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Iker Casillas (45 años): "Vivíamos en un piso de 60 metros cuadrados en Móstoles. Durante ocho años mi padre cogía el coche y me llevaba a entrenar, me tenía a raya"

Antes de convertirse en una leyenda del Real Madrid, el exguardameta creció en Móstoles en una familia humilde y bajo la estricta disciplina de un padre que durante ocho años lo llevó cada día a entrenar

Iker Casillas

Iker Casillas / DAVID NIETO

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Mariona Carol

Mariona Carol

La historia de Iker Casillas está ligada para siempre al Real Madrid. El que fuera capitán del conjunto blanco durante una de sus etapas más exitosas comenzó a construir su leyenda cuando todavía era un niño. Mucho antes de levantar la Décima Champions League o de convertirse en campeón del mundo con la selección española, el guardameta ya conocía el esfuerzo, los madrugones y los largos desplazamientos necesarios para perseguir su sueño.

Casillas ingresó en la cantera del Real Madrid con apenas nueve años y fue recorriendo las distintas categorías inferiores hasta alcanzar el primer equipo. Aquellos primeros años estuvieron marcados por una rutina familiar en la que sus padres tuvieron un papel fundamental.

Ocho años de viajes desde Móstoles

Durante años, su padre, José Luis Casillas, era quien se encargaba de llevarlo en coche desde Móstoles hasta los entrenamientos. Los desplazamientos se repetían varias veces por semana y exigían una importante inversión de tiempo por parte de la familia.

Iker Casillas de pequeño

Iker Casillas de pequeño / Archivo

El propio Casillas recordó aquella etapa durante una conversación con Vicente del Bosque. "La gente ve todo lo que he ganado, pero no que durante ocho años mi padre cogía el coche y me llevaba cada día desde Móstoles. Él sabía que era bueno, pero no quería que me confundiera y era más estricto, porque era Guardia Civil", explicó el exguardameta.

La disciplina de su padre se convirtió así en uno de los elementos que acompañaron al joven futbolista durante su formación. Mientras progresaba en la cantera madridista, Casillas también debía mantener sus estudios y asumir responsabilidades fuera del terreno de juego.

Una infancia alejada del lujo

Antes de convertirse en uno de los porteros más reconocidos del mundo, Casillas creció en un entorno familiar modesto. "Vivíamos en un piso de 60 metros cuadrados en Móstoles", recordó en una entrevista con XL Semanal.

En casa procuraban además que el fútbol no supusiera un gasto innecesario. Casillas estudiaba antes de acudir a los entrenamientos y cuidaba sus propios guantes, llegando incluso a repararlos para prolongar su uso.

Aquella realidad contrasta con la imagen asociada posteriormente a una carrera profesional llena de títulos, reconocimiento internacional y grandes contratos. En su infancia, sin embargo, el fútbol estaba acompañado por una dinámica familiar basada en el trabajo y el ahorro.

El papel de sus padres

José Luis Casillas, miembro de la Guardia Civil, fue una figura especialmente importante durante los primeros años deportivos de su hijo. Según ha relatado el propio Iker Casillas, su padre intentaba mantener la exigencia y evitar que el joven futbolista perdiera de vista sus responsabilidades.

Así fue la infancia de Iker Casillas

Así fue la infancia de Iker Casillas / EFE

En aquella época, José Luis llegó a solicitar en dos ocasiones un traslado al País Vasco con el objetivo de mejorar sus ingresos mediante los complementos económicos asociados al destino. La familia también quedó vinculada a aquella etapa a través de los nombres elegidos para sus hijos, Iker y Unai, de origen vasco.

Su madre, María del Carmen Fernández, también desempeñó un papel esencial en la organización familiar. Ama de casa y formada como peluquera, estuvo muy presente durante la infancia del futuro campeón y buscó maneras de apoyar su ilusión por el fútbol.

Del esfuerzo en Móstoles a la cima del fútbol

Aquel niño que recorría la carretera entre Móstoles y la Ciudad Deportiva terminó convirtiéndose en uno de los grandes referentes de la historia del Real Madrid. Con el primer equipo conquistó numerosos títulos y se convirtió en capitán, mientras que con la selección española fue campeón del mundo en 2010 y de Europa en 2008 y 2012.

Su trayectoria también tuvo episodios difíciles. En 2015 abandonó el Real Madrid después de una última etapa marcada, entre otros aspectos, por su relación con José Mourinho y la presión mediática. A los 34 años se marchó al Oporto, donde continuó su carrera hasta que, el 1 de mayo de 2019, sufrió un infarto agudo de miocardio durante un entrenamiento.

Mucho antes de esos grandes escenarios, títulos y reconocimientos, la carrera de Casillas comenzó con una familia que organizaba su vida alrededor de los entrenamientos, los estudios y los desplazamientos. Una etapa que el propio exfutbolista ha recordado años después como parte esencial de su camino hasta la élite.