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Margarita, albañila: "Piensan que las mujeres no pueden levantar 25 kg, pero solo hay que ver a una madre levantando a su hijo"

La trabajadora lleva siete años a pie de obra y explica por qué la maquinaria está cambiando uno de los sectores más exigentes físicamente

Mujer albañil

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La construcción atraviesa un momento de cambios en España. El sector necesita incorporar nuevos trabajadores para hacer frente al envejecimiento de sus plantillas y, al mismo tiempo, cada vez son más las mujeres que encuentran en las obras una salida profesional con buenas condiciones económicas.

Los datos reflejan esta evolución. El número de mujeres afiliadas a la construcción alcanzó las 166.833 en 2025, lo que representa el 11,5% del total de trabajadores del sector. Se trata, además, del sexto año consecutivo en el que aumenta su presencia en una industria que tradicionalmente ha estado muy masculinizada.

Dos obreros trabajando en una construcción de viviendas

Dos obreros trabajando en una construcción de viviendas / Arturo Jiménez / Arturo Jiménez / Arturo Jiménez

El caso de Margarita Vidrialesa sirve para entender este cambio. La trabajadora acumula siete años de experiencia a pie de obra y asegura contar con unos ingresos de alrededor de 33.000 euros anuales. Su trayectoria muestra cómo la construcción puede convertirse en una alternativa laboral atractiva para personas que buscan empleos con mayor estabilidad económica.

Uno de los principales cambios que está experimentando el sector tiene que ver precisamente con la importancia que se concede a la fuerza física. La llegada de maquinaria y nuevas herramientas permite realizar determinadas tareas que anteriormente exigían un esfuerzo considerable por parte de los trabajadores.

Margarita considera que esta evolución hace que los oficios de la construcción sean accesibles para un abanico mucho más amplio de personas. "Cualquier oficio, con la maquinaria actual, puede ser realizado por cualquier persona", explica, defendiendo que las características físicas no deberían convertirse en un impedimento para acceder a estos puestos.

un albañil

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La trabajadora también pone el foco en un prejuicio que todavía existe alrededor de las mujeres que trabajan en las obras. "Piensan que las mujeres no pueden levantar 25 kg, pero solo hay que ver a una madre levantando a su hijo", señala. En su opinión, el debate no debería centrarse únicamente en cuánto peso puede levantar una persona.

De hecho, la prevención de riesgos laborales busca precisamente reducir aquellas situaciones en las que los trabajadores tienen que manipular manualmente cargas que puedan provocar lesiones. Para ello, las empresas deben proporcionar medios adecuados y organizar las tareas de manera que se reduzcan los riesgos derivados de este tipo de esfuerzos.

Aquí entran en juego elementos como las carretillas, los elevadores o las grúas. Cuando una obra dispone de estos recursos, determinadas tareas pueden realizarse de una forma mucho menos exigente para el trabajador. Cuando no están disponibles, el esfuerzo físico aumenta y también lo hace la posibilidad de sufrir lesiones musculoesqueléticas.

Albañil en una obra

Albañil en una obra / 5

La necesidad de modernizar las obras coincide, además, con otro problema: el envejecimiento de los trabajadores. Más del 55% de los empleados de la construcción supera los 45 años, por lo que el sector necesita atraer a nuevas generaciones y cubrir los puestos que quedarán libres durante los próximos años.

Por ello, la mecanización ya no debe entenderse únicamente como una forma de trabajar más rápido. También puede convertirse en una herramienta para hacer que la construcción resulte más segura y atractiva para nuevos profesionales. Mientras las empresas buscan rejuvenecer sus plantillas, casos como el de Margarita muestran que las obras pueden ofrecer oportunidades laborales a perfiles cada vez más diversos.