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Mourinho inicia su segunda era en un Real Madrid obligado a ganar desde el primer día

El portugués arranca ante el Espanyol, en Cornellà, su segunda etapa al frente del conjunto blanco; 13 años después de su adiós, la exigencia sigue siendo la misma: conquistar títulos.

Mourinho: "Una temporada sin títulos en el Real Madrid, no es un temporada exitosa"

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Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

“Ya es mi equipo, sea para bien o para mal”. Mourinho tiene varias misiones en su regreso al Real Madrid, pero la primera y más declarada es convertirlo en su equipo. No solo en términos tácticos, como pretendió Xabi Alonso, sino en toda su esencia: que no exista un Madrid de Mbappé o de Vinícius, sino únicamente el de Mourinho. El portugués redebutará en LaLiga, en Cornellà ante el Espanyol, 5.837 días después de aquel 0-0 contra el Mallorca.

Tras aquel tropiezo, Mourinho declaró: “Ya he dicho que el Barcelona es un producto acabado y que nosotros estamos en construcción”. Fue una declaración de belicosidad desde el primer día, muy distinta del tono contenido empleado antes de la puesta de largo de su segunda era. Sin embargo, la obligación es la misma que entonces: ganar desde el inicio para evitar suspicacias.

Sacrificio desde el inicio

La primera seña de identidad innegociable: “Hay que defender con once”. Una expresión de compromiso colectivo con la que el luso pretende situar al equipo por encima de los nombres. Sabe, no obstante, que lo más delicado será gestionar un elenco de estrellas liderado por Mbappé, Vinícius y Bellingham. Los primeros partidos le concederán cierto margen, pues no todos los futbolistas llegan con el mismo número de entrenamientos.

El defensa del Real Madrid Marc Cucurella (d) y el delantero Carlos Espí (i) durante el entrenamiento del equipo previo al primer partido oficial de la temporada para el equipo blanco, contra el Espanyol, correspondiente a la segunda jornada de LaLiga.

El defensa del Real Madrid Marc Cucurella (d) y el delantero Carlos Espí (i) durante el entrenamiento del equipo previo al primer partido oficial de la temporada para el equipo blanco, contra el Espanyol, correspondiente a la segunda jornada de LaLiga. / Chema Moya / EFE

Militao, Rodrygo, Pitarch, Mendy, Asencio y Endrick son las seis bajas por lesión. A ellas se suma Tchouaméni, que ya trabaja con el grupo, pero todavía no está en condiciones de competir. Mario Rivas, Ciria y Cestero refuerzan la presencia de La Fábrica en una convocatoria en la que los seis fichajes podrían debutar oficialmente. Sobre el primer once, el luso dejó un mensaje claro: “Vamos a ver quién de vosotros tiene mejores contactos”. Un recado dirigido no tanto a la prensa como a sus jugadores. Tal y como informó este medio, el de Setúbal ha fijado como máxima evitar las filtraciones que erosionaron la convivencia la temporada pasada.

Por lo observado durante la pretemporada, la alineación apunta al 4-2-3-1 convertido en la estructura básica de Mourinho: Courtois en la portería; Konaté y Huijsen en el eje de la zaga; Valverde y Bernardo Silva en el doble pivote; Güler como enganche; Brahim en la derecha, Vinícius en la izquierda y Mbappé en punta. Más debate en los laterales entre las parejas Dumfries vs. Trent y Cucurella vs. Carreras (por la falta de entrenamientos del primero)

Enfrente espera un Espanyol reforzado por el 3-0 al Levante, con doblete de Roberto. Manolo González apunta a mantener el bloque que brilló en el estreno, aunque sin Cabrera, sancionado, ni los lesionados Puado y Kike García. Cornellà medirá desde el primer día la capacidad del nuevo Madrid para imponer su ley y permitirá comprobar cómo responde el equipo de Mourinho al fuego real después de una plácida pretemporada.

17 años sin perder en un estreno

El Real Madrid acumula 17 temporadas sin perder en su estreno liguero: 12 victorias y cinco empates desde la derrota por 2-1 ante el Deportivo en Riazor, en agosto de 2008. Mourinho también quedó invicto ante el Espanyol en su primera etapa blanca: cuatro triunfos y dos empates en seis partidos, con 16 goles a favor y solo tres en contra. Ganó los cuatro primeros sin encajar; los dos últimos acabaron 2-2 y 1-1. El empate final, en Cornellà, dio matemáticamente la Liga al Barça.