Primera RFEF | Jornada 6
Crónica del Hércules-Jaén: Empate injusto… para bien y para mal
Los blanquiazules malgastan la oportunidad de encadenar su cuarto triunfo después de desaprovechar un penalti en la segunda parte

Susto en el Rico Pérez: una atención médica en las gradas obliga a parar el Hércules-Jaén / Jose Navarro
Pedro Rojas
Demasiadas concesiones. Un penalti fallado, una roja infantil para quien debía entrar a sumar en el tramo decisivo, y un gol redentor que se quedó en nada porque el árbitro confundió (no es posible) a un central con un portero y no creyó oportuno señalar una pena máxima muy clara en el tiempo de prolongación que podía haber servido para enlazar la cuarta victoria. En vez de eso, la mañana se quedó en un duelo insulso, sin ritmo durante 70 minutos, del que el Hércules se adueñó al final. Pero ocurrió lo habitual. Que cuesta mucho marcar, que ni desde los once metros se ve puerta. Empate matinal, empate desgraciado, pero empate al fin y al cabo que vale para seguir sumando y para confirmar que, contra los de arriba, de momento, la pólvora no da… a pesar de todo.
Tratando de dominar, de quedarse con el balón, de no sufrir de más en una mañana rocosa y seca, el conjunto alicantino ha querido hacer valer su peso, su mayor capacidad asociativa para arrinconar al conjunto de Manolo Herrero, que ha optado desde el inicio por asegurar el bloque atrás y buscar la transición rápida a la contra. Dos ocasiones para los andaluces en esos primeros compases con la mancha del fuera de juego siempre visible gracias a esa propuesta. Las dos las resolvió Rentero con velocidad y anticipación.
El camino al área costó, ni los intentos de desborde en banda de Samu, como principal activo arriba, ni los pases filtrados de Manu Rico, con cuentagotas, ni los envíos largos desafiando al viento, encontraron premio en un primer tiempo con más tensión que ritmo, con un Jaén conservador al que no le quemaba la pelota, que se entiende bien con ella como seña identitaria de su técnico, pero al que se le complica aproximarse a Blazic con apoyos, con más de un futbolista a la vez en un escenario en el que cuesta cubrir espacios atrás y atacar con muchos efectivos después.
A pesar de eso, la mejor ocasión la tuvo el cuadro visitante, que antes de la media hora fue capaz de circular el balón en la frontal del área sin hallar oposición herculana hasta que Peque Polo, con tiempo para pensar y moverse, asiste a Óscar Lozano, fugazmente solo en el punto de penalti. Su definición perfecta la anula el colegiado por fuera de juego. Tercera vez que pasa en los dos últimos partidos… y menos mal. Los alicantinos reaccionaron rápido, casi en la siguiente acción, con un centro medido de Narro, desaparecido hasta ese instante, que no puede rematar Javi Jiménez por muy poco pese a su vuelo plano metiendo la cabeza.
El primer tiro a puerta lo firmó el Jaén aprovechando la debilidad blanquiazul en los laterales a la hora de contener. Fidalgo no llega a cortar en su caída a banda y los andaluces montan otro ataque rápido que se torna amenaza seria con un centro lateral desde la derecha de Lozano que Nacho Castillo conecta con calidad y obliga al portero alemán a intervenir para desviar a córner y evitar el 0-1 con el descanso asomando ya.
Antes de cerrar el primer periodo, un envío de Andy Escudero desde la medular, lo introduce en el área Narro con la testa aprovechando la presencia de Rentero en el área. El central, bien vigilado, se va al suelo al notar un contacto por detrás. El VAR frustró el deseo de Beto de encontrar penalti en esa acción que valió para cerrar 45 minutos sin disparos a puerta del Hércules.
Reanudación
El preparador blanquiazul trató de convencer a los suyos de la necesidad de robar para poder reactivar un ataque rácano, sin asociaciones productivas y sin capacidad para desequilibrar en el uno contra uno. Adelantó la línea de presión en la reanudación y eso le valió para forzar una falta en la frontal que ejecutó Andy sin ningún tino. Herrero, que firmaba el empate antes de empezar, mantuvo el plan confiando en el fallo herculano que le permitiera llevarse algo más de su regreso a Alicante.
Pudo lograrlo a la hora de juego con dos acciones, la primera en transición y la segunda a balón parado, con una maniobra inteligente que sorprendió a toda la defensa a la salida de un córner. El susto valió para estirar al Jaén y ahí emergió la figura de Andy, capaz, con espacio, de inventar un pase medido a la carrera de Javi Jiménez, al que el portero jienense se lleva por delante en su intento de evitar el tanto.
Lío con el penalti
El propio delantero coge el balón para lanzar la pena máxima tras su fallo la semana pasada. Sin embargo, el autor de la asistencia le pide al murciano que se lo ceda. Samu también entra en una puja que acaba llevándose el hijo de Paquito. Carrera corta, golpeo seco, centrado, y Jaime Morillas se lo ataja con el pie. Demasiado trasiego para resolver una concesión que merece más concentración para no desperdiciarse.
El disgusto no afectó. Al recién ascendido se le empezó a atragantar el peso de los minutos. El Hércules, antes de dar entrada a Toril y Obeng, malgastó otras dos opciones de marcar, muy claras las dos, ambas con disparos a los que faltó precisión. En el mejor momento ofensivo blanquiazul, a quince del final, el lateral manchego dribla rivales, pero su derechazo desde la frontal se topa con el guardameta, omnipresente. El Jaén reajustó la defensa para asegurar el punto y Beto fio el final al regreso al equipo de Oriol Soldevila y al empuje de Fran Sol. Con todo su potencial atacante, el Hércules, adicto a los desastres, tuvo a su jugador mejor pagado solo tres minutos sobre el césped, el tiempo que tardó el catalán en hacer una falta en campo propio para evitar un robo. Tocó balón, pero también la tibia del rival con los tacos. El VAR no fue indulgente con el barcelonés, que dejó a los suyos con uno menos para afrontar el desenlace.
Increíble no verlo
La inferioridad no amedrentó al Hércules, que fue capaz de crear una última jugada, la que debió ser definitiva. Toril es objeto de falta. La estrategia la activa Mehdi, Samu cabecea al corazón del área, donde Caballero despeja mal y permite que el cuero le acabe cayendo al pie a Fran Sol, que arma la pierna parsimonioso y su tiro lo detiene José Ávarez con una estirada portentosa. Impide el tanto con la mano, pero el colegiado no lo ve pese a ser flagrante, su ayudante tampoco, y, pese a los gritos desesperados del ariete madrileño, el videoarbitraje no puede actuar porque el preparador valenciano ya había gastado las dos balas. Un punto sin gracia… seguro que injusto, y nuevo pinchazo en casa. La cuarta victoria seguida no cuaja.
Fuente: Información
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