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TENIS

Rafa Nadal (40 años): "Yo fui muy feliz de pequeño, no quería hacerme mayor, nunca me ha apetecido avanzar. Me encontraba muy bien con la edad que tenía y me gustaba ser un niño"

El tenista recuerda por qué disfrutaba más del fútbol durante su infancia.

Rafa Nadal, con su hijo mayor, Rafael

Rafa Nadal, con su hijo mayor, Rafael / Archivo

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Alberto Cortés

Para el Rafa Nadal que crecía en Manacor, el fútbol tenía una ventaja que ninguna raqueta podía ofrecerle y era lo que cualquier niño de su edad deseaba, poder compartir el juego con más compañeros. Antes de que su nombre quedara ligado al tenis, el balón le proporcionaba una diversión que encontraba menos en los entrenamientos individuales.

Los recuerdos de Nadal muestran cómo disfrutaba del deporte durante su infancia, cuando jugar con amigos tenía más peso que los resultados. A esa etapa pertenecen también las rutinas familiares y los miedos que lo acompañaban de pequeño, mucho antes de convertirse en una figura mundial del tenis.

El fútbol le daba algo que echaba de menos en la pista

Nadal vinculó su mayor diversión con el fútbol a la compañía. Jugar junto a otros niños hacía que disfrutara más, mientras que en el tenis se encontraba más solo. Era una preferencia relacionada con la experiencia de jugar, sin que eso implicara que estuviera decidido a abandonar la raqueta.

Su tío Toni tuvo un papel fundamental en su preparación deportiva desde niño.Pero al mirar hacia aquellos años, Nadal también confiesa que tuvo una infancia que disfrutaba y que no tenía especial interés en dejar atrás.

Una imagen de Rafa Nadal

Una imagen de Rafa Nadal / Sport

Se describió como tímido y obediente, y explicó que estaba cómodo con la edad que tenía. Le gustaba ser niño. Reunió así dos recuerdos que convivían en sus comienzos como competidor y la satisfacción de una vida cotidiana que todavía no giraba alrededor de la fama.

Su padre ya estaba trabajando cuando él se levantaba

Entre las escenas familiares que evocó aparece una rutina muy concreta que era despertarse y comprobar que su padre había salido a trabajar. Su padre regentaba una empresa de cristales en Manacor y dedicaba muchas horas a su actividad. Su madre trabajaba en una perfumería del pueblo.

Nadal también compartió recuerdos más íntimos. Contó que la oscuridad le había provocado miedo y que, incluso cuando ya era mayor, algunas noches buscaba compañía en la cama de sus padres o de su hermana.

Rafa Nadal, junto a su padre Sebastià

Rafa Nadal, junto a su padre Sebastià / Twitter

Son detalles distintos a los resultados y los trofeos, un niño que disfrutaba jugando acompañado, se sentía a gusto en casa y conservaba temores cotidianos.