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Toni Frieros

Toni Frieros

Colaborador de SPORT

FC Barcelona Goldman Sachs

En el FCB manda más el banco americano que sus socios

La Asamblea General de Socios del Barça aprobó las propuestas de la junta

La Asamblea General de Socios del Barça aprobó las propuestas de la junta / FC BARCELONA

El mundo del fútbol ha entrado en una espiral inflacionista difícil, muy difícil de gestionar. Es una realidad que viene de lejos, muy lejos, porque hace 30 años, por ejemplo, cuando el Inter de Milán le abonó al FCB la cláusula de Ronaldo Nazario (4.000 millones de pesetas), y a su vez el FCB al Deportivo de la Coruña por la de Rivaldo, todos nos llevamos las manos a la cabeza: “¡A dónde vamos a llegar!”, decíamos.

Pasaron los años y el Real Madrid soltó 10.000 millones de pesetas por Luis Figo. Y después, por Beckham, Cristiano Ronaldo... y así llegamos a las barbaridades que se pagan en la Premier League por medianías y por otros cracks, que siempre pasan de los 100 millones de euros. Por no comentar los 120 por Griezmann, otros tantos por Coutinho y, claro, esa fortuna disparatada de 222 millones que el PSG le dio al Barça por Neymar, quizá el mayor fracaso del fútbol mundial en cuanto a rendimiento/precio.

Y ha pasado lo que tenía que pasar. Cuando los derechos de TV y los ingresos por marketing y ticketing ya no son suficientes, tienen que entrar los clubs estados, las grandes fortunas y los fondos de inversión. Para ellos el fútbol profesional es puro negocio en unos casos y un divertimento en otros. En muy pocos se trata de una cuestión sentimental o de pertenencia.

Y en ese mundo, bajo esas reglas, tiene que jugar/luchar el FC Barcelona. Un ‘rara avis’, sí, como Real Madrid, Athletic y Osasuna. Por eso, cuando decimos que el Barça es única y exclusivamente de sus socios hay que acompañar esa aseveración con un asterisco bien grande. Sí y no. Le duela a quien le duela, la verdad es que hoy en día, en el FCB, tiene muchísimo más poder y peso Goldman Sachs que los socios, mucho más. En la parte social, no, evidentemente, pero en la vertiente económica y patrimonial, sin duda. Y en lo social, ¿a quién le importa si solo aporta el 5% del presupuesto?

El problema del FCB es que ha puesto todos los huevos en la misma cesta. No ha diversificado su deuda ni sus préstamos y eso le otorga un gigantesco poder de decisión a Goldman Sachs, uno de los grupos de banca de inversión más grande del planeta.

El principal ejemplo lo tenemos en la financiación del Espai Barça (remodelación del Camp Nou). La prioridad del FCB no son sus socios ni sus abonados. La prioridad son los palcos VIPS, los asientos VIP y el ticketing, pensando siempre en el turista con la cartera llena. ¡Si hasta han hecho los asientos más estrechos para que quepa más público! Eso sí, a los VIPS, alfombra roja que son los que pagan la fiesta. Nos duela o no, el fútbol en general, y también en el Barça, ha dejado de ser popular y para las familias. Olvídense ya de eso.

Joan Laporta a la Asamblea:  "El Barça es vuestro y hoy os necesitamos más que nunca para alzarlo a las cotas más altas para los próximos años."

Laporta, en la última asamblea de socios / EFE

A Goldman Sachs se le debe tantísimo dinero (1.800 millones + intereses), la bola se ha hecho tan grande, que ha obligado al Barça a darle la vuelta a una cláusula del contrato: los primeros 100 millones de ingresos generados por el Estadi son para los americanos y sus inversores, no para la entidad. ¿Quieres 300 millones más? Pues pasa por el tubo.

A los gestores del club, hoy, no les preocupa el precio de las entradas ni dónde van a meter a todos sus abonados. Su principal preocupación es, cuanto antes, generar más de 350 millones de ingresos anuales con el nuevo Camp Nou porque si no lo hace, como reza en la Escritura de Titulación del Espai Barça, la gestión de los ingresos del Estadi pasará automáticamente a manos de Goldman Sachs. Los ‘hombres de negro’ de Goldman Sachs.

Me duele en el alma escribirlo, pero el socio no tiene derecho a quejarse o lamentarse, porque nunca ha hecho nada para evitarlo ni para defender sus intereses. ¿Alguna vez ha votado en contra?