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Dolores, madre de Cristiano Ronaldo: "A veces faltaba a clase para jugar. Su profesor me decía que tenía que regañarle por eso, pero yo no lo castigaba"
La madre del futbolista recuerda la infancia de Cristiano en Madeira, marcada por las dificultades económicas, la pasión por el balón y una ambición que acabaría llevándole desde Funchal hasta la élite mundial

Cristiano Ronaldo con su madre Dolores Aveiro / Archivo
Cristiano Ronaldo creció en Funchal, en la isla portuguesa de Madeira, mucho antes de convertirse en una de las grandes estrellas del fútbol mundial. En las calles de Quinta do Falcão, donde su familia afrontó años de dificultades económicas, el balón se convirtió en su refugio y también en el camino que terminaría cambiando su vida.
Su madre, Dolores Aveiro, recuerda en una entrevista en 'El País' que la pasión de su hijo apareció desde muy pequeño. "A veces Ronaldo faltaba a clase para jugar. Su profesor me decía que tenía que regañarle por eso, pero yo no lo castigaba. Tenía que practicar mucho para convertirse en un gran jugador", explica.
Una infancia marcada por las dificultades
Cristiano nació el 5 de febrero de 1985 y fue el menor de cuatro hermanos. Su familia vivía en una humilde vivienda de protección oficial en Funchal, en unas condiciones que Dolores recuerda como especialmente duras. "Trabajaba duro para que mis hijos pudieran comer todos los días", relata. La casa necesitaba reparaciones y durante las tormentas las goteras eran habituales.

Cristiano Ronaldo de pequeño / Archivo
Dolores había trabajado como cocinera, limpiadora y operaria en una fábrica. Incluso pasó unos meses en París trabajando como limpiadora antes de regresar a Madeira. Su objetivo era sacar adelante a sus hijos en una familia que atravesaba importantes dificultades.
El fútbol, sin embargo, ofreció a Cristiano una vía de escape. Su padre, Dinis Aveiro, fue quien lo acercó al deporte al llevarlo a entrenar al CF Andorinha. El pequeño Ronaldo pronto empezó a destacar por encima de los demás, hasta el punto de llamar la atención de clubes de mayor nivel.
El balón por encima de todo
Sus entrenadores recuerdan a un niño tremendamente competitivo. Antonio Mendonca, que trabajó con él en las categorías inferiores del CD Nacional, relataba que Cristiano se sentía superior al resto y apenas pasaba el balón. La diferencia estaba en que marcaba goles constantemente.
Su talento permitió que, con 11 años, diera el salto decisivo. Tras conquistar el campeonato de Madeira con su categoría, representantes vinculados al Sporting de Lisboa se interesaron por él. Cristiano viajó a la capital portuguesa para realizar una prueba y solo necesitó dos días para convencer a los técnicos de que tenía un talento extraordinario.
La adaptación no fue sencilla. Su acento de Madeira provocó burlas entre algunos compañeros y Ronaldo reaccionó con la misma personalidad que ya mostraba en los terrenos de juego. Pero su talento terminó imponiéndose.
De Madeira a Old Trafford
Después de varios años en el Sporting, un amistoso contra el Manchester United cambió definitivamente su trayectoria. Alex Ferguson quedó impresionado por aquel joven extremo y el club inglés terminó pagando 18 millones de euros por su fichaje, una cantidad muy superior a los 25.000 euros que el Sporting había pagado anteriormente al Nacional.

Cristiano Ronaldo jugó en el Manchester United entre el 2003 y el 2009 llegando a disputar 292 partidos y marcando 118 goles. / EFE
En Manchester, Ronaldo heredó el mítico número 7 y comenzó a construir la carrera que lo convertiría en una figura mundial.
Pero detrás del futbolista estaba el niño de Madeira que, según su madre, encontró en el fútbol mucho más que una profesión. "La única adicción de Cristiano era el fútbol", explica Dolores al recordar un entorno familiar y social en el que las drogas y el alcohol habían golpeado a personas cercanas.
Su padre murió en 2005, cuando Cristiano tenía apenas 20 años. Para Dolores, aquella pérdida fue especialmente dolorosa. También recuerda los problemas que atravesó su otro hijo, Hugo, y cómo Cristiano trató de ayudarlo durante años.
El sueño de un niño
Mientras su familia afrontaba sus propios problemas, Ronaldo continuaba persiguiendo una idea fija: convertirse en futbolista. Su padrino, Fernão Barros Sousa, fue una de las personas que detectó su potencial y ayudó a impulsar su llegada al Nacional y posteriormente al Sporting.

Cristiano Ronaldo de pequeño / Archivo
Años después, aquel niño que prefería los balones a cualquier otro juguete se convertiría en una de las mayores estrellas del fútbol. Madeira había sido el punto de partida, pero su ambición le obligó a marcharse para perseguir un sueño que parecía demasiado grande para aquel pequeño barrio de Funchal.
"Me asombra que Cristiano sea el portugués más famoso del mundo. Sobre todo teniendo en cuenta sus orígenes", resume Dolores. Detrás del futbolista que entonces deslumbraba en Inglaterra estaba la historia de una familia humilde y de un niño que, desde muy temprano, entendió que el balón podía ser su oportunidad para cambiarlo todo.
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