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Baloncesto | Liga Endesa

104-101 | El Leyma gana dos veces al Bilbao

Celebra su primer triunfo de la temporada junto a su afición tras un partido que pareció resuelto en el último cuarto y que se decidió con suspense en la prórroga | Alonzo Verge lidera con el ejemplo en su regreso al Coliseum

Caio Pacheco sube el balón a toda velocidad perseguido por Somogyi.

Caio Pacheco sube el balón a toda velocidad perseguido por Somogyi. / Gus de la Paz

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Daniel Abelenda Lado

A Coruña

La última vez que el Coliseum se vio en la tesitura de celebrar una victoria en la Liga Endesa, el éxtasis por aplacar al Barça no pudo hacer olvidar la espada de Damocles que cayó sobre el Leyma Coruña pocos días después, en su visita a Miribilla. En esta ocasión, y contra el mismo verdugo, que puso fin a la primera aventura del conjunto naranja en la máxima categoría, el Bilbao Basket, la parroquia herculina pudo festejar el primer triunfo de sus guerreros en el regreso a la élite (104-101). Costó sudor e incluso sangre, pero no hizo falta derramar ninguna lágrima. Tocó volver a superar la centena de puntos y ganar en la prórroga un partido que pareció resuelto a dos minutos de concluir el último cuarto. Con un Alonzo Verge en estado de gracia, todo parece más fácil.

Tras un caluroso homenaje a Aleix Font en su regreso al Coliseum, el Leyma se dejó de formalidades y sacó su versión más competitiva. Los coruñeses ganaron el salto inicial y, desde la primera jugada, Alonzo Verge comenzó a hacerse notar. Se asoció con George Conditt para encontrar a Karlis Silins bajo el aro y abrir, así, el marcador con un dos más uno. Apretó en defensa ante Harald Frey y, en ataque, la solución era casi siempre la misma: atacar la pintura y encontrar con precisión al tirador libre en el perímetro. Paul Jorgensen fue el primer agraciado.

Defensa innegociable y un ritmo al que el Bilbao se acomodó a gracias a los mates potentísimos de Hlinason. El islandés tuvo su particular duelo con Conditt y Silins en los primeros cinco minutos del encuentro. Con la primera rotación, los vascos tomaron fugazmente el mando aprovechando varias veces la muñeca de Martin Krampelj. Dmytro Skapintsev, contundente en el aro rival, ayudó a retomar la ventaja en su duelo particular con Vautier. El ucraniano fue el motor que ayudó a los naranjas a ganar la partida de los rebotes ofensivos e incluso se animó con un triple. Le copió Lukas Uleckas para cerrar el primer cuarto con un 22-18.

Segundo cuarto

La facilidad con la que Petrasek y Hlinason recuperaron terreno para el Bilbao puso sobre alerta a un Leyma Coruña que no perdió los estribos. Verge y Frey mantuvieron su duelo particular y Uleckas, apareciendo por posiciones interiores, visitó con acierto la línea de tiros libres. Caio Pacheco, afanado en anular los tiros de Darrun Hilliard, se soltó en ataque con un triple y Verge, ágil en un robo y contragolpe, propició el primer tiempo muerto (35-29).

Buscaba Jaume Ponsarnau una reacción en sus pupilos. Krampelj y Somogyi encontraron las cosquillas de la defensa naranja con un contragolpe y una suspensión muy escorada, pero el Leyma seguía con una marcha más. Skapintsev se hizo inamovible en la pintura, Jacobo Díaz se estrenó en el partido con un triple y Pacheco se abrió paso con una entrada que obligó al Bilbao a pedir otra pausa (42-35).

Activaron los visitantes a Hilliard casi en el ecuador del partido. Entre Hlinason y Darling y él consiguieron apretar de nuevo la contienda. Si falta chispa en ataque, la defensa debe ser numantina. Y así lo reflejaron los hombres de Carles Marco, luchando como hienas por el último rebote defensivo del primer tiempo para asegurarse una ventaja mínima al descanso (46-45).

Segunda parte

Los dos conjuntos redoblaron la intensidad tras el paso por los vestuarios. Vivió el Coliseum un intercambio entre Verge y Darling como antesala del concurso de triples que protagonizaron Hilliard y Jorgensen. Salió mejor parado el escolta neoyorquino del Leyma (55-51). Sin embargo, nada se puede dar por sentado en esta liga. Y, mientras un nubarrón se posó sobre la cabeza de Verge, Frey canalizó el cambio ritmo del Bilbao. Fueron los vascos quienes rebotearon, corrieron y anotaron con más velocidad que el Leyma. Y el noruego, con dos triplazos, estableció el 55-57.

Se marchó al banco el de Illinois y la vieja guarda de Carles Marco tomó el relevo con eficacia. Pacheco y Cuevas se encontraron entre sí y también facilitaron la tarea de Skapintsev en la pintura. Así mantuvieron el pulso e iniciaron unos minutos frenéticos, de ida y vuelta entre las dos canastas. Se anularon mutuamente (67-67) hasta que Uleckas, con una buena entrada a canasta, rompió el equilibrio. Hilliard, ante una defensa incesante de ocho segundos, erró el último triple del cuarto. Se lo guardó, quizá, para más tarde.

Últimos minutos

Para ganar no se puede bajar los brazos. Ni con el marcador en contra ni, tampoco, a favor. Tuvo que remar el Leyma ante un buen inicio del Bilbao en el último cuarto. Alonzo Verge no necesitó pedir permiso para asumir el mando en ataque y poner a los rivales en una difícil dicotomía: dejarle pasar o hacerle falta. El individualismo fue tanto la virtud como el pecado del base naranja. Pero, cuando Bilbao le leyó las intenciones aparecieron sus compañeros. Sintió el Coliseum ese hormigueo de la temporada pasada al ver robos y contragolpes fugaces de los suyos. Y a coro celebraron el 88-79 con el que Radoncic parecía dejar sentenciado el encuentro.

Un choque del montenegrino con Hlinason, que dejó a ambos ensangrentados y camino de los vestuarios, cambió la tendencia. El Bilbao, sin nada que perder y con mucho que ganar, redujo a marchas forzadas la diferencia. Los hombres de Carles Marco erraron más tiros libres de los debidos y permitieron a Hilliard, con ese triple que se guardó en el tercer cuarto, anotar sobre la bocina y por encima de mil brazos naranjas para extender el partido cinco minutos más (91-91).

Verge no quiso cambiar el guion. Emergió por enésima vez hasta rozar la treintena de puntos en sus manos y darle a los suyos las primeras ventajas en la prórroga. Cometió con torpeza la quinta falta y tuvo que ver desde el banquillo los últimos minutos. Todos los demás dieron el do de pecho en defensa y mantuvieron la calma en ataque. Unos tiros libres de Pacheco establecieron el 104-101 decisivo. Tocó esperar, y desesperarse, con las revisiones del trío arbitral, que le dio al Bilbao la opción de forzar otra prórroga. El aro escupió el triple desesperado de Vautier y le entregó en bandeja la victoria a un Coliseum que volvió a saborear un triunfo en la máxima categoría.

Fuente: La Opinión A Coruña