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La lesión de Konaté abre un delicado casting de centrales en el Madrid

Las bajas y la sanción de Huijsen obligan a Mourinho a buscar pareja para Rüdiger entre Tchouaméni y la cantera antes de afrontar cinco partidos en 15 días

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Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

El problema central del Real Madrid lleva siendo una constante desde hace años. El eje de la zaga fue el sustento de los últimos grandes títulos del club blanco. La última pareja que rindió al alto nivel fue Rüdiger-Nacho, que creó una simbiosis en el tramo decisivo de la temporada 2023/2024. Fueron los centrales titulares de la final de Champions contra el Dortmund. El último gran título de un Madrid que ha combinado piezas sin éxito. Este verano, la llegada de Konaté prometía un cambio de orden truncado por su lesión con Francia.

La posibilidad de la cantera

El central galo sufrió una lesión en el ligamento colateral de la pierna derecha, según el parte oficial del Madrid del 24 de septiembre. El Madrid no ha fijado una fecha de regreso, mientras que las primeras estimaciones apuntaban a entre dos y tres semanas de baja. Su presencia ante el Villarreal está en duda y dependerá de su evolución, sin que el club quiera asumir riesgos con su recuperación. Los ejemplos del pasado protagoniados por Militao o Rüdiger llevan a una reflexión que abre el casting para la demarcación más sensible.

Mario Rivas hace el primer gol del Real Madrid

Mario Rivas, jugador del Real Madrid. / REAL MADRID

El alemán es el único central del primer equipo que tiene a su disposición Mourinho.Huijsen deberá cumplir sanción por su expulsión en el derbi, Asencio acaba de pasar por el quirófano por una fractura por estrés en la tibia derecha y Militao sigue completando su recuperación. En estas circunstancias, el técnico contempla retrasar a Tchouaméni al eje de la defensa o recurrir a la cantera para completar la pareja.

Mourinho también puede buscar una solución en el Castilla. De hecho, estuvo presente en el derbi contra el Atlético Madrileño. Mario Rivas, al que le dio una gran cantida de minutos en pretemporada, aparece como la alternativa mejor situada, después de ganarse la confianza del portugués. Joan Martínez es otra de las opciones que conoce el técnico, aunque su pérdida de protagonismo en la base merma su candidatura. Mientras que Diego Aguado amplía las posibilidades de una defensa obligada a buscar soluciones por las bajas.

Una obsesión para Mourinho

La defensa de circunstancias del Madrid tendrá su primer examen ante un Villarreal que encontró el camino antes del parón. El equipo de Iñigo Pérez encadenó dos victorias frente al Málaga y al Levante, con tres goles en cada encuentro, después de un inicio irregular. La reacción llegó con Moleiro en la mediapunta, Ilias Akhomach ganando protagonismo y Ayoze como referencia ofensiva. Una fórmula que funcionó y que el técnico deberá decidir si mantiene en el Bernabéu.

Mourinho, durante la visita que le hizo a Asencio tras ser operado.

Mourinho, durante la visita que le hizo a Asencio tras ser operado. / REAL MADRID

El examen llega en plena obsesión de Mourinho por mejorar el balance defensivo. El portugués ha dedicado el parón a trabajar los desajustes que quedaron expuestos en el derbi contra el Atlético, pero tendrá que comprobar los avances con una defensa de circunstancias y sin apenas margen para corregir sobre la marcha. El Villarreal abrirá un carrusel de cinco partidos en 15 días: después llegarán Roma, Sevilla y Leipzig, antes del clásico. Una secuencia que exigirá al Madrid encontrar la solidez que le ha faltado precisamente cuando las bajas vuelven a comprometer el eje de la zaga.

Mourinho necesita que la solución de emergencia le permita consolidar el trabajo del parón. Retrasar a Tchouaméni obliga a modificar también el centro del campo; apostar por un canterano supone exigirle una respuesta inmediata en un calendario sin tregua. El casting está abierto, pero el margen de prueba es mínimo. Con los internacionales cargados de kilómetros, los regresos nunca son fáciles. Menos después de una larga resaca del derbi que pondrá a prueba la capacidad de recuperación de un equipo al que le llegó la primera crisis sin haber encontrado su identidad.