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El mango español gana terreno en la cocina de otoño

La producción nacional, concentrada principalmente en Andalucía, entra en sus semanas de mayor actividad coincidiendo con la vuelta a las rutinas de septiembre, con un consumo que ha crecido un 33,4% en el último año

Mangos

Mangos / WIKIPEDIA

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Septiembre trae consigo la vuelta a los horarios y a la organización de las comidas de la semana. Después de los meses de verano, con desayunos más largos, comidas improvisadas y cenas al aire libre, llega de nuevo el momento de encajar la alimentación con la oficina, el gimnasio o el colegio. En este contexto, los productos de temporada ganan protagonismo como una forma sencilla de incorporar variedad sin complicar demasiado el día a día.

Uno de esos productos es el mango español, cuya campaña se concentra principalmente entre septiembre y octubre. Aunque suele asociarse a destinos tropicales, España cuenta con producción propia, concentrada fundamentalmente en Andalucía. El cultivo ocupa alrededor de 5.600 hectáreas y alcanzó una producción de 48.700 toneladas en 2025, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Por su parte, los operadores integrados en INTERTROPIC declararon 55.500 toneladas durante ese mismo año, una magnitud obtenida a partir de una fuente y metodología diferentes y que, por tanto, no debe interpretarse como adicional a la cifra oficial de producción.

Con la campaña entrando ahora en sus semanas de mayor actividad, el mango recupera presencia en la cocina cotidiana, y no solo como fruta para comer al natural. Sus posibilidades permiten incorporarlo a distintos momentos del día, tanto en elaboraciones dulces como saladas.

Para empezar la mañana, puede acompañar una tostada con queso fresco o frutos secos, o incorporarse a un smoothie. En el táper de la oficina, su combinación de dulzor y acidez funciona bien en platos salados, ya sea en una ensalada con pollo y queso o como acompañamiento que aporta contraste. Después del entrenamiento, combinado con yogur o frutos secos, puede convertirse en un tentempié sencillo sin necesidad de una receta específica. Y como merienda, solo, con otras frutas o en formato deshidratado, permite variar las opciones habituales.

Más allá del postre, el mango también encuentra sitio en la cocina más gastronómica, desde tartares y ceviches hasta salsas y acompañamientos para pescados, aprovechando el contraste entre su dulzor y otros sabores.

Desde Intertropic, organización interprofesional del sector, explican que "la campaña del mango español coincide con un momento del año en el que recuperamos rutinas y buscamos volver a organizar nuestra alimentación". La entidad añade que se trata de "una buena oportunidad para descubrir la diversidad de variedades que se producen en España y las muchas posibilidades que ofrece el mango en la cocina, más allá de consumirlo simplemente como fruta".

El interés por este producto sigue en aumento. En 2025, los hogares españoles compraron 49.857 toneladas de mango, un 33,4% más que el año anterior, según el Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, un dato que incluye el consumo de mango en general, con independencia de su origen.

Con la campaña nacional en pleno apogeo, el otoño ofrece nuevas ocasiones para llevar el mango más allá del postre y descubrir su versatilidad, desde el desayuno hasta las elaboraciones saladas.