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Entrevista SPORT | Clara Serrajordi Centrocampista del Barça y de la selección española

Serrajordi: “Antes de los partidos juego al ajedrez para concentrarme”

La canterana azulgrana, cara de la nueva generación que manda en el Barça, habla de su llegada al primer equipo, su paso por La Masia y un talento oculto: el ajedrez

Clara Serrajordi: “Me fijé mucho en Pedri cuando llegó al Barça”

Maria Tikas

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Clara Serrajordi (Llinars del Vallès, 7 de diciembre de 2007) es la cara de una nueva generación del Barça. La máxima expresión de una Masia que vuelve a cobrar un valor enorme en el primer equipo. Llegó al club siendo alevín y, con solo 18 años, ya ha sido titular en una final de Champions -la más joven de la historia azulgrana en serlo-, la ha ganado y empieza a asumir un papel cada vez más importante.

Ha crecido al lado de las mejores y ha aprendido de jugadoras como Alexia Putellas, Patri Guijarro o Aitana Bonmatí. Ahora, el relevo pasa por ella. En una temporada marcada por la transición generacional, Serrajordi representa a las jugadoras llamadas a mantener al Barça en lo más alto. Todavía habla con la prudencia de una futbolista de 18 años, pero su currículum ya cuenta otra historia.

En la primera parte de esta entrevista con SPORT, la centrocampista azulgrana repasa sus orígenes, su llegada a La Masia y el camino que ha recorrido hasta alcanzar el primer equipo. Una conversación en la que también descubre su lado más personal y explica por qué el ajedrez se ha convertido en uno de sus rituales antes de competir.

Empecemos por el inicio. ¿Cómo nace tu relación con el Barça?

Toda mi familia es culé y desde pequeña he apoyado al Barça. Al principio seguía más al masculino porque el femenino no tenía tanta visibilidad, pero cuando las chicas empezaron a tener más presencia, empecé a seguirlas mucho más. En casa siempre me han inculcado los valores del Barça y también aquí, en la Masia, han hecho un trabajo increíble para que sientas todavía más estos colores. Soy súper culé.

¿Cómo era aquella Clara que crecía viendo a Messi, Iniesta, Xavi o, más tarde, Pedri?

De pequeña me fijaba en todos. Estaban Iniesta, Xavi... disfrutaba viéndolos. Pero como Messi hacía tantas locuras, me fijaba mucho en él. En el Barça todos los centrocampistas son especiales y juegan muy bien. Pedri ya llegó cuando era más mayor. Me gusta mucho por cómo juega y tenemos más o menos la misma posición. Cuando tuve la oportunidad de grabar con él el vídeo de bienvenida de mi agencia [Leaderbrock] fue un honor. No lo conocía, es una gran persona a parte de un gran jugador. Fue muy especial.

Hay una imagen que resume bastante bien esa mezcla de fútbol y cabeza en ese vídeo con Pedri: el ajedrez. ¿Lo practicas desde pequeña?

Ahora es un hobby, pero de niña hacía clases y campeonatos. Empecé en el colegio, me gustó y me apunté a una academia. Era complicado compaginarlo con el fútbol y por eso no pude seguir, pero ahora juego con mi padre, mi hermano y algunas compañeras, que lo intentan [ríe].

Clara Serrajordi posa para SPORT con un tablero de ajedrez

Clara Serrajordi posa para SPORT con un tablero de ajedrez / Valentí Enrich / SPORT

¿Te ha ayudado a entender mejor el fútbol, a leer el juego, anticipar movimientos…?

No sé si ha influido o no, pero muchas veces, antes de los partidos, me pongo a hacer una partida porque creo que me ayuda a concentrarme. En el ajedrez tienes que estar concentrada en todo momento, porque si te hacen un movimiento te pueden acabar ganando.

Llegaste al Barça siendo alevín. Para una niña de 11 años tan culé, que te llame el Barça debe hacer ilusión…

Yo jugaba con el Llerona contra el Barça y, después de uno de esos partidos, enviaron un correo a mi club, diciendo que me querían para ir a probar. Fui la semana siguiente con un montón de jugadoras, éramos unas 40. Después de ese entrenamiento me llamaron para otro y cada vez éramos menos. La tercera vez ya entrené con el alevín, que era el equipo contra el que yo jugaba. El Barça siempre nos apalizaba y de repente estaba entrenando con ellas. En el cuarto entrenamiento, antes de empezar, me dijeron que me fichaban. Y la temporada siguiente me uní al equipo.

¿Cómo fue esa primera toma de contacto?

Al llegar, todo me impresionaba porque las condiciones eran muy diferentes. Recuerdo que el primer día que fui a probar me dieron ropa y una toalla para ducharme y, cuando terminé, dejé la ropa y me la lavaron. Eran detalles que demostraban mucha profesionalidad y que en otros clubes no tenías.

Has pasado prácticamente toda tu formación en la Masia. ¿Qué te ha dado ese camino?

Creo que la Masia es un bloque y que todos los años vas aprendiendo cosas a su debido tiempo. Hacen las cosas muy bien para el crecimiento de una jugadora en todas las etapas. Cada año fui creciendo y aprendiendo cosas que me han ayudado a llegar hasta aquí, pero recuerdo especialmente el año del COVID. Al volver había pegado el estirón y empezaba a sentirme más cómoda jugando. Durante la cuarentena eché muchísimo de menos el fútbol y, cuando volvimos, era como: “Fua, solo quiero jugar al fútbol”.

Iara Lobo nos contaba en verano que en el filial aprendió a ser profesional, a entender que ser futbolista no solo es entrenar en la Ciudad Deportiva.

Al final cuando eres pequeña no te exigen tanto porque eres muy pequeña. Pero en el filial, sobre todo, sí que nos ayudaron a dar ese paso. Al final, el filial también está formado para subir a jugadoras al primer equipo y, en todo momento, lo más importante, casi más que lo que hacíamos en el campo, era lo que hacíamos fuera. Creo que eso nos ha ayudado a todas a ser mucho más profesionales fuera del campo. Es una cosa que han hecho muy bien desde siempre: el filial te ayuda mucho a formarte y, sobre todo, a dar ese último paso para llegar a la élite.

Hay jugadoras que se van, tú sigues avanzando. ¿En qué momento empezaste a pensar que el primer equipo podía ser una realidad?

Todos los años han tenido algo especial y en todos los equipos he estado muy bien. Tampoco visualizaba mucho llegar al primer equipo. Me veía en el filial, estaba contenta y pensaba que en un futuro ojalá pudiera estar aquí, pero lo veía lejano. Hasta que me llegó. Y me llegó todo de golpe.

Me acuerdo de que hice la gira de pretemporada con el primer equipo y luego durante la temporada estuve con el B, aunque a veces subía a entrenar. En el último tramo, cuando el filial ya había terminado la Liga y al primer equipo todavía le quedaban los últimos partidos de Liga, la Champions y la Copa de la Reina, Pere me dio la oportunidad de estar con el equipo. Fue súper especial porque estaba entrenando con las mejores y, además, en momentos importantes.

Y cuando ganamos la Liga y tocaba celebrarlo aquí en el Johan, Pere me dio la oportunidad de debutar. Creo que también fue una manera de recompensarme por todo ese tiempo entrenando con el primer equipo. Fue súper guay, un sueño. Se me va a quedar para siempre: debuto, además celebramos la Liga y todo lo que conlleva... Es una cosa que se te queda dentro.

Todo se aceleró: debutaste en el Johan, fuiste campeona de Europa sub-19 y poco después el Barça te dio ficha del primer equipo. ¿Cómo viviste aquel verano?

Después de la Eurocopa volví a entrenar. Hice la pretemporada y todavía no sabía cuál iba a ser mi dinámica ese año. Iba día a día, viendo qué pasaba. Estaba súper contenta porque nos acogieron muy bien. Luego, cuando me dijeron lo de la ficha, fue como: “¡Guau!”. No me lo esperaba. Pensaba que iría subiendo a entrenar, poco a poco. Nunca pensé que me llegaría todo tan rápido. Que me dieran la ficha me dio mucha confianza para seguir.

¿Qué fue lo que más y lo que menos te costó de ese salto?

Pues creo que lo que más me costó fue separarme de mis compañeras del B [ríe]. Pero en el vestuario me lo hicieron muy fácil, me acogieron muy bien y todo fue hacia delante. Jugar con las mejores también ayuda mucho. En el campo se la das a cualquiera y te lo resuelve.

¿Y qué papel tuvo Pere Romeu en que lo vivieras con tanta naturalidad?

El equipo y el staff me ayudaron muchísimo. Cualquier cosa que necesitaba podía preguntársela a quien fuera y me ayudaban en todo. Pere nos ha dado mucha confianza a las jóvenes. Te pide cosas sencillas y, a partir de ahí, te da confianza para hacer tu juego y sacar tu mejor versión. Estoy súper agradecida porque me ha ayudado dentro y fuera del campo. Sobre todo me ha insistido en estar siempre cerca del juego. Nosotras somos mucho de tener el balón y cuanto más cerca estemos unas de otras, más fácil es combinar. También en relacionarme con mis compañeras. Creo que eso es lo que más he aprendido.