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FÚTBOL INTERNACIONAL

Lamine, el despertador de España

El azulgrana ha abierto el marcador antes del minuto seis en los tres últimos partidos de España y convierte los arranques en una nueva especialidad: Croacia, su posible nueva víctima en el cierre del parón

Lamine Yamal es la referencia del equipo español

Lamine Yamal es la referencia del equipo español / Paco Paredes / EFE

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Javier Giraldo

Javier Giraldo

Si quiere ver jugar a Lamine Yamal, ocupe su asiento con tiempo. El delantero del Barça ha adquirido una costumbre que agradecen sus compañeros y sufren los defensas: marcar cuando el partido apenas acaba de empezar. Lo ha hecho en los tres últimos compromisos de España, ante Inglaterra, Croacia y República Checa. Tres encuentros consecutivos adelantando a la selección antes del minuto seis. El talento azulgrana también tiene prisa para celebrar.

Los tiempos dibujan una secuencia extraordinaria. En Wembley necesitó alrededor de un minuto y 45 segundos; en el Sánchez-Pizjuán redujo la espera a 70 segundos; y en el Carlos Tartiere apareció a los cinco minutos y 20 segundos. Según los datos de Opta publicados por 'El País', España no había enlazado tres partidos marcando antes de los seis minutos en los últimos 20 años de registros. Los tres goles llevan su firma.

Golazo en Wembley, para empezar

La serie arrancó el 26 de septiembre en Londres. Lamine aprovechó una pérdida de Guéhi en la salida de balón para batir a Trafford y poner por delante a España. Una acción que exigió interpretar el despiste, atacar el balón y resolver con tranquilidad. Inglaterra acabaría remontando antes del descanso, aunque los goles de Baena y Oyarzabal permitieron el triunfo español por 2-3. El primer aviso, sin embargo, ya lo había enviado el extremo del Barça.

Ante Croacia, tres días después, fue todavía más rápido. Solo habían transcurrido 70 segundos cuando inauguró el marcador en Sevilla. Aquella aparición fue el comienzo de una actuación determinante: asistió a Marc Pubill en el 2-1 y completó su doblete en el minuto 63. Dos goles y una asistencia en una victoria por 4-1 que retrató su capacidad para asumir el mando del ataque. Lamine abrió el partido y siguió interviniendo hasta dejarlo encarrilado.

República Checa tampoco escapó a la costumbre. En Oviedo volvió a marcar el primer gol de un encuentro que España ganó por 3-1, con Rodri y Mikel Merino completando el resultado. Esta vez su participación terminó al descanso, cuando Luis de la Fuente introdujo a Víctor Muñoz. Le había bastado una mitad para contribuir a otra victoria. Su facilidad para producir pronto permite al equipo disponer de ventaja mientras el seleccionador administra los esfuerzos.

Lamine Yamal inauguró el marcador en Oviedo con un golazo por la escuadra

Lamine Yamal inauguró el marcador en Oviedo con un golazo por la escuadra / AFP7 vía Europa Press

La mitad de sus goles, tempraneros

Cinco de los once goles de Lamine con la absoluta han llegado en los primeros diez minutos. A los tres últimos se suman sus tantos frente a Chipre y Arabia Saudí. Es decir, cerca del 45% de sus goles internacionales se concentra en el tramo inicial. Una proporción que convierte esos primeros instantes, habitualmente dedicados a tomar posiciones y reconocer al adversario, en una oportunidad para hacer daño.

Su rendimiento con España prolonga el impulso adquirido en el Barça. Según el balance publicado por el club, cerró septiembre con nueve goles y siete asistencias entre ambos equipos, su mejor mes en producción ofensiva. Con el conjunto de Hansi Flick aportó seis tantos y seis pases de gol en cinco partidos. La selección ha recibido a un futbolista en plena confianza, capaz de combinar el desequilibrio individual con una influencia creciente en el resultado.

Los cuatro goles en estos tres compromisos explican su protagonismo. También los 203 minutos acumulados y su condición de único internacional español titular en los tres encuentros, según la SER. La gestión de su esfuerzo acompaña inevitablemente a cada exhibición.

Para los rivales, en cambio, la preocupación es más inmediata: evitar que el primer descuido se transforme en una celebración del azulgrana. El delantero exprés no concede minutos de cortesía.