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Distinta muralla, misma coladera para la UD Las Palmas

Los amarillos recibieron ante el Valladolid un total de quince disparos, de los cuales cinco fueron atajados por un Churripi desbordado desde hace tiempo. Ni los cambios de Rubén de la Barrera en su línea defensiva mejoraron las sensaciones de un equipo en crisis que, en lugar de reconducir esta desastrosa situación, parece agravarla

Andrés Rodríguez recibe el empujón del delantero del Valladolid Juanmi Latasa.

Andrés Rodríguez recibe el empujón del delantero del Valladolid Juanmi Latasa. / José Carlos Guerra

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Cristian Gil Fuentes

Las Palmas de Gran Canaria

Una coladera incorregible hasta el momento y 15 razones para perder la fe. La UD Las Palmas salvó de la mano de Elías Romero una nueva tarde aciaga a nivel defensivo en lo que va de temporada. El equipo de Rubén de la Barrera, descosido por las lesiones y las ausencias en esa línea, demostró una vez más que está lejos de ser un equipo sólido en su propia área, algo que no se pudo cambiar ni siquiera con una serie de cambios que buscaban paliar esta sangría. Ahí, el gallego apostó por Andrés Rodríguez en el carril zurdo en detrimento de un Enzo Loiodice que regresó a su sitio natural en el medio, dejando a Bonfanti en el eje de la zaga para los duelos por alto con Latasa. Sin embargo, la fragilidad amarilla no desapareció, sino que se agravó a pesar de no acabar en derrota.

La realidad es que el conjunto grancanario no ha sido capaz de reconducir esta situación desde el inicio de la temporada. Partido a partido, las sensaciones han sido las mismas: poca contundencia, falta de rapidez y escasa atención sobre las marcas. Así resulta muy complicado competir, sobre todo cuando los adversarios te cogen la matrícula y saben cómo hacerte daño. Hace ocho días, el Eibar se fue a la yugular de los insulares y le endosó 18 ocasiones, mientras que un Valladolid que se supone que no va a estar en la parte alta de la tabla a final de curso firmó 15 sobre la meta de un Churripi desbordado. Cualquier rival, con poco, puede romper la muralla grancanaria sin demasiada pólvora. Ya ha quedado más que evidenciado.

Bonfanti, señalado

Este escenario es provocado por el nivel de los defensas sanos y la falta total de previsión a la hora de confeccionar el plantel. Por un lado, De la Barrera está apostando por un Álex Suárez tocado, que apretó para regresar de una lesión muscular, y un Bonfanti bastante perdido. Mientras el grancanario trata de cumplir sin llegar a darle equilibrio a su zaga, el italiano se ha diluido hasta desaparecer. Sus errores y su falta de velocidad son dos losas demasiado pesadas, algo a lo que añade esos instantes en los que se queda dormido al volante. Además, de central sufre mucho y en esa posición le ganan la partida con facilidad casi siempre.

También es destacable el lío que se ha montado en el lateral zurdo, una posición en la que, por los problemas físicos de Enrique Clemente, el titular indiscutible, han jugado Pezzolesi, el propio Bonfanti, Enzo Loiodice, Andrés Rodríguez y Adrián Rodríguez, el canterano que debutó ayer con la camiseta amarilla. Ese cacao es producto de lo cargada que está la enfermería en esa zona —ya que hasta parches como Marvin Park o Viti están fuera desde casi el primer minuto de liga por sendas lesiones— y del fallo garrafal de la dirección deportiva liderada por Luis Helguera de no pensar que la posición podría quedarse coja.

Urgen las soluciones

Durante el verano, desfilaron por el aeropuerto de Gran Canaria dos laterales izquierdos que se fueron de la UD cedidos: Cristian Gutiérrez se marchó al Cádiz y Villote al Nástic sin que llegase nadie para cubrir el agujero. Todo quedó en manos de Clemente y de distintos remiendos. Aunque es cierto que la mala fortuna se ha cebado con los amarillos, la falta de cintura también ha supuesto una condena que está pagando un Rubén de la Barrera al que le faltan efectivos. Todo ello, sin contar que Opoku todavía no se ha estrenado en competición oficial.

No obstante, el entrenador de Coruña sabe que una parte de su trabajo es conseguir que el equipo funcione con lo que tiene y no lo ha logrado hasta ahora. Durante este arranque, se ha empecinado con tener la línea defensiva demasiado adelantada y eso ha conllevado que le coman la tostada en muchas ocasiones, pero ni con una zaga menos agresiva, como ayer ante el Valladolid, se ha visto mejoría. A la UD le rematan todo, le ganan la espalda y la acribillan a disparos. Urge encontrar una solución ya porque, de lo contrario, va a ser tarde para mirar hacia arriba.

Fuente: La Provincia - Diario de Las Palmas