Messi lucha un balón con Nacho en el clásico

Mejorar el plan A

OPINIÓN

Xavi Torres

@xavitorresll

El Barcelona estuvo a punto de empatar el partido en el Alfredo di Stéfano con un zapatazo en el último segundo de Ilaix que fue a parar al travesaño. El plan B de Koeman, ese que acumula delanteros al servicio de Messi y de una gran presión post-pérdida, estuvo a punto de volver a ser una solución como ya lo había sido, por ejemplo, ante el Cornellà, Rayo, Granada o Sevilla, en Copa, o ante el Betis y Valladolid, en Liga. Así pues, a Koeman, le toca seguir insistiendo en el plan A.

En su tránsito por el doble medio centro, el 4-3-3 y el 3-5-2 del sábado ante el Real Madrid al equipo le siguen faltando elementos básicos para crear el famoso hábitat que convierte a Messi en imparable y, como consecuencia, para acercarse al éxito. Explica Pep Guardiola que de lo que se trata es de generar espacios entre el centro del campo y la defensa rival para que Messi reciba el balón en una situación de dos -Leo e Iniesta, en su tiempo; Leo y Pedri, ahora- contra dos -Cannavaro y Metzelder, en el famoso 2-6 de 2009; Militao y Nacho, en el último clásico-. En ese escenario, Messi es imparable. ¿Cuántas veces vio usted esta jugada el sábado pasado? Apenas un par en 90 minutos. El desespero del argentino lo llevó a retrasar mucho su posición, casi como un medio centro, para gusto de Zidane.

Para generar esos deseados espacios por dentro ante un Real Madrid tan reculado hay que circular muy rápido el balón, de extremo a extremo, y mover las piezas de ataque con inteligencia. Y en este escenario es fundamental el papel del delantero centro, últimamente Dembélé, el encargado de fijar al central rival o de aprovechar los espacios para darle profundidad al equipo, según convenga. Leer lo que sucede es clave para que Messi y Pedri aprovechen sus mayúsculas cualidades ya sea en acciones individuales para acabar la jugada, para entrar en pared o para asistir a un compañero cerca de la portería contraria. Y dicho esto, perdónenme, pero el francés no está para estos trotes. Dembélé posee un gran talento de pies y una velocidad endiablada pero es incapaz de entender cómo aprovechar estas cualidades al servicio del equipo para ofrecer un rendimiento continuado. Y una cosa más: no se vislumbra posibilidad de mejora porque no se observa a nadie que pueda instruirle en la cuestión. O quizás nadie cree que, a estas alturas de la película, deba perder su tiempo en la formación de Dembélé. “Mejor se ficha a un especialista”, pensarán...

La cuestión es que quedan ocho jornadas por disputar y no mucho tiempo para pensar en el equipo del año que viene. Y a Messi, todas estas cuestiones, le interesan mucho.

El arte de defender

El ‘Pep Team’ azulgrana ganó 14 títulos entre 2008 y 2012 gracias al liderazgo de Guardiola, las genialidades de Messi, el talento de Xavi e Iniesta, la ambición de una plantilla excelente -Valdés, Piqué, Sergio, Pedro, etc.- y, también, gracias a Carles Puyol, el hombre que disfrutaba defendiendo. Su concentración, por encima de sus múltiples virtudes, se convirtió en una auténtica red de seguridad para el equipo.

El Barça perdió en Madrid porque no supo defender, ni como equipo ni individualmente. Por ejemplo, en el 1 a 0 (minuto 14) Jordi Alba abandonó su marca a Lucas Vázquez para tratar de quitarle el balón a Valverde. En la continuación de la jugada, el propio Vázquez, completamente solo, habilitó a Benzema para abrir el marcador. Durante el partido, el Barça cometió tantos errores de vigilancia que permitió los contraataques que, por ejemplo, permitieron la acción del 2 a 0 (28’) o el palo de Valverde (35’) que hubiera podido cerrar el duelo. Sorprende observar cómo el equipo es tan tierno en algo tan esencial: cuando un equipo ataca sus defensas deben marcar a los delanteros rivales porque cuando pierda el balón -cosa que va a suceder seguro- el equipo contrario no pueda combinar con ellos para construir una contra. Además de esas tres acciones, el Real Madrid pudo correr ¡siete veces más! Que alguien muestre vídeos de Puyol a Mingueza, Araujo y Lenglet porque si hay algo que hace sufrir extraordinariamente a este equipo es tener que correr hacia atrás.

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