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El Girona, frustrado ante el Mallorca
El Girona de Quique Álvarez hace méritos de sobra para ganar, pero se estrella una y otra vez contra un Arnau Tenas muy inspirado, que firma paradas espectaculares y obliga a los rojiblancos a conformarse con un empate

Arnau Tenas detiene un disparo de Van de Beek en el Girona - Mallorca / David Aparicio
Tatiana Pérez
Seguramente, el Girona ha hecho hoy contra el Mallorca muchos más méritos para ganar que en el último partido disputado en el estadio frente al Albacete. Aquel día, los rojiblancos vencieron por 2-0. Hoy, no. El fútbol, a menudo, es así de caprichoso. O de injusto. Esta vez les ha tocado a los gerundenses ver cómo el larguero y, sobre todo, el portero rival, Arnau Tenas, les frustraban una y otra vez y les dejaban sin victoria. No se ha ganado y la afición se ha marchado resignada a casa, pero también satisfecha por haber visto cómo el equipo había hecho méritos de sobra para conseguirlo. No ha habido manera y el Girona ha tenido que conformarse con un punto en una noche en la que los rojiblancos soñarán con Tenas.
La primera prueba de fuego contra otro candidato al ascenso, el Castellón, acabó con derrota (1-2). La visita del Mallorca se presentaba como otro buen examen para un Girona todavía en construcción que, sin embargo, llegaba a la cita en buena forma y después de haber ganado cuatro de sus últimos cinco partidos. Eso sí, volvía a estar plagado de bajas importantes. Quique Álvarez apostó por repetir el mismo once que había superado al Albacete (2-0) en un partido algo engañoso. Enfrente estaba un Mallorca también con ausencias, pero con un once claramente ofensivo y dos referencias en ataque como Fuentes y Buksa.
El Girona entró bien en el partido. Tanto, que estuvo a punto de adelantarse en el primer remate del encuentro. Solo el larguero evitó que entrara un disparo con efecto de Abel Ruiz.
El ritmo inicial fue alto. Muy alto. Los de Quique Álvarez buscaban rápidamente la portería de un Tenas que tuvo que intervenir para desviar con la pierna un potente disparo cruzado de Van de Beek que iba dentro.
A los muchos valientes que habían subido a Montilivi pese a los efectos del temporal y al horario les gustaba lo que veían. Al Mallorca, no tanto. Luis García pedía calma a sus hombres para tratar de dormir un poco el partido y evitar tener que correr tanto detrás del balón. El Girona estaba cómodo. Van de Beek fluía, Carles Pérez desbordaba a Alberto Moreno por la derecha, Abel Ruiz encontraba espacios y Àlex Moreno llegaba hasta la línea de fondo. Solo faltaba el gol.
Tampoco llegaría en la última acción de la primera parte, tras una gran triangulación entre Àlex Moreno, Sarasa y Boñar que el lateral madrileño envió por encima del larguero. Sin transmitir una sensación de superioridad abrumadora, el Girona se marchó a los vestuarios con la espina de no haber sido capaz de abrir el marcador. Tenas, el larguero y la falta de puntería de Boñar lo habían impedido. Las estadísticas hablaban por sí solas: nueve remates rojiblancos por solo dos del Mallorca.
La primera parte había sido notable. Tocaba continuar e insistir con paciencia ante un Mallorca que movió el banquillo tras el descanso, dando entrada a Toni Lato en lugar del amonestado Alberto Moreno, que había vivido una pesadilla ante Carles Pérez.
El Girona salió con la misma intensidad y una presión muy alta frente a un Mallorca muy conservador. Tocaba insistir sin perder la paciencia. El partido cambiaría tras un triple cambio del conjunto balear, con las entradas de Cerdà, Darder y Liso, y una modificación del sistema para pasar a jugar con una defensa de cuatro en lugar de cinco.
El Girona había perdido chispa y empezaba a retroceder demasiado. Al verlo, Quique Álvarez reaccionó dando entrada primero a Fran Beltrán y Pyschur y, después, a Unai Hernández y Bryan Gil. Piernas frescas para intentar desarmar la retaguardia visitante. El Girona afrontó los últimos minutos con todo el frente ofensivo renovado, salvo Carles Pérez.
Tenas volvería a aparecer para desviar con la muñeca un intento de Unai Hernández que todo el mundo ya veía dentro. La entrada del jugador del Maresme había dado luz a un Girona que había vuelto a darle la vuelta a la situación y recuperaba el control del partido.
Eso sí, los minutos pasaban y los nervios empezaban a aparecer. Nadie lo veía claro en Montilivi. Algunos pedían que el equipo se volcara al ataque para buscar el gol; otros, que mantuviera la posición sin arriesgar demasiado.
El Girona insistió hasta el final, pero no, no tuvo recompensa. Era el día de Tenas. El portero de Osona evitó primero el gol de Boñar y, antes de que terminara el partido, firmó otra parada espectacular ante un disparo lejano de Bryan Gil.
El Girona acabó frustrado.
Fuente: Diari de Girona
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