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Vagner Love conquistó Moscú en su emotivo homenaje de despedida

El goleador brasileño vistió la camiseta de Brasil en una parte y la del CSKA en la otra... ¡y marcó un gol con ambas!

Vagner Love se pudo el sombrero militar por última vez

Vagner Love se pudo el sombrero militar por última vez / PFC CSKA

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David Rubio

David Rubio

Vagner Love fue uno de los delanteros más mediáticos de la primera década del siglo, con un talento de cara al gol propio de los elegidos y unas trenzas de colores que le daban una aspecto inconfundible. Su palmarés con la ‘verdeamarelha’ lo coronan dos Copas América, pero tuvo mucha competencia con los exmadridistas Kaká, Robinho y Julio Baptista, así como con Hulk y con los inicios de Neymar.

El carioca Vágner Silva de Souza se ganó en su época de juvenil un apodo que llevó siempre con mucho orgullo. En 2003, el ariete estaba con el Palmeiras en un día libre en una concentración cuando el técnico, Carmino Colombini, lo vio salir de la habitación de su novia. Lo apartó del equipo, pero acabó jugando la semifinal del torneo y marcó dos goles. Desde ese día, sus compañeros y la prensa empezaron a llamarlo 'Vagner Love'.

El ariete marcó cinco goles en sus 21 partidos como internacional con Brasil y construyó buena parte de su fama en el CSKA Moscú, un equipo que por aquel entonces fichaje jóvenes jugadores brasileños de mucho talento con los que llegó a conquistar la Copa de la UEFA en 2005 tras derrotar en la final al Sporting en Lisboa (3-1). Junto a él brillaban Dani Carvalho y Dudú.

Foto de familia en el aqdiós al fútbol de Vagner Love

Foto de familia en el aqdiós al fútbol de Vagner Love / PFC CSKA

El todavía presidente Evgeni Giner apostó por él con 20 años recién cumplidos en agosto de 2004 tras destacar en el Palmeiras. Vagner Love se convirtió de inmediato en el ídolo de la afición y en la sensación de una liga rusa con muchos estadios de la época soviética o con céspedes indignos, como en España en los años 70 y 80. Una de las imágenes más icónicas era cuando marcaba en casa y le lanzaban un sombrero de militar. Él se lo ponía y hacía las delicias de la grada.

El brasileño tuvo contrato hasta 2011 en el CSKA, aunque los dos últimos años jugó cedido en el Palmeiras y en el Flamengo. Tras fichar por el 'Mengão', regresó al CSKA en 2013 y marcó seis goles en 11 partidos, pero segundas partes nunca fueron buenas y ahí inició un periplo que lo llevó al Shandong Luneng chino, al Corinthians en dos etapas, al Monaco, al Alanyaspor y al Beşiktaş en Turquía, al Kairat kazajo, al Midtjylland danés y, ya de vuelta a Brasil, en el Sport Recife, en el At. Goianiense, en el Avaí y en el Retro, donde se retiró el pasado 26 de marzo.

Al igual que durante toda su carrera, en Moscú tuvo momentos gloriosos y etapas complicadas en las que su condición física dejaba que desear y su relación con el técnico, el reputado exseleccionador ruso Valeri Gazzaev, se resquebrajó. Sobre todo cuando apretaba el frío, había partidos en los que trotaba por el campo como apático, aunque en cualquier momento podía enganchar un misil desde fuera del área y marcar un gol.

La emotiva despedida de Vagner Love

PFC CSKA

Para muchos es el mejor extranjero de la historia del CSKA (junto a su compatriota Dani Carvalho y quizá con el bosnio Elvir Rahimic). Y para la afición siempre será el número 1, lo que explica el extraordinario homenaje que brindó el club moscovita al brasileño el pasado fin de semana en su despedida. Se enfrentaron en el Estadio VTB las viejas glorias del conjunto moscovita con antiguas figuras brasileñas del fútbol ruso, él jugó una parte con cada equipo y marcó un gol con cada uno.

Su madre hizo el saque de honor, sus hijos jugaron en la segunda parte y uno de ellos marcó un gol en el 3-3 final. Todo fue un espectáculo muy bien organizado, desde su llegada a Moscú, su abrazo con un Gazzaev al que levantó en volandas, las ovaciones de la afición y las lágrimas de un jugador que pudo marcar una época... pero prefirió ser feliz.