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Derrota en Córdoba de un Tenerife desnaturalizado

La fragilidad defensiva del Tenerife penaliza el debut goleador de Christian Gomis y Grant-Leon Ranos en un encuentro donde los de Cervera terminaron con un futbolista menos por la expulsión de Juanjo

Fútbol: Córdoba - CD Tenerife

Fútbol: Córdoba - CD Tenerife / El Día

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Julio Ruiz

Santa Cruz de Tenerife

Los dos tantos que marcó el Tenerife en El Arcángel, ambos de anotadores de nuevo cuño, Christian Gomis y Grant Leon Ranos, fueron insuficientes para que el equipo blanquiazul puntuara en una plaza en la que nunca ha ganado en Liga: ya son 28 intentos. Y es que cuando se encajan tres, lo normal es no sumar. Ese fue el principal déficit, la respuesta defensiva de un equipo que, por momentos, estuvo demasiado expuesto a lo que quería hacer un adversario que había llegado a la octava jornada con dudas por su funcionamiento y sus resultados. No pareció estar tan mal. O será que encontró en el Tenerife a un rival propicio para reactivarse. Porque el blanquiazul no fue ese equipo rocoso, con pocas o ninguna fisura que desespera a su oponente,yque luego pica en ataque sin la necesidad de generar demasiado. No fue el Tenerife esencial de Cervera. Fue una versión desnaturalizada. No tanto como en Castellón, claro está.

En la puesta en escena, el partido invitó a no cambiar de canal. De entrada, en el primer remate a puerta, un gol. Eder García recibió el balón en la frontal del área y lo golpeó con la intención de colarlo por la escuadra, pero tocó en el larguero, botó en el césped y volvió al terreno de juego. Dani Martín lo terminó atrapando y siguió como si nada. Enseguida surgió la duda de si había entrado o no. Perocomo hay VAR, los goles fantasma ya no existen. La revisión confirmó que la pelota sí había rebasado la línea. Un golazo que había tenido como origen un despeje en corto de Viereck. Ghailan desenvolvió el regalo para conectar luego con el asistente Carracedo. Una muestra de lo que se iba a encontrar el Tenerife, un rival ágil y preciso en la circulación a la hora de atacar.

El 1-0 reforzó el plan de partido de un Córdoba que trató de aprovechar el impulso para ampliar la renta. Empujó delante de un Tenerife que estaba en el campo pero no conseguía protegerse, o lo hacía a duras penas. Llegaba tarde o directamente no lo hacía. Así vino una salida en falso de Dani en un córner, una falta lateral provocada por Valentín tras una pérdida... La sombra de Castalia empezó a asomar. Pero al Tenerife le bastó con un respiro, con tener un poco la pelota en el campo contrario para recordar que también tenía algo que decir. Al cuarto de hora, Iván Chapela descubrió un pasillo en la zaga y le sirvió a Gomis un pase en profundidad que enriqueció el delantero cedido por el Schalke 04 con un remate cruzado para superar a Guilherme, que había salido a la desesperada. Dos tiros a puerta, dos goles, uno para cada equipo. Los de Cervera habían reseteado el partido tras el torbellino inicial.

Pero el Córdoba no se vino abajo. Es más, continuó perseverando, principalmente por la banda defendida por César. Por ese costado nació otra ocasión local resuelta por Tasende con un chut atrapado por un Dani que no pudo evitar el 2-1 en la siguiente oleada cordobesista, una perfecta combinación canalizada por el mismo carril y finalizada por Percan con un toque cercano al poste. Una lección de cómo construir un ataque y también de cómo no se debe defender.

Otra vez en desventaja. La noche prometía emociones fuertes. La siguiente surgió a modo de expulsión con tarjeta roja al exblanquiazul Rubén Alves por un forcejeo con empujón añadido a Gallego que el árbitro interpretó como agresión. Pero la llamada desde el VAR le hizo rectificar. La moviola demostró que no había sido para tanto. El momento de tensión acabó con amarilla para el central, que se estaba aplicando a fondo para vigilar de cerca al 9 barcelonés.

De ahí al descanso el Tenerife siguió sufriendo lo suyo atrás y se las fue arreglando para construir algo en el área contraria ante uno de los equipos más goleados de la Liga. Justo antes del intermedio, Enric tuvo el 2-2. Cazó por alto un pase lateral de Landázuri y dirigió la trayectoria hacia la portería, pero Dani Tasende despejó a tiempo.

En definitiva, mejor el Córdoba en el primer tiempo y muchas correcciones que introducir por parte de un Tenerife demasiado frío en defensa. Su principal virtud estaban siendo ciertas fases de su juego de ataque, cuando se manejaba con espacios y podía enlazar con Gomis. Pero iba tener que proponer algo más para no perder.

Cervera no dejó pasar la oportunidad de retocar la alineación. Quitó a Gerard Valentín y a Gallego, los dos amonestados, y apostó por Nacho Gil y por Dani Fernández, uno en cada banda, la izquierda y la derecha, con Iván Chapela por dentro, detrás deChris Gomis.

El Córdoba le cedió la iniciativa al Tenerife, o fueron los blanquiazules los que la supieron asumir con un Nacho Gil influyente. En ese intercambio, los locales siguieron dando una mayor sensación de peligro. Cada despiste podía costar caro. Los cometieron Juanjo y Fabricio con un par de malas entregas que estuvieron a punto de desatar la fiesta en El Arcángel. Pero el Tenerife resistió y continuó con su propósito de empatar, ya sin Chapela, lesionado con un pinchazo en el muslo derecho. El relevo fue Grant-Leon Ranos, un futbolista que se hizo notar enseguida.

El alemán dejó su sello con el segundo gol tinerfeño. Lo hizo todo. Controló en el área, se giró y chutó pegado al palo. Imposible para el portero. Mérito también para Fabricio al cortar la salida del Córdoba, conducir y dejarle el resto a Ranos, debutante al igual que Roko, que tuvo sus primeros minutos con el Tenerife en Córdoba.

El empate llevó el duelo a otro nivel. Los visitantes creyeron en la remontada y a los locales les entraron las prisas por recuperar su ventaja. El resultado, un intercambio de golpes en el que cada uno tuvo opciones de marcar. Por el lado tinerfeño lo intentó Dani Fernández con par de remates cruzados (73’ y 74’). Y por el cordobés puso de su parte Isma Ruiz, en su caso, para salirse con la suya. Disparo desde el balcón del área imparable. Duro castigo para un Tenerife que, al fin, parecía haber encontrado su sitio y estaba sentando las bases de un desenlace feliz.

Para colmo, el equipo blanquiazul terminó con un futbolista menos por la expulsión con doble tarjeta amarilla de Juanjo. El sevillano será baja el lunes ante el Girona.

Fuente: El Día - La Opinión de Tenerife