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Micaela, profesora de croata: "Dani Olmo tiene un nivel muy bueno, muchísimo vocabulario, mucha fluidez y muy buen acento. Es una maravilla que un español hable croata con tanto orgullo"
Una profesora de croata explica a SPORT por qué el idioma, la integración y el gesto con Vukovar han convertido al futbolista en alguien especial para el país

Micaela, profesora de Croata, sobre Dani Olmo / Archivo
Dani Olmo vuelve a Croacia, el país al que llegó con apenas 16 años y que terminó siendo mucho más que una etapa de su carrera. Allí aprendió a jugar como profesional, pero también aprendió un idioma, conoció una cultura completamente diferente y descubrió las heridas de una guerra que todavía forman parte de la memoria del país. Ayer, en la rueda de prensa previa al partido de la Nations League, el futbolista volvió a explicar por qué mantiene ese vínculo tantos años después.
"Cuando me fui me sentía en deuda con Croacia y quería devolverle algo", aseguró Olmo al hablar de la decisión de donar el 2% de su salario bruto anual a familias e iniciativas vinculadas a Vukovar.
Pero para entender realmente lo que significan sus palabras para los croatas hay que fijarse en algo aparentemente tan sencillo como el idioma. Desde SPORT hemos hablado con Micaela, profesora de croata (@clasesdecroata), que conoce de primera mano la dificultad de aprender una lengua que considera especialmente compleja para los hispanohablantes.
"Su croata es muy bueno"
Micaela no duda al valorar el nivel de Olmo. "Su croata es muy bueno considerando que lo aprendió hace tantos años y considerando la altísima dificultad del idioma", explica.
La profesora destaca especialmente tres aspectos: "Tiene muchísimo vocabulario, un nivel de comprensión muy alto, mucha fluidez y muy buen acento". Pero hay algo que le llama especialmente la atención: "Suena muy natural".
No es solo que Olmo sea capaz de mantener una conversación. Su vocabulario, apunta Micaela, va mucho más allá del fútbol. "Definitivamente, se nota mucho que estuvo bien integrado", asegura.
Y eso tiene todavía más valor teniendo en cuenta la dificultad del idioma. "Para los hispanohablantes, aprender croata es dificilísimo", explica. Requiere "mucho tiempo, mucha dedicación y un alto nivel de tolerancia a la frustración". Por eso, para ella, lo conseguido por Olmo es "muy destacable".

Dani Olmo vuelve a Croacia para jugar con la selección española / CLEMENS BILAN / EFE
Una integración que fue mucho más allá del Dinamo
Dani Olmo llegó a Zagreb en 2014 acompañado por su madre. Con 16 años tuvo que adaptarse a una nueva ciudad, un nuevo club, una nueva cultura y un idioma completamente desconocido. Terminó convirtiéndose prácticamente en uno más.
Para Micaela, ese proceso explica buena parte del cariño que hoy existe hacia él. En Croacia, aprender el idioma es también una manera de demostrar respeto por el país.
"Un extranjero que no esté demasiado en contacto con la sociedad croata puede pensar que los croatas son fríos o distantes", explica. Sin embargo, todo cambia cuando perciben una implicación hacia "su cultura, su idioma o algo similar". Entonces, dice, "enseguida pasas a formar parte de su gran familia".
Por eso considera que lo de Olmo tiene un significado especial: "No cualquiera se toma el tiempo de ponerse a estudiar un idioma, y menos aún uno tan difícil".
Vukovar, el gesto que explica todo
Durante su etapa en Croacia, Olmo conoció Vukovar y escuchó las historias de personas que habían sufrido la guerra. Tenía apenas 16 años. Aquella experiencia le marcó y, con el paso del tiempo, terminó convirtiéndose en una parte esencial de su relación con el país.

Dani Olmo, en su etapa en el Dinamo Zagreb. / Sport.es
Su representante, Andy Bara, reveló que el futbolista dona desde que abandonó el Dinamo el 2% de su salario bruto anual a familias de Vukovar, una ayuda que ha mantenido durante sus etapas en el Leipzig y el Barcelona.
Micaela considera especialmente importante que Olmo escogiera precisamente esa ciudad. "Vukovar es un símbolo de resistencia para los croatas", explica. Que haya pensado en qué ciudades necesitan más ayuda hace que su gesto sea todavía más especial.
Y hay una razón emocional detrás. "La guerra es el punto débil de todos los croatas", afirma. Por eso, añade, "alguien que tiene consideración por ellos y por todo lo que han sufrido es alguien que automáticamente se gana su corazón".
El croata como símbolo de gratitud
Para la profesora, incluso el hecho de que Olmo siga hablando croata tantos años después tiene un valor añadido. Es un idioma con una presencia internacional limitada y que, según explica, incluso algunos deportistas croatas prefieren no utilizar públicamente.
Por eso le resulta especialmente significativo que un español lo hable con orgullo delante de tanta gente. Ayer volvió a resumir ese vínculo con una frase sencilla: se sentía en deuda con Croacia y quería devolverle algo.
Micaela lo interpreta desde el otro lado. "Realmente es admirable que tenga tal reconocimiento hacia Croacia, y eso es siempre recíproco: si tú amas a los croatas, ellos te amarán a ti".
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