron entre todas. Y se llevó un manteo de sus compañeras durante la vuelta de honor. Un recuerdo para una tarde que ya forma parte de la historia de la máxima goleadora azulgrana en este inicio de temporada.

Y entonces apareció Patri Guijarro. La capitana estrenaba capitanía esta temporada en el Camp Nou y, pese al 5-0, no quería ni un ápice de relajación. En el vestuario, su mensaje fue claro: había que afrontar la segunda parte como si fueran perdiendo 0-1. No era momento de bajar el ritmo ni de pensar que todo estaba hecho. Por ellas y por la gente que fue a verlas. Mientras tanto, en las gradas se vivía otra fiesta: durante una acción de Vueling, un avión inflable sobrevoló simbólicamente las gradas acompañado de una ola entre los aficionados.

El sexto llegó en la segunda parte y dejó dos imágenes para el recuerdo. Primero, la celebración de Ewa Pajor junto a Graham Hansen, una escena que ya empieza a convertirse en una de las estampas habituales de las grandes noches azulgranas. Y después, la de Sydney Schertenleib. La suiza besó el escudo y se marchó hacia el banderín para celebrar a lo Lamine Yamal, con la misma desinhibición de una futbolista que, con solo 19 años, está dejando claro que ha llegado al primer equipo para quedarse.

"Pina no solo juega en el FIFA"

La fiesta también se vivía en el banquillo. Kika Nazareth, Laia Aleixandri y Vicky López, las tres en la grada por lesión, celebraron los goles como tres aficionadas más. Kika estuvo a punto incluso de saltar una de las vallas. Vicky, mientras tanto, disfrutaba especialmente del espectáculo de Pina. Tanto, que llegó a bromear con que la delantera no solo era buena en el FIFA. El videojuego, que había puesto a Pina en el foco de aficionados que hasta entonces no seguían el fútbol femenino, volvió a aparecer en una tarde en la que la delantera justificó sobre el césped toda aquella fama.

Cuando llegó el pitido final, la celebración se trasladó al césped. Joan Laporta bajó para atender a DAZN y, después de la entrevista, se quedó disfrutando de la fiesta junto a las jugadoras. El presidente abrazó y felicitó a Pina, eufórico, a Graham, Pajor, Van Asten y varias de las protagonistas de la goleada. Especialmente feliz se mostró la neerlandesa, encantada de comprobar de primera mano la euforia del presidente después de una victoria tan contundente. Y Aitana se llevó un baño de masas de la grada cuando se acercó a saludar a su gente.

Y todavía quedaba una última fiesta: la del vestuario. Había ganas de este Clásico. Muchas. Porque más allá de los seis goles, el Barça quería demostrar algo. Que los fichajes del Madrid, su crecimiento y su gran actuación ante el City no habían cambiado la realidad. Que pueden marcharse jugadoras importantes, pueden llegar otras nuevas y pueden aparecer niñas de la cantera, pero la ambición sigue intacta. La noche terminó con música, celebración y la sensación compartida de que este Barça todavía tiene mucho por decir. El Madrid quería acercarse. El Barça quería recordar que sigue siendo el Barça