🚥 Del 10 al 1, las notas del Tour

El factor Van Aert y Van der Poel


De acuerdo, ninguno de los dos ha ganado la clasificación general del Tour, pero su presencia condiciona la carrera y el espectáculo de un modo extremadamente positivo. La mejor primera semana de Tour en muchísimos años lo fue, en gran medida, gracias a ellos.

Primero vino el show de Van der Poel en el doble paso por el Mur-de-Bretagne. Luego, la 7ª etapa, camino de Le Creusot, con ambos atacando a más de 200 km de meta y provocando una fuga grande y peligrosa, fue una maravilla por sí misma y además dejó un desgaste extra decisivo para que, en los Alpes, la carrera estuviera muy cara.

Después, con Van der Poel ya en casa preparando los JJOO, Van Aert supo sacar rédito a su nivel y versatilidad superlativa: victoria en el Ventoux, victoria en la última contrarreloj y victoria en el sprint de París.

Pogačar


AFP

No era posible otorgar dos dieces y al final nos hemos decantado por la opción menos obvia. Ojo, no estamos valorando al joven prodigio esloveno por debajo de Van Aert o Van der Poel como ciclista, sino el impacto que ha tenido en la carrera.

La superioridad de Pogačar ha sido tan apabullante, meritoria y brillante como contraproducente para que hubiera algo de incertidumbre acerca del ganador final. En cualquier caso, antes que una clasificación apretada con candidatos proponiendo muy poco de relevante, servidor prefiere un ganador holgado que muestre voracidad (ganó también el maillot de la montaña, además del obvio del mejor joven), polivalencia (triunfos en contrarreloj y montaña) y nos deje alguna que otra jornada histórica: su ataque en la primera etapa alpina, desde lejos, abriendo hueco segundo a segundo y adelantando a buenos corredores que andaban escapados como si fueran juveniles, no se ve todos los años.

Como pequeña mancha, el feo gesto que tuvo en la etapa 19ª con Skujins y Kwiatkowski, abroncándoles cuando probaban de alcanzar la escapada minutos después de una pequeña caída en el pelotón, cuando muy poco antes su compatriota Mohorič hizo exactamente lo mismo.

La resurrección de Cavendish


EFE

Hace unos meses, cuando Deceuninck – Quick-Step anunció que fichaba un Cavendish que no ganaba desde febrero de 2018 y cuya última temporada en la verdadera élite fue la de 2016, hubo hasta risas. Entonces, algunos atisbamos posibilidades de un ligero repunte de rendimiento debido al historial del equipo de Lefevere en estas cuestiones, pero nadie esperaba lo que hemos vivido estas semanas.

Para empezar, Cavendish no debería de haber acudido al Tour de Francia, el puesto de sprinter en su escuadra estaba reservado, con razón, a Sam Bennett. Pero el irlandés adolecía de una lesión algo polémica (ahí están las declaraciones de Lefevere) y se decidió dar una oportunidad al de la isla de Man. Las ausencias de rivales de primerísima línea (ya sea por caídas o por incomparecencia) y la superioridad de su equipo en el momento de preparar las llegadas, con mención especial a la labor de Mørkøv, fueron factores determinantes. Pero había que rematar y Cav remató hasta cuatro veces. Solamente se le resistió el sprint de París, donde Van Aert le impidió superar el cacareado récord de victorias en el Tour de Eddy Merckx.

Cavendish no gusta a todo el mundo, ni mucho menos, enciende pasiones y rechazo casi por igual, pero la ausencia de medias tintas del personaje en cuestión enriquece este deporte.

➐ Franck Bonnamour


AFP

De entre los 184 ciclistas que tomaron la salida el día 26 de junio en Brest, el bretón era uno de los tres o cuatro que servidor no conocía, no hubiese podido aportar ningún comentario hacia su perfil sin consultar resultados o realizar una tarea de documentación previa. Pues bien, en pocos días pasó del anonimato a ser una presencia muy habitual en pantalla, participando en media docena larga de escapadas.

Lo mejor es que a Bonnamour lo hemos visto destacar durante las tres semanas y mucho más allá de las fugas intrascendentes y consentidas de las etapas llanas destinadas al sprint. El corredor de B&B Hotels p/b KTM ha sido bastante más que un hombre anuncio para sus patrocinadores, puesto que estuvo en la pelea en la ya recordada etapa de Le Creusot, también al cabo de dos días en Tignes, camino de Andorra, de Saint-Gaudens… incluso se dejó ver en el circuito de los Campos Elíseos. Top10 en cuatro etapas, su reconocimiento como corredor más combativo del Tour de Francia 2021 le hace justicia y dignifica el papel de los modestos como algo más que una nota entrañable al pie.

La reinvención de ciertos equipos durante la carrera


Las caídas de los primeros días diezmaron los recursos de un buen puñado de equipos. Algunos de ellos se supieron sobreponer y sacar buenos resultados con planes alternativos. Destacan dos casos.

Por un lado, el de Jumbo-Visma, que perdió a Roglic, su líder y uno de los dos favoritos claros a llevarse la carrera, y aun así, y pese a acabar con solo cuatro hombres, se van con la merecida segunda plaza de Vingegaard en la general final y las tres victorias de brillo de Van Aert.

Por el otro, el de Bahrain-Victorious que, si bien su baza frustrada con Haig no era de primerísima línea, fue una baja dolorosa el tercer día de carrera. A partir de allí, actuaron mayoritariamente como buscadores de fortuna y tuvieron la recompensa de las dos etapas de Mohorič, la de Teuns, la general por equipos y la notable presencia de Colbrelli y Poels en la caza  –sin frutos pero vistosa- de más etapas y de puntos para, respectivamente, los maillots de puntos y de la montaña.

El recorrido


Apartado especialmente subjetivo, pero parece no excesivamente aventurado afirmar que ha habido aspectos que han funcionado y otros que no tanto. Entre los elementos positivos, el dinamismo de la primera semana, con etapas quebradas y una contrarreloj intercalándose entre jornadas llanas más insustanciales, ha impedido enlazar más de un día seguido de tedio. Como colofón a estas primeras jornadas, la ya mencionada etapa de Le Creusot, con 250 kilómetros, se ha revelado como todo un acierto aportando un extra que, si se cuenta con corredores ambiciosos y se quiere aprovechar, eleva el nivel de la competición.

El inédito doble paso por el Ventoux, además con la meta tras el descenso, brinda un modelo de etapa menos habitual que cabe tener en cuenta para próximas ediciones. En el lado de las enmiendas, había demasiadas etapas encaminadas a la resolución al sprint, hecho que se ha diluido un poco gracias a la combatividad de los corredores en etapas como la de Libourne.

En las cumbres, algunas etapas de montaña contaban con un diseño algo pobre, rehuyendo los grandes encadenados de puertos o recurriendo tal vez en demasía a kilometrajes muy cortos. Especialmente decepcionante era el caso de la etapa de Luz Ardiden, con un Tourmalet previo al que se trepaba sin nada de desgaste previo y condenaba al mito al enésimo deslucimiento

Movistar Team


Tour algo flojo, y en ocasiones desconcertante, de la formación telefónica. Al sexto puesto de Enric Mas, tan meritorio como poco vistoso, muy poco que añadir. Su otro líder, Miguel Ángel López, ha tenido una carrera cruzada des del inicio, sin capacidad de reinvención. Si le añadimos la caída de Soler el primer día, hay que reconocer que no ha habido suerte, pero aun así algunas decisiones han sido algo cuestionables: el equipo ha concentrado esfuerzos en arropar a Mas, renunciando muchos días a luchas alternativas que quizás hubieran sido compatibles.

Muy poca presencia en escapadas y aun así, cuando han estado, han sacado dos segundos puestos con Erviti y Valverde. Imágenes como la de la fuga de la antepenúltima etapa, con los tres corredores del equipo descolgándose, por inacción, de una fuga numerosa que a la postre resultó ganadora, no ayudan a dejar un buen sabor de boca final.

INEOS Grenadiers



Bastante de lo dicho para Movistar se puede aplicar aquí. Una pizca de mala suerte, una baza para la general con resultado aceptable pero sin excesivo brillo, cero victorias…

Tienen un punto menos que el equipo de Unzué porque su presupuesto y aspiraciones son superiores, por lo tanto también hay que exigirles más. Carapaz lo intentó, acabó en el podio, y con ello su carrera ya se puede considerar como notable a título individual. El equipo, sin embargo, como bloque más poderoso al inicio, luciendo múltiples bazas, por una razón o por otra no ha estado a la altura: algunos corredores como Porte o Geoghegan Hart han ofrecido un rendimiento muy pobre, Thomas puede aducir el atenuante de su trompazo, pero en general, no han sabido ofrecer alternativas tácticas al sempiterno ritmo impuesto en formato de trenecito que, en este contexto, no se sabía muy bien qué propósito tenía.

Mención al margen merece Castroviejo, el mejor del equipo (Carapaz a un lado), incluso viniendo de un Giro donde también brilló en favor de Bernal.

Los equipos que hacen la carrera a los favoritos


A veces sucede en la lucha por la general, pero en este Tour apenas se ha visto, UAE-Team Emirates ha tenido que asumir que contaban con el dominador de la carrera. Sí que lo hemos sufrido, sin embargo, en la mayoría de etapas llanas.

Una vez se hizo patente la superioridad de Deceuninck – Quick-Step y de Cavendish en los sprints, hubo algunos equipos, sobre todo el Team DSM y Alpecin-Fenix, que seguían colaborando activamente en la caza de escapadas y control del pelotón. Sus hombres rápidos, respectivamente Bol y Philipsen, habían demostrado, sobre todo en el caso del primero, que no podían batir a Cav, y poniendo a tirar a gregarios propiciaban además que los De Clercq, Asgreen, Ballerini y Mørkøv llegaran más frescos a los kilómetros finales.

Ha sido inevitable preguntarse día tras otro si no hubiera sido más lógico mandar algún hombre a la fuga, obligar al equipo de Lefevere a asumir toda la responsabilidad y aguardar con frialdad la opción del sprint en el caso que llegara.

Las caídas


AFP

De largo lo peor del ciclismo. Y este año, hemos tenido unas cuantas, sobre todo el primer y tercer día, con consecuencias graves para muchos corredores y equipos. La espectadora con la pancarta Allez Opi Omi ya ha quedado como un ítem nefasto en la historia de la carrera y una de las imágenes del año, pero el mismo día hubo otra caída de una gravedad similar en un tramo sin público y de gran anchura. Así, parece que hay caídas más evitables que otras pero que siempre van a estar más o menos presentes.

Detectar los factores de riesgo y combatirlos sin desnaturalizar la competición debe ser uno de los temas prioritarios de los actores principales del deporte: equipos, corredores, organizadores y organismos rectores.

 

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Publicado por
Borja Barbesà

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