ANÁLISIS SUPER
'Camaleón' Aguirre: todos los sistemas que el entrenador mexicano puede utilizar en rescate del Valencia CF
La amplia trayectoria del técnico en LaLiga demuestra que el 'Vasco', como dice, es capaz de adaptarse a las características de la plantilla que maneja
Ha pasado del 3-5-2 con el que llegó del Mundial 2002 a Osasuna al 4-4-2 en el Atlético de Forlán y Agüero, al 4-2-3-1 que asentó con Zaragoza y Espanyol y, posteriormente, al 5-4-1 de Leganés y Mallorca
Por el momento, en sus primeros ensayos con el Valencia, dibuja para Santander un 4-2-3-1 con un doble pivote en el que Guido Rodríguez será la referencia

Así ha sido la presentación de Javier Aguirre como entrenador del Valencia CF / F. Calabuig
Pascu Calabuig
"¿Defensivo? Depende de lo que tengas". Así respondió Javier Aguirre en la rueda de su presentación como entrenador del Valencia CF a la pregunta de si era cierta la fama que le acompaña de entrenador defensivo. Sus orígenes vizcaínos hicieron que desde siempre se le haya conocido como el 'Vasco', aunque perfectamente podría ser conocido en el mundo del fútbol por su capacidad de adaptación táctica a los recursos con los que cuenta, tal y como comentó días atrás uno de los exjugadores que guardan buenos recuerdos a su lado, el goleador uruguayo Diego Forlán.
"A él y a su mujer, les tengo un cariño bárbaro", recordó el charrúa, ex de Manchester United, Atlético de Madrid, donde coincidió con Aguirre, y Villarreal CF. "Lleva la profesión en la sangre. Fue un grandísimo jugador, es un grandísimo entrenador y me encantaría que le vaya muy bien", dijo poniendo también el acento en la experiencia y la preparación de los partidos conforme a las virtudes de sus equipos y las características de los rivales.
"Sobre si soy defensivo u ofensivo, es difícil hablar de uno mismo. Los entrenadores nos movemos en función de lo que tenemos y de lo que requiere el equipo en cada momento. Hay veces que hay que defender y, si hay que meter cinco o cuatro atrás para conservar un marcador, se hace. Y habrá partidos en los que tengamos que ir con gente de buen pie hacia adelante, arriesgando y dejando espacios. Eso te lo pide el equipo, el resultado, el rival, la clasificación y las circunstancias", explicó el técnico en la sala de prensa de Mestalla, pocas horas después de sus primeros contactos con el vestuario valencianista.
Sobre las cualidades del “Vasco”, Forlán destacó principalmente su experiencia y capacidad para preparar los encuentros. El uruguayo recordó que Aguirre sabe analizar a los rivales y trabajar los partidos de acuerdo con las características de cada equipo..
Los más de 460 partidos de Javier Aguirre en LaLiga dibujan un técnico camaleónico, al que no le importa cambiar la piel de su equipo en función de recursos y necesidades. No es de ideas fijas e inamovibles sobre un único sistema. Ha trabajado, siempre en busca de resultados y con la premisa de que todas las piezas deben ofrecer máximo sacrificio por el bien colectivo, con tres centrales, con dos, con laterales defensivos, carrileros largos, doble pivote, dos interiores, un mediapunta, extremos, un delantero, dos... el guion depende de múltiples factores.
Los datos recopilados por SUPER en este informe ayudan a visualizar esa evolución. En su última etapa en Palma, el esquema más repetido fue el 5-4-1 y el 5-3-2 con protagonismo destacado para dos hombres que conoce y tiene hoy en la plantilla blanquinegra: José Copete, como central zurdo, y Pablo Maffeo, como lateral de largo recorrido por la derecha.
5-4-1, situaciones de urgencia
En situaciones de urgencia, si el equipo no encuentra luz ofensiva, al 'Vasco' no le tiembla la mano para reforzarse con tres centrales. Así lo hizo en Leganés a través mayoritariamente del 5-4-1. De hecho, en la situación por la que atraviesa el Valencia, no es casualidad que lo primero que hiciera en Paterna los primeros días fuese preocuparse ante la abundancia de centrales lesionados (César Tárrega, Mouctar Diakhaby y el mismo Copete), a los que espera recuperados plenamente como agua de mayo. Por ahora, todo apunta a que los comienzos estarán marcados por el 4-2-3-1, la combinación más utilizada por el mexicano en el Espanyol y el Zaragoza.
Osasuna: de México a Pamplona
Para entender al Aguirre actual hay que regresar al verano de 2002, cuando aterrizó con más de 20 años menos en España por primera vez tras haber dirigido a México en el Mundial de Corea y Japón -volvería a hacer en 2010 y 2026-. Su primera intención fue trasladar a Navarra parte de aquel modelo azteca, un 3-5-2, con tres centrales, entre ellos su compatriota Néstor Vidrio, carrileros largos y juego de combinación con un centro del campo poblado de interiores. Y así comenzó en su estreno oficial en LaLiga con un Villarreal 2-2 Osasuna. Sin balón, en lo defensivo, el dibujo se convertía en un 5-3-2 más acorde a la identidad de los navarros.
No tardó, sin embargo, en adaptarse mucho más al estilo de El Sadar. Con el paso del tiempo ganó terreno la defensa de cuatro. El 4-4-2 y el 4-2-3-1 fueron apareciendo cada vez más en un equipo en el que Puñal y Pablo García daban equilibrio y Valdo, David López, Moha o Delporte profundidad por fuera, una receta, la de aprovechar las bandas que sigue marcando al mexicano.
La final de Copa de 2005 frente al Betis retrata ese proceso: línea de cuatro, doble pivote y tres jugadores por detrás del delantero, Pierre Webó. Un año después, Osasuna, que terminó cuarto y en previa de la Champions, explotó todavía más la opción de jugar con dos puntas, entre ellos, Savo Milosevic.
Atlético: Forlán, Agüero y el 4-4-2
En el Atlético de Madrid, entre 2006 y 2009, Aguirre construyó el equipo fundamentalmente desde el 4-4-2. Y tenía dos razones extraordinarias para hacerlo: Diego Forlán y Sergio Agüero.
El equipo encontraba amplitud con Maxi Rodríguez y Simão, mientras Raúl García, Assunção o Camacho aportaban equilibrio por dentro. El clásico 4-4-2 fue el dibujo que mejor identificó a su Atlético con el que alcanzó los 97 partidos. El rojiblanco, tras Osasuna (152 partidos de LaLiga), ha sido el club donde más ha entrenado. Por delante de los 85 duelos ligueros con el Mallorca.
Aguirre utilizó en el Vicente Calderón el 4-5-1 o el 4-2-3-1 cuando el contexto lo pedía. Exactamente lo mismo que explicó en Mestalla hace unos días: el sistema depende de los futbolistas que se tiene. La evolución del 4-4-2 al 4-2-3-1 viene marcada por la presencia en la plantilla de goleadores contrastados y con capacidad de sacrificio. Si no los hay, el mexicano renuncia a un punta en favor de que la estructura no se resienta.
Zaragoza: un 4-2-3-1 con plan B
En el Real Zaragoza volvió a cambiar. El 4-2-3-1 fue su sistema más utilizado. Defensa de cuatro, doble pivote y tres futbolistas por detrás de un delantero. Esa fue su estructura habitual. Pero Zaragoza aporta otro matiz importante: Aguirre ya demostraba que era capaz de modificarla para determinados partidos.
Ante rivales de mayor potencial recuperó los tres centrales y los cinco defensores. Lo hizo frente al Barcelona o al Villarreal y también en una de las victorias más llamativas de aquella temporada: el 2-3 contra el Real Madrid en el Santiago Bernabéu, donde utilizó un 5-3-2. No era su sistema principal. Era una herramienta.
Espanyol: el reino del 4-2-3-1
Si hay una etapa que refleja al Aguirre de defensa de cuatro es la del Espanyol. En Cornellà, el 4-2-3-1 fue sumamente utilizado, la cifra más elevada de un único sistema entre sus etapas en España.
El doble pivote tuvo mucho peso, aunque tampoco allí permaneció inmóvil: empleó bastante el 4-4-2 y llegó a probar el 4-1-4-1. Sergio García podía actuar entre líneas o acompañar a otro punta.
Leganés: una vuelta de tuerca más defensiva
Después de sus experiencias fuera de España, Aguirre regresó a la competición española en noviembre de 2019 para intentar salvar al Leganés. Allí reapareció con fuerza una idea que había utilizado al comienzo de su carrera española: los tres centrales y los dos carrileros. Eso sí, ahora con un marcado carácter defensivo y aguerrido en busca de oportunidades al contragolpe.
El 5-4-1 fue su sistema más empleado, aunque también utilizó el 5-3-2, 3-5-2 y 3-4-1-2. Los números podían cambiar, pero la estructura se repetía: tres centrales y un equipo preparado para reducir espacios al rival.
En Butarque dejó de ser una solución ocasional para convertirse en una alternativa estructural. El Leganés peleaba por la permanencia y Aguirre buscó competir desde la solidez.
Mallorca: el Aguirre más reciente
La última referencia para analizar qué puede hacer ahora en el Valencia es el Mallorca. En las Islas Baleares consolidó definitivamente el modelo de tres centrales. El 5-4-1 aparece como su dibujo más usado, con 32 partidos, pero la variedad fue enorme: 5-3-2, 3-5-2, 3-4-2-1 e incluso estructuras con defensa de cuatro.
Aguirre encontró además una referencia ofensiva alrededor de la que construir buena parte del plan: Vedat Muriqi. Con el kosovar podía jugar directo, cargar el área, atacar segundas jugadas y juntar al equipo alrededor de su delantero. Los carrileros, como Maffeo, Toni Lato o Jaume Costa, aportaban recorrido y los tres centrales protegían mejor el área. Samu Costa aportaba garra y equilibrio, función a la que le ayudaba Mascarell en un medio campo en el que Sergi Darder disponía de sus momentos para ofrecer gotas de calidad y, sobre todo en su segunda temporada, encontrar conexiones con un Kang In Lee al que revivió.
Con ese modelo ganó al Real Madrid en Son Moix y llevó al Mallorca hasta la final de la Copa del Rey de 2024. Precisamente aquella final frente al Athletic la disputó con un 5-3-2.
¿Y ahora qué pide el Valencia?
El historial del camaleónico 'Vasco' Aguirre prueba que no existe un sistema innegociable. Cuando tuvo a Forlán y Agüero jugó con dos delanteros, o cuando tuvo a Webó y Milosevic. Cuando encontró plantillas adecuadas para el 4-2-3-1 lo convirtió en su estructura principal. Y cuando necesitó fortalecerse defensivamente en Leganés y Mallorca apostó por cinco atrás, tres centrales que garantizarán un mayor control del área defensiva.
Por todo ello, la frase de su presentación tiene mucho más recorrido del que parece. "Te lo irá pidiendo el propio equipo". Así se mueve, exige todo a los jugadores, pero también les da toda la facilidad para que el rendimiento sea el óptimo.
Guido, referencia de equilibrio; Guerra, pieza clave para lanzar el ataque
Aguirre está en la fase de descubrir qué le pide este Valencia. En sus primeros ensayos, la apuesta se decanta por un 4-2-3-1 para aprovechar la calidad de hombres como Javi Guerra, Sato o Elliott y -fundamental- el equilibrio y orden de Guido Rodríguez y Pepelu de vuelta a la medular. Eso sí, puede haber modificaciones con el regreso de Umar Sadiq y, en función de los rendimientos de hombres como Arnaut Danjuma o Hugo Duro. Si son buenos, aumentarán las opciones de jugar con dos delanteros claros. Por el otro extremo del campo, la recuperación de los centrales abrirá la ventana de un sistema con tres zagueros en un futuro no muy lejano.
El verdadero sistema de Aguirre ha sido siempre adaptarse al medio y a los recursos.
Fuente: Superdeporte
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