El desafío entre Ter Stegen y Claudio Bravo

El desafío entre Ter Stegen y Claudio Bravo

El City se pasea por La Barceloneta | sport

Marc-André Ter Stegen o Claudio Bravo. Un difícil dilema al que se tuvo que enfrentar el técnico del FC Barcelona, Luis Enrique, y el propio club azulgrana este verano. Después de dos temporadas en las que se consiguió un equilibrio repartiendo a los porteros por competiciones -Claudio Bravo defendió la meta en Liga y Ter Stegen, en Champions y en Copa del Rey-, pero una tercera temporada de convivencia ya fue imposible.

La partida la ganó el alemán Ter Stegen, que ahora lo juega todo con el Barça, Liga y Champions, y Bravo, viendo cómo pintaban las cosas, se marchó, pero no a un equipo cualquiera. Su destino fue un Manchester City que le acogió con los brazos abiertos, Pep Guardiola lo hizo titular desde el primer día, y con los 'citizens' regresa este miércoles al Camp Nou para disputar la competición que, precisamente, nunca pudo jugar con los azulgranas, la Champions League.

Ter Stegen y Bravo serán foco de atención en un partido con infinidad de alicientes. Pero el duelo en las porterías tendrá un ingrediente incluso morboso, ambos saben que serán examinados con lupa por el mundillo futbolístico y que, quieran o no, pasarán un examen por ver cuál de los dos es mejor y si la decisión tomada en verano fue la adecuada. Dos metas que vivieron su rivalidad con profesionalidad, pero sin 'feeling'.

Un duelo de máxima presión para dos metas con algo en común: una marcada y fuerte personalidad. La de Ter Stegen le hace tener una confianza ciega, inquebrantable, en sus posibilidades, hasta el punto de llegar a la temeridad en ocasiones con el balón en los pies, como sucedió en Balaídos. Pero si es el portero que se ha quedado en el Barça es en gran parte por su capacidad para convertirse en el último defensa de los azulgranas, el que inicia el juego sin rifar el balón. Por esto, y por su juventud y futuro, pues tiene nueve años menos que el chileno.

Pero Bravo también tiene carácter, algo por otra parte indispensable en la profesión de guardameta. El meta que llegó al Barcelona con el beneplácito de Luis Enrique siempre tuvo la espina clavada de la Champions, competición que tuvo que ver desde el banquillo. Ni siquiera se le puede computar a efectos prácticos y de reglamentación de la UEFA la conquista de la máxima competición continental en 2015 al no jugar ni un solo minuto.

Por eso, ahora llega al Camp Nou con el objetivo de seguir dando pasos de cumplir su sueño, y de paso, reivindicarse ante la que fue su afición y sus excompañeros. Un duelo, el de este miércoles en las portería, que es todo un desafío.