FÚTBOL
España viste de rojo y juega de azulgrana: las claves de un éxito sin precedentes
La influencia azulgrana vertebra el juego de España, desde la salida de balón de Cubarsí hasta el talento diferencial de Lamine Yamal

La Roja imbatible: A por los 40 partidos sin perder / Perform
Camino de los mil días sin perder, la selección española ha solucionado sus dos primeros compromisos de la Liga de las Naciones con dos resultados de prestigio, una victoria en Wembley ante Inglaterra (2-3) y una goleada sobre Croacia (4-1).
El combinado de Luis de la Fuente es el mejor del mundo porque así lo demuestra la estadística, pero, sobre todo, porque es quizás el único que se comporta realmente como un equipo.
El modelo
“El éxito de la selección es el fruto de aplicar un modelo de juego que se adapta perfectamente al jugador español”, explicaba recientemente De la Fuente. El perfil del futbolista elegido determina la manera de exhibirse sobre el terreno de juego y el que acude ahora para jugar en la ‘Roja’ reúne unas características muy reconocibles.
Si usted hace una encuesta en el universo futbolístico y pregunta a qué equipo de cualquier liga del mundo se parece la selección española, la respuesta que obtendrá será muy evidente.
De hecho, si uno observa la convocatoria ya se da cuenta del tipo de futbolista seleccionado. Se trata de porteros con buen pie capaces de no asustarse con el balón; centrales que construyan desde atrás; muchos centrocampistas, técnicos e inteligentes; y delanteros que permitan alternativas para crear superioridades en el centro del campo y/o que sepan atacar la profundidad. ¿Les suena?
Y con este punto de partida, Luis de la Fuente no se ha complicado la vida y ha construido un equipo con una base principal de futbolistas del Barcelona capaces de trasladar al conjunto sus automatismos y su cultura táctica. Teniendo en cuenta que un seleccionador tiene poco tiempo para trabajar, parece una operación inteligente tratar de recortar procesos y adoptar una idea de éxito de un equipo de élite.
De esta manera, en cuatro años ha ganado un Mundial —2026—, una Eurocopa —2024— y una Liga de las Naciones —2023—, además de perder una final de esta última competición en 2025. Simplemente espectacular porque, además, nadie discute su autoridad futbolística.

Pau Cubarsí ya es un fijo en la selección / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press
La influencia de La Masia
Que la influencia en el juego de España que ejercen Cubarsí, Rodri, Pedri, Fermín, Olmo y Lamine Yamal es enorme no se puede ni debatir. Han sido los convocados azulgrana por De la Fuente para esta ventana de cuatro partidos. A ellos se les podrían añadir Joan Garcia y Eric, bajas por lesión, o Gavi, que también es muy del gusto del entrenador riojano. Su presencia es estructural: así se colocan, así juega la selección española.
Cubarsí, a sus 19 años, ya es quien piensa atrás, siempre listo para defender hacia delante y para empujar a su equipo en la presión; Rodri, que no es de La Masia pero se ha convertido en Balón de Oro a las órdenes de Pep Guardiola, lidera al grupo entero; Pedri ha perdido protagonismo de rojo, pero cuando juega da una identidad muy concreta, por ejemplo, con el pase de gol a Lamine Yamal para el 3-1 contra Croacia; Fermín y Olmo, cada uno con sus características, generan la superioridad en el centro del campo y dan alternativas al ataque español con su excelente juego de posición; y Lamine Yamal, en fin, es una locura.

Pedri, en el partido en Wembley frente a Inglaterra / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press
Su presencia genera pánico y, cada vez más, los equipos rivales se organizan a partir de cómo detener al genio de Rocafonda, lo cual genera espacios extra que el equipo hispano ha sabido aprovechar convenientemente. El factor Lamine Yamal ya es diferencial. La selección española ha tenido mucha suerte con el trabajo del Barça y su irrupción porque es la guinda de un pastel que ya era muy sabroso. Por cierto, la última aportación de De la Fuente ha sido colocar a su lateral más defensivo, Pubill, cubriéndole la espalda. ¿Les suena una operación similar con Eric detrás del 10 azulgrana?
En este sentido, es curioso ver cómo la influencia de los éxitos del Barcelona y la salida al exterior de entrenadores excepcionales como Pep Guardiola o Luis Enrique Martínez han generado una tendencia que ha llevado al fútbol español hacia una mirada determinada que tiene que ver con el buen gusto futbolístico y las premisas básicas azulgrana.
Además de los casos ya citados de Rodri y Pedri, futbolistas incorporados directamente al primer equipo del Barça, resulta muy ilustrativo que el Athletic saque de Lezama un central como Laporte o la Real Sociedad, de Zubieta, a un falso nueve como Oyarzabal y un mediocentro como Zubimendi.
Que Fabián, jugador del PSG de Lucho, sea el futbolista más galardonado del año o que Baena deje en evidencia a su entrenador del Atlético de Madrid cada vez que se viste de rojo es sintomático. Y para cerrar el capítulo, en clave madridista, es necesario comentar el rendimiento del criticado Huijsen, muy cómodo en el engranaje de la selección y superado continuamente como jugador blanco. Sin sorpresas con Cucurella, futbolista hecho en La Masia que se mueve como pez en el agua en la selección española. Simplemente, diferentes maneras de afrontar el juego que visten o desnudan a un futbolista.

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Inglaterra y Croacia, víctimas
Aunque nada tuvo que ver un partido con el otro —desde luego, Inglaterra es mucho mejor que Croacia—, la intención española como equipo derrumba los planteamientos rivales, por muy diversos que sean.
En Wembley, el juego de posición sin balón permitió los errores de Guéhi y O’Reilly en los goles de Lamine Yamal y Baena, y con la pelota, el de Oyarzabal para el 2-3 definitivo. Ante Croacia, el primer gol llegó al minuto y once segundos, tras 23 toques sin ninguna intervención croata.
España lució un maravilloso juego de posición que facilitó una posesión cómoda para unos futbolistas que disfrutan con una propuesta que les permite lucir su exquisita calidad. Una propuesta que admite extremos con libertad para jugar por dentro —Lamine Yamal y Baena— o extremos puros —Nico Williams y Víctor Muñoz—, pero siempre con muchos centrocampistas para crear superioridades por dentro. Por ejemplo, ante Croacia, De la Fuente salió con Zubimendi, Fabián, Fermín y Baena más un falso delantero centro como Oyarzabal.
Kovacic y Misic, el doble pivote, a esta hora siguen persiguiendo sombras. El foco del juego en el centro del campo. ¿Les suena?
¿Les suena también lo del juego de posición para la presión y la posesión, lo de la puesta en escena asimétrica, lo de insistir por dentro con jugadores delicados, lo del falso 9, lo de las alternativas de juego a partir de las características de los extremos, lo de la búsqueda permanente de la profundidad, lo de fabricar o fichar futbolistas con un perfil muy determinado, lo de Cubarsí, Rodri, Fermín y/o Olmo más Lamine Yamal, como estructura? Sí, les suena. Ya lo intuíamos...
La historia continúa
La evolución del método azulgrana ha sido también la de la selección española. Aunque en determinadas zonas geográficas se escuche ruido, la sentencia genera consenso en el universo futbolístico.
En la ‘Roja’, Luis Aragonés cambió la mirada histórica del fútbol español en la Eurocopa de 2008 apostando por Xavi —mejor jugador del torneo—, Iniesta y Cesc más jugadores como Silva, Cazorla o Xabi Alonso, de perfil muy diferente a los vistos hasta el momento. En el Mundial de 2010, con Vicente del Bosque, más de lo mismo, pero todavía más exagerado: el Barça de Guardiola aportó seis titulares al once de la final —Puyol, Piqué, Busquets, Pedro, Xavi e Iniesta—, a los que se sumó el recién fichado David Villa.

El espíritu de Cruyff impregna a la selección / Javier Ferrándiz
Xavi e Iniesta acabaron rodeando a Messi en el Balón de Oro de ese año, en una foto histórica para La Masia. Podríamos añadir a la ecuación el Mundial femenino de 2023, con nueve jugadoras del Barça convocadas para la cita —pero sin Mapi, Patri y Pina, firmes en su decisión de no acudir como protesta ante el trato vejatorio recibido por parte de la Federación Española—, siete titulares en la final, más una ex, Jenni Hermoso, y una clara intención del seleccionador Jorge Vilda de no tocar nada de lo que funcionaba —y lo sigue haciendo— en el Barcelona.
Aitana Bonmatí fue elegida la mejor futbolista del torneo. Finalmente, no hace falta insistir en lo sucedido en el reciente Mundial de 2026 con De la Fuente —con Rodri como mejor jugador— y que seguramente le supondrá el honor de levantar el trofeo al mejor entrenador del año que, como no podía ser de otra manera, lleva el nombre de Johan Cruyff, sin duda —y aunque algunos no lo sepan—, el padre de todas las criaturas.
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